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NO TENEMOS CIUDAD PERMANENTE

(Historia De Vida)

Por William Marrion Branham

FEBRERO DE 1950. LITTLE ROCK, ARKANSAS. U.S.A.

 

 

 

Pero esto es para su gloria lo que yo digo. Dios le bendiga. Ahora, en el capítulo 13 de Hebreos, me gustaría leer en la Escritura, porque no hay servicio que esté completo sin la lectura de la Palabra de Dios. Mi palabra fallará, la palabra de alguien más fallará, pero la Palabra de Dios nunca fallará. Hebreos 13:10 al 14:

Tenemos un altar, del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo.

Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real. Por lo cual también Jesús para santificar al pueblo por Su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos pues a El fuera del real, llevando Su vituperio.

(Ahora, aquí está mi texto). Porque no tenemos aquí ciudad permanente, más buscamos la por venir.

Yo me imagino que mi voz tiene un ruidito, regresaré a… ¿Me puede escuchar bien en el balcón, en el segundo balcón?. Lo que deseo hablar es sobre: "No tenemos aquí ciudad permanente". Para respaldar… y Ud. ore por mí. No hay uno que... y…

Yo pienso que cuando Abraham dejó la ciudad de Ur y la tierra de Caldea, él estaba buscando una ciudad cuyo hacedor y constructor era Dios. Ahora, había algo en Abraham al ver esa gran ciudad de Ur sabía que lo mismo que había hecho que la gente la colonizará, que había una atadura a una ciudad en algún lado, que era un tipo de eso, y por instinto, o por la guianza del Espíritu Santo, él buscaba esa ciudad cuyo hacedor era Dios. Y él viajó aún a tierra extraña, profesando ser peregrino y extranjero, buscando una ciudad y morando en carpas con Abraham, Isaac y Jacob, así que entonces nosotros vemos esa ciudad.

No importa cuantos lugares Ud. haya visto, no importa cuan lejos Ud. vaya, no hay lugar como el hogar (¿Es eso cierto?) ¿Cuántos aquí hoy están alejados de casa, déjeme ver su mano?, ¿Sólo alejado de casa?, ¡oh!, yo desearía poder cantar "Somos peregrinos y extranjeros buscando una ciudad por venir". Siendo tan humilde, no hay lugar como el hogar.

Tomemos un viajecito de regreso a casa, ¿Le gustaría hacer eso?, yo creo que a todos aquí le gustaría tomar un pequeño viaje al hogar, ¿O no le gustaría hacerlo y regresar al hogar?, no hay lugar a donde Ud. vaya que aun se parezca a esa pequeña ciudad donde Ud. vivió, o un pequeño lugar de morada ahí en el país. Yo mismo quiero caminar hacia atrás al camino, con cada unos de Uds. en esta tarde y tomar una pequeña caminata de la tarde para repasar de nuevo las cosas.

Lo primero que viene a mi mente esta vez, es un pequeño hogar construido ahí por los campos de retama (de salvia), y unos de esos viejos árboles de manzana alrededor de donde mi padre y mi madre y su pequeña familia vivían, un pequeño lugar humilde. La…Nosotros éramos muy pobres. Papá tuvo un tiempo difícil, él era un hombre muy pobre. El trabajaba por setenta y cinco centavos al día cortando madera. Mi padre tenía un hábito muy malo, bebía. Estoy apenado de tener que decir eso, pero es la verdad. Y él… mi padre murió en mis brazos, parece ser que él trabajaba tan duro, que cuando entraba, su espalda estaba quemada por el sol y su camisa pegada en su espalda, y mi madre tenía que romperla para soltarla. No me interesa lo que él haya hecho, él es mi padre y yo no estoy avergonzado de él, yo lo amo. El se ha ido hoy, pero él aun es mi padre.

Y jóvenes, recuerden. Si Ud. es un afortunado hoy el tener un papá y una madre que viven, ámeles, hónreles. La hora vendrá cuando Uds. pensarán que ellos son la gente más grande en el mundo, si Ud. no lo hace ahora. Y pequeños, nunca los sobajen con esta palabra: "Hombre viejo" y "mujer vieja". Ellos no son el anciano y la anciana. Ellos son papá y mamá. Y uno de estos días cuando ellos salgan del cuarto, el cadáver o las flores, Uds. oirán que son bajados a la tierra, el pastor diciendo: "Cenizas a las cenizas y polvo… " ya no será entonces el hombre viejo", ya no será allí la "mujer vieja", será "madre". Uds. estarán agarrando sus manos y llorando. Eso es cierto. Ahora, mientras ella está viva, denle flores ahora, denle a su papá sus flores. Eso es cierto. Ahora, y la mejor flor que pueden darles es obedecerle. Y esa es la primera promesa en la Biblia, el primer mandamiento con promesa: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días en la tierra sean alargados, que el Señor Tu Dios te ha dado".

Mi papá trabajaba en una hacienda. Yo recuerdo a mi mamá… los muebles que teníamos en la casa eran unas sillas de nogal viejo. ¿Cuántos recuerdan esas viejas sillas de nogal, que era envueltas…? Bueno, no soy la única persona del campo aquí ¿Lo soy? Y nosotros teníamos una vieja lampara de queroseno con un viejo búho ululando sobre la chimenea, ¿Recuerdan esos viejos búhos?. Yo tenía que limpiar el que teníamos porque mi mano era tan pequeña, yo tenía que limpiar la chimenea. Y teníamos una vieja estufa de cocinar en la cocina. Y papá cortaba la madera y nosotros la metíamos y poníamos debajo de la estufa. Y nosotros como niñitos le ayudábamos a cortarla. Y nosotros teníamos una mesa. Y detrás de la mesa una banca. Papá tomo una pieza de un gallinero e hizo una banca que nosotros todos los muchachitos nos sentábamos sobre ella. Nosotros teníamos tres sillas. Así que nos sentábamos sobre…

Y yo recuerdo la cabaña, la parte frontal de ella tenía un piso. Tenía un cuarto enfrente y un pequeño medio cuarto atrás. Y nosotros teníamos uno de esos viejos… lo que llamamos estufa de… o estufas hecha de un tambo puesta sobre un tronco. Y allí cocinaba mi madre. Y ella gritaba: "La cena está lista". Y ¡Oh!, había como cinco de nosotros pequeños Branham que corríamos allí, y nos lavábamos nuestras caras, nos arreglábamos ese cabello hacia abajo, y brincábamos detrás de la mesa. Y una grande cazuela de comer, cocinada, era una vieja caldera de tres patas… ¿Cuántos las recuerdan?, yo amaría tener una cena salida de ahí ahora mismo.

Ella tomaba carne y hacía un estofado. ¿Cuántos saben lo que es un guiso de Mullivan?. [Guisado compuesto de nabos, zanahorias, col, papas, frijoles, maíz y un trozo de carne. Todo hervido junto.—Traductor] ¿Soy el único irlandés aquí, lo soy?, así que ella ponía ese guiso allí, y nosotros teníamos…

Mi plato era uno delgado, francamente era una grande tapa de cubeta que estaba volteada, así que yo agarraba una buena porción cada vez que la cacerola pasaba y se servía el estofado. Y nosotros horneábamos pan de maíz en un molde (¿Cuántos recuerdan esos viejos panes de maíz horneados en un molde?) cortados en la mitad, puestos sobre de ellos. Y yo me sentaba junto a papá, porque cada uno rompía su propio pan, así que cuando él venía por allí, yo partía la esquina, porque estaba más dorado allí. Y eso era tan bueno. Así que a mí me gusta eso todavía. Sí señor, seguramente que sí.

Yo he comido en muchos buenos lugares, y en algunos de los mejores que hay en la nación, que los ministros amigos míos me han llevado a comer, de lo cual yo estoy muy agradecido, pero amigos, yo daría cualquier cosa que yo tuviera o que aun tendré, si pudiera sentarme atrás de esa vieja mesa una vez más, y mirar a mi padre sentado allí, y comer algún guisado Mullivan con él. Ya nunca más lo haré, eso es cierto. Eso ya se terminó para siempre. Gente joven, disfrute su niñez. Ame a Dios.

Veo a todos mis hermanos sentados allí, niñitos muy saludables, algunos de ellos están en la eternidad. Yo no puedo hacer eso ya más. Porque aquí, nosotros no tenemos una ciudad permanente, pero estamos buscando una por venir.

Yo solía ver a mi padre cuando él entraba, él era un hombrecito de mi tamaño, pero fuertemente construido. Y él levantaba sus mangas así. Y nosotros teníamos una casa… el viejo árbol de manzanas, teníamos un lavadero allí con una vieja pieza de vidrio que pusimos en el árbol y una toalla hecha de un costal. Y nosotros salíamos allí y lavábamos en esa vieja banca y entonces nos lavábamos por afuera. Había una banca alrededor del árbol.

Veo a mi papá cuando él se peinaba su cabello negro ondulado, y los músculos sólo sobresalían sobre sus brazos. Yo pensé: "¡Oh!, mi papá vivirá mil años". Yo pensaba eso. Yo admiraba a mi papá, y yo pensaba: "¡Qué fuerte es él!", yo decía: "Bueno, él vivirá y vivirá y vivirá, porque él es tan fuerte". El murió a los cincuenta y dos. Porque aquí no tenemos una ciudad permanente.

Ahora, yo pensé: "¡Oh! Esa casa, que grande", detrás de ella había troncos. Era como de troncos amarrados por fuera. Yo pensé: "¡Oh!, esa casa permanecerá por cientos de años". Y hoy hay unos condominios. Aquí no tenemos una ciudad permanente, pero estamos buscando una por venir. Eso es cierto. Yo pasé por allí antes de llegar aquí. Y tuve un gran dolor en mi corazón. ¡Oh! Dios, ¿como puede eso cambiar solamente en veinte años y haber una diferencia en un lugar así?, pero aquí, no tenemos ciudad permanente. Estamos buscando una por venir. Y yo pensé de papá. Y también nosotros… recuerdo cada domingo por la noche, íbamos al pueblo a pagar la cuenta de víveres y cada vez que la pagábamos, el señor Groover (el tendero) nos daba una bolsita de dulces. Y creo que nuestra cuenta era como de tres dólares a la semana, y mi papá sólo ganaba cuatro y medio.

Así que mamá conseguía unos comestibles en… mi esposa está aquí sentada. Tengo miedo de decir que comestibles eran, porque yo me equivoco de eso cada vez. De todas maneras, era algún tipo de cosas, como Ud. sabe, que ellos solían hacer camisas con eso. Yo recuerdo una vez en mi iglesia, yo le dije a… una de las peores cosas que yo hice en mi iglesia, es que íbamos a tener una noche humilde el miércoles por la noche y dije, mi coro estaban sentados todos detrás de mí y yo dije: "Y ese…que…g-h-a-na-g-h-han Jim Han, eso es lo que es llamado Jimhan y yo dije: "Yo estaba tratando de pensar de eso. Y hay un lugar en el camino llamado Jim Han -colegio Jim Han. Y trataba de pensar de eso, y yo dije: "Estoy seguro que cometo un error cuando digo eso".

Así que yo tenía una niñita de nombre Irene Wisehart, cantando en el coro. Yo dije: "Hermana Wisehart, cuando regrese si olvido eso, dime lo que fue". Así que yo no entendía cosas como esas.

Y yo dije: "Ahora, el miércoles por la noche es una noche de humildad aquí en el tabernáculo", yo dije: "Ahora, todos Uds. hermanos, usen sus ropas de trabajo, usen sus overoles. Yo voy a predicar en mis overoles. Yo dije: "Uds. todos vengan con sus overoles y Uds. mujeres usen sus…" yo dije eso caminando de regreso. Yo me regresé, y ella dijo: "Jim Han, Jim Han". Yo dije: "Su vestidos greyhound [Greyhound, línea de autobuses.—Traductor]", y ¡oh!, …eso fue lo peor que yo hacía. Y todos comenzaban a reírse de mí, yo pensé: "Creo que ya lo dije". Así que yo dije: "Lo que eso sea, es como en esta cabañita aquí".

Entonces una noche cuando volvía a casa, estaba patrullando. Y yo solía cargar esos grandes y viejos pañuelos rojos. Cuando Ud. caza, Ud. sabe, Ud. debe tener un pañuelo rojo. Y yo cargaba uno en mi bolsa. Y una noche yo corrí y…vivíamos en una cabaña de dos pequeños cuartos. Y yo corrí por la calle rápidamente a la iglesia. Yo iba tarde, Ud. sabe, y me vestí en el cuarto, y me cambié la ropa. Y yo estaba allí predicando, Ud. sabe, y empecé a sudar. Y me hice para atrás y tomé este pañuelo, y comencé a moverlo así. Y miré, y eso era ese grande y viejo pañuelo rojo. Yo vi a mi esposa mirándome, y yo dije: "¡Oh!, tengo miedo de esos pequeñitos, miedo de tragármelos". Así que yo dije: "…Hay dos de los peores que yo conozco… habían ido en—en—en la iglesia".

Pero yo recuerdo que papá nos llevaba el sábado por la noche y pagaba la cuenta de comestibles, y tomaba esas bolsas de dulces, y nosotros teníamos un pequeña y vieja carreta. Uds. aquí las llaman de otra manera. Y ellos lo ponen paja en la parte de atrás y se pone frío, y nosotros nos envolvíamos en cobijas y bajábamos allí. Y estaría nevando y ellos pagaban la cuenta de comestibles.

Y todos esos pequeños irlandeses sentados allí esperando, (Ud. sabe), para que viniera este dulce, entonces nosotros nos salíamos y esos dulces tenían que ser partidos igualmente entre todos. Si había un pedazo sobrando, eso era partido en muchas piezas. Para estar seguro, todos esos pequeños ojos azules lo observaban, para estar seguro que no se les engañara. Así que nos sentábamos y comíamos eso.

Y yo jugaba un pequeño truco con ellos. Yo… ahora, nosotros no podíamos comerlo, no podíamos mascarlo porque valía mucho, esa vieja barra de dulce. Y yo… nosotros la chupábamos de vez en cuando, entonces la guardábamos, Ud. sabe esperábamos un poquito, descansábamos, y la volvíamos a chupar.

Bueno, yo recuerdo que yo les hacía un truco a ellos, yo chupaba mi pedazo por un buen rato, y luego lo envolvía en un pedazo de papel, y lo ponía en mi bolsa. Y yo tenía algo el lunes. Y yo lo chupaba de nuevo, y les decía a todos los muchachos: "¿Desearían tener algo?", y yo sólo ponía allí ese pedazo y el polvo y el dulce todo eso envuelto… y ellos eran sabrosos. Y creo que yo podría ir mañana y comprarme una caja completa de chocolates Hershey, si yo quisiera. Pero eso nunca sabría como aquello. Eso es el dulce genuino.

Y yo recuerdo cuan gloriosos eran esos viejos días y como eso al ir a la escuela… cuando venían los días de ir a la escuela, nosotros íbamos a la escuela. No teníamos ropa para usar sino sólo lo suficiente para—que legalmente posible pudiéramos ir.

Y yo recuerdo al ir a la escuela todo el invierno usaba un zapato de mamá y uno de papá. Eso es cierto. Yo tenía… nosotros le llamábamos un boot-n-gager, y yo tenía un zapato de mamá sobre este pie y el de papá en el otro, y esto es terrible decirlo, pero es la verdad. Es la verdad.

Y yo recuerdo que no tenía ni una camisa para usar ese invierno. Y la señora Wathan, una dama rica que vivía allí por el camino cerca de nosotros, me dio un pequeño abrigo que tenía un pequeño emblema de águila sobre de él. Y yo saqué ese abrigo así, y me fui a la escuela. Y recuerdo que estando ahí sentado, como que me dio calor, Ud. sabe. Y la maestra dijo: "William", yo dije. "Sí señora", ella dijo: "¿No tienes calor? Será mejor que te quites ese abrigo. Yo no podía quitármelo, porque no tenía camisa debajo. Así que yo dije: "Bueno, yo—no señora. Yo dije: "Yo sólo tengo un poquito de frío". Y tenían una gran estufa allí, ella dijo: "Para que no agarres un resfriado, ve allí".

Así que yo recuerdo que esa primavera cuando yo me puse mi primer camisa, yo tenía una prima, una niña, Lucila Hare, la hija de la hermana de mi padre. Ellos vinieron a visitarme. Y cuando ella partió, ella dejó uno de sus vestidos. Y—y—yo corté la parte de la falda, y usé la otra parte de arriba como una camisa. Y fui a la escuela, y yo tenía aquí estos pequeños… ¿Qué es esa cosa, que va de arriba para abajo, Ud. sabe, como ellos se lo ponen alrededor de las orillas de los vestidos? Esa cosa, lo que sea… no me acuerdo. [Relieve.—Editor] y así que nosotros…por donde quiera... así que eso es… [Cinta en blanco.—Editor].

Y allí bajábamos por la colina, bueno, nosotros no estábamos deslizándonos como el resto de los muchachos, pero nos estábamos deslizando de todas maneras. Así que nosotros estábamos llegando allí de todas formas en este viejo deslizador. Bueno, todo eso estaba bien, pero… algunos de los muchachos tenían... ¿Ud. ve? Así que después de un rato, se salió el fondo de eso, así que ya no tuvimos más deslizador, y nosotros fuimos al río, y yo tomé un viejo y grande tronco, pusimos un alambre sobre de él, y lo jalamos a la cima de la colina. Y montábamos este viejo tronco hacia bajo de la colina.

Yo nunca olvidaré un evento que aconteció allí, hay un muchacho llamado Lloyd Ford. Hermano donde quiera que Ud. esté, mi pastor asociado, que está aquí en algún lado le consiguió un trabajo. Eso fue en el tiempo de la guerra mundial. Así que él se consiguió un trabajo vendiendo revistas de exploradores. Tenía que usar esos trajes de niño explorador. Y todo entonces estaba en guerra, Ud. sabe, y el ejército, ¡Oh!, cuanto quería yo vestir como un soldado. Yo veía esos viejos soldados, venir allí e ir y subir al camino muy atentos caminando y en la escuela nosotros teníamos un viejo palo de sasafrás, y levantamos la bandera, y esos soldados venían y la saludaban. Yo pensé: "Cómo…" ¡oh!, mi corazón sólo golpeaba. "Cuando yo sea lo suficientemente grande, voy a unirme al ejército. Yo conseguiré bastante ropas para usar. Y yo… Y si yo puedo unirme al ejército". Pero cuando fui lo suficientemente grande, yo estaba muy delgado para entrar al ejército, y ellos no me aceptaron. Pero alguien me aceptó. Eso es cierto. Yo estoy en un ejército hoy. Ud. no pudiera ver mi uniforme, pero yo sé que lo tengo puesto de todas maneras. Es en lo interior, yo estoy en el ejército del Señor.

Así que en la guerra, yo traté de ser voluntario, pero ellos no me recibieron. Así que ellos nunca me llamaron. Pero me pusieron como un ministro, y ellos nunca me llamaron. Creo que mi educación estaba tan pobre para ser clasificado como un capellán. Y entonces siendo un ministro ellos no me escogieron. Así que allí estaba, yo fui dejado fuera. Pero de una forma o de otra, aun con mi flacura, siendo sin educación y todo lo demás, Dios me envió como un recluta un día, y yo contesté, y yo estoy en su ejército ahora, y yo estoy haciendo lo mejor que puedo para ganar las batallas más grandes que han sido peleadas, una lucha contra el pecado y lo malo, y por la justicia.

Y yo recuerdo que le pregunté a Lloyd Ford: "Lloyd ¿Me darás ese traje cuando esté desgastado?". El dijo: "Sí, yo te lo daré".

Y ese fue el traje que yo jamás he visto que usé más tiempo. El usó ese traje, se miraba como… cuando lo vi una vez, él vino y lo tenía perdido, yo dije: "Lloyd ¿Qué acerca de ese traje?". El dijo: "Veré si lo puedo encontrar Billy". Miró alrededor. El dijo: "No señor, tú sabes, mi mamá parchó la ropa de papá con eso, y los perros lo usaron como colchón, y ellos se lo acabaron". Y dijo: "La única cosa que me queda es una pierna". Yo dije: "Tráeme eso". Así que era una pequeña y vieja pierna de pantalón así, con una tira al lado. Así que yo tomé esa pierna, Ud. sabe, y la usé allí en casa. Me la puse. Bueno, que bien se miraba eso, Ud. sabe, una pierna. Yo pensé: "Bueno, eso se siente bien". Yo quería usarla en la escuela, pero yo no sabía como iba a usarla en la escuela. Así que yo me la puse dentro de mi abrigo.

Y yo estaba montando en ese tronco un día y yo fui y descendí de la colina y ¡Oh!, yo me levanté, y dije: "Me herí mi pierna". Yo dije: …mis calcetines. Como Ud. sabe tenía grandes hoyos en ellos. Y yo dije: "Yo me herí mi pierna terriblemente". Yo dije: "Eso a mí me recuerda, yo tengo una pierna de los Boy Scouts en mi abrigo". Y me puse esa pierna allí. Caminé hacia la escuela. Ud. sabe, como cojeando, pero haciendo que todos miraran a esa pierna de pantalón. Así que yo tuve que pasar al pizarrón para resolver problemas, así que ellos no notaron que yo sólo tenía una pierna de pantalón, y yo me paré a un lado, y la puse sobre ese lado y estaba así, resolví los problemas así, mirando a ver si todos estaban mirándome con eso puesto, Y todos se rieron de mí, bueno, yo comencé a llorar, así que ella me hizo venir. Pero ¡oh!, algo allí… yo tengo un par de pedazos de pierna hoy, de la cual no estoy avergonzado, eso es cierto, el evangelio de Jesucristo. Y entonces, muchas grandes cosas sucedieron en la niñez allí, que yo no tendría tiempo de acercarme.

No hace mucho tenía un avivamiento en Texas. Regresé a casa y mi esposa... yo tengo mi esposa, yo y el bebé tomamos el camino, y yo estaba tan cansado, yo sentía como que me caería. No podía pararme. Y en el camino a casa yo estaba manejando, y me dormí. Y manejé como un par de millas y me detuve. Y yo trataba de dormir, y despertaba. Y manejé un poquito más lejos, y me dio mucho sueño, que casi me salgo del camino. Y yo me detuve y pensé: "Esto es terriblemente peligroso, pero yo debo llegar a casa". Y yo me hice a un lado en el—me hice un lado de mi carro y traté de dormir. Y desperté después de un rato, ¿y sabe lo que sucedió? Yo estaba manejando, me salí del camino, y estaba allí afuera del camino en un pastizal de ganado, sosteniendo mi mano y diciendo: "Hermana créalo. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer. Si Ud. logra sanar créalo". Estaba allí en el pastizal a donde yo corrí, donde me fui a un lado del camino en ese campo durmiéndome. Había una gran multitud de gente esperando allí. Así que mi esposa y yo subimos al carro y tomamos el camino.

Y yo pasé por la vieja casa de escuela, también se ha acabado, porque no tenemos ninguna ciudad permanente. Y cruzando allí, ellos solían tener al señor Watan. Y… ellos viven allí. Hay una bomba de la que quiero beber. Y yo pensé, como David una vez quería una bebida de aquel pozo. Y yo fui allí y comencé a bombear el agua, y mi esposa y el bebé, y ellos estaban cortando violetas. Y yo estaba recargándome en la vieja barda, y mirando a la vieja colina donde estaba la escuela, y los árboles y esas cañas de azúcar que solíamos cortar y chupar el jugo de ellas en la primavera del año, Ud. sabe, cuando salían. Y yo pensé: " ¡Oh!, yo solamente podía imaginarme viendo todos esos muchachitos alineados allí con sus manos sobre los hombros unos de otros caminando, y la bandera arriba y nosotros yendo, la maestra con una vara grande de sauce, alineándonos correctamente. Y yo miré sobre la colina, y vi el viejo hogar donde estaban unos condominios. Allí abajo, la vieja escuela había desaparecido. Y ¡Oh!, mi corazón comenzó a hincharse, y pensé: "No tenemos aquí ciudad permanente, pero estamos buscando una por venir.

Y yo recuerdo a los muchachos que yo solía…yo dije: "Déjenme pensar. Ralph Fields, ¿Dónde está él?. El se ha ido, ¿Dónde está Howard Higgins?, él está muerto. ¿Dónde está mi hermano? Se fue. No tenemos aquí nada permanente…¿Dónde está papá? El se ha ido. ¿Dónde está Charles? Se ha ido. ¿Dónde está Edward? Se ha ido". Yo pensé: "¡Oh! Dios, tan pronto como alguien mire sobre este terreno y diga: "¿Dónde está Bill? Y se ha ido. No tenemos aquí ciudad permanente. Comienzo a pensar de ello, y mi corazón comienza a latir.

Yo recuerdo un pequeño truco sucio que yo le hice ahí a mi hermano. No es algo malo que Ud. me reproche. Pero yo recuerdo un día que mamá nos dio palomitas de maíz para llevar a la escuela con nosotros. Nosotros no comíamos con el resto de los niños. Siempre corríamos a la colina a comer, porque nosotros... el resto de los niños podían llevar emparedados. Y nosotros solíamos tener una pequeña olla, y allí habría ejotes y una pieza de pan de maíz puestos a un lado y dos cucharas y quizá una pequeña... llena de eso. Y nosotros, Ud. sabe, y ambos nosotros nos sentábamos y comíamos de esta olla con esta cuchara, y comíamos nuestro pan y lo pasábamos el uno al otro. Nosotros nos apenábamos ante los niños, y corríamos a la colina y comíamos detrás de los árboles allí.

Recuerdo que mamá nos hacía palomitas de maíz en Navidad, y teníamos un saco de ellas. Las llevábamos a la escuela, las dejábamos en el guardarropa. Y yo tenía un pequeño truco, yo levantaba mi mano a la maestra y ella decía: "¿Qué es lo que quieres William?" Yo decía: "¿Me da permiso?" Decía: "Sí señor." Y salía del edificio, llegaba al guardarropa, metía mis manos en ese costal, y tomaba un gran puñado de esas palomitas de maíz. Salía y permanecía detrás de la escuela y me las comía para estar seguro de que yo tenía mi porción de ellas. Y yo me las estaba comiendo, y nunca olvidaré cuando el tiempo de recreo venía. Salíamos y agarrábamos nuestra cubeta y agarrábamos nuestras palomitas de maíz. Mi hermano miraba ese saco, la mitad de ello ya se había desaparecido. El decía. "Hey, algo sucedió aquí. ¿O no?" Yo decía: "Seguro que sí." Y entonces, yo sabía qué había sucedido. Yo me había comido sus palomitas de maíz. Así que… Pero él compartía el resto de eso.

Y estando ahí parado sobre esta barda, yo pensé en todas esas cosas, él es el que se ha ido. El murió en el hospital llamándome cuando yo estaba en Arizona hace muchos años.

Amigos, si yo tuviera cien millones de dólares ante mí, yo daría cada cosa de todo eso que yo tuviera si yo pudiera darle esas manos llenas de palomitas de maíz de nuevo. El no podría hacerlo. El se ha ido. Y yo pensé: "¡Cuán difícil tuvo él que vivir! El murió cuando sólo era un muchacho." Y cómo tratamos de compartir nuestras ropas uno con el otro. Y justamente antes de que él muriera, él puso su mano sobre su corazón y dijo: "Yo nunca viviré para ver a Billy de nuevo." Pero dijo: "Díganle que él es mi hermano favorito." Y cuando yo estaba pensando allí acerca de eso, yo comencé a llorar. Mi esposa me dijo: "Bueno, ¿Por qué no vienes a casa a descansar?" Y ella vio lo que estaba sucediendo; así que ella me alejó de allí. Y tomamos el camino. La vida cuando uno es un niño... eso fue en la infancia. Me apuraré.

Y yo era un joven, yo vi cómo las mujeres vivían. A mí nunca me gustaron esas muchachas, nunca me gustaban las mujeres, porque vi suficientemente como vivían. Si hay algo que yo respeto en una mujer, es que sea verdadera. No me interesa si ella es de cualquier—de color, blanca; o lo que ella sea. Si ella es realmente una dama, ella se merece el más alto de los respetos. Dios conoce eso. Y yo propuse en mi corazón cuando era un niño, que yo no tendría nada que hacer con las mujeres. Yo sería un cazador toda mi vida, y eso es lo que hice amigos. Y yo vivía en los bosques, cazaba toda la noche. Y eso es porqué… Allí es donde yo aprendí de Dios, fue por la naturaleza.

Yo recuerdo cuando… Por supuesto, cuando yo llegué a los diecisiete o dieciocho años, como todos los muchachos… Un amigo mío Jim Poole, que su papá tenía un carro. El tenía una amiguita que quería conocerme. Y Ud. sabe cómo uno es. Yo vi esa niñita y pensé que ella era la cosa más hermosa que yo había visto. Ud. sabe, dientes como perla, ojos como una paloma, cuello como un ganso. Oh, la cosa más hermosa que Ud. ha visto. Así que dijo: "Ella quiere conocerte Bill." Yo dije: "Oh, yo no sé hablarle a una mujer." Dije: "Yo no puedo hacer eso." El dijo: "Oh, vamos." Así que yo hablé con ella unas cuantas veces. Y después de un rato él dijo: "Conseguiré el carro viejo de mi padre." Dijo: "Nosotros vamos a dar un paseo con nuestras amigas." Yo pensé: "Bueno, ahora eso no sería malo."

Así que nos fuimos, nos detuvimos allí a comprar unos emparedados, y yo entré, y compré unas Coca Colas y algunos emparedados, y regresé de nuevo. Y nos los comimos y regresé las botellas de Coca Cola. Cuando regresé para mi sorpresa, mi amiguita estaba fumando un cigarrillo. Bueno, yo siempre tuve mi opinión de una mujer que fuma cigarrillos, y no la he cambiado desde entonces. Es la cosa más baja y degradante e inmoral que una mujer puede hacer. Yo no estoy aquí para predicar el Evangelio de esa manera. Uds. predicadores harán eso.

Pero mujer, si Ud. fuma, por misericordia aléjese de eso. Qué vulgar se ve en una mujer que fuma un cigarrillo. Bueno, es la cosa más baja. Yo preferiría verla borracha cualquier tiempo.

Y escuche. Ud. habla acerca de un sabotaje. No se preocupe que venga Rusia y nos tome. Rusia no nos va a lastimar, nosotros estamos lastimándonos a nosotros mismos; es nuestra propia moral decadente la que nos está lastimando. Nos estamos corrompiendo a nosotros mismos.

Las estadísticas mostradas por los doctores, creo que dicen que el ochenta por ciento de la mujer que tiene hijos y que ha fumado cigarros, que si ellas crían sus bebés por el pecho, (Como deberían) en dieciocho meses el niño morirá. Eso lo mata; el veneno de nicotina en la leche de la madre. ¿Por qué? Sabotaje, la quinta columna…

Yo aún digo que lo que este mundo necesita hoy no es un presidente nuevo, necesita un avivamiento antiguo de San Pablo, y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso en la iglesia. Yo creo que eso es cierto. Sí, eso es exactamente lo que ella necesita.

Y las mujeres, como ellas podían fumar. Y pensé que esa era una cosa terrible ver a una mujer fumar. Bueno, eso sólo rompió mi corazón. Y yo no podía soportar eso. Yo no quería nada que ver con eso. Así que sólo la dejé. Así que esa fue la primera vez que el Angel del Señor me apareció cuando… Ella se rió de mí. Me llamó un afeminado. Ella me hizo caminar de allí a casa. (Eso es cierto) Ella dijo: "Bueno, tú gran afeminado, no me gustaría regresar contigo." Y yo dije: "Tú no tienes que hacerlo." Dijo: "¿Tú no fumas?" Y yo dije: "No." Y dijo: "¿Tampoco tomas?" Y dije: "No." Dijo: "¿Qué es lo que te gusta hacer?" Yo le dije: "Ir a pescar, a cazar." Por supuesto, eso no le interesaba a ella. De todas maneras así pensaba yo de eso. Estoy contento ahora que yo pensaba así. Eso es cierto. Amén.

Escuchen amigos, no es el pájaro que pica a la manzana el que lastima, es el gusano que está dentro el que mata a la manzana. Eso es. Es el pecado en nuestro medios lo que nos está lastimando. (Eso es cierto) Pecado en nuestros medios es lo que nos está matando.

Bueno algunos se preguntan como me casé, Bueno, cuando conocí a mi esposa, ella era una joven cristiana, muy amorosa joven cristiana. Y yo tenía 23 o 24 años entonces, y ella era de carácter muy dulce y humilde. Y la conocí, y yo la llevaba a la iglesia, ella iba a la iglesia. Y era una fina mujer muy amorosa. Y salí con ella un tiempo, ella venía de un buen hogar. Toda esta gente aquí, mis amigos de Jeffersonville sentados enfrente, la conocieron, cómo ella era una mujer muy amorosa. Ella está en su tumba hoy, ese es su cuerpo, su alma está con Cristo. Y ella fue una mujer de un carácter cristiano muy amoroso. Y yo anduve con ella un poco. Ella venía de un buen hogar. Su padre, durante el tiempo de la depresión, ganaba alrededor de seiscientos dólares al mes. El era un organizador de hermandad en el ferrocarril de Pennsylvania. Yo ganaba veinte centavos por hora haciendo pozos. Así que yo no podía casarme con la niña, yo no pensaba.

Y yo pensé: "Bueno, si yo salgo con ella más tiempo, le estaría quitando su tiempo. Ella era muy buena muchacha para dejarla ir. Y ella sería una buena esposa de cualquier hombre." Así que yo tenía que dejarla ir o pedirle que se casara conmigo. Y yo no tenía el valor suficiente para hacer eso. Creo que Ud. se pregunta cómo yo… Yo le escribí una carta, y le pedí que se casara conmigo. Y yo dije: "Bueno, yo…" no era: "Querida señorita, ¿Me aceptará?" Era un poco, lo que Ud. llama sentimental, y yo como que hablaba con ella… Pero aquí… Yo recuerdo que pensé: "Tengo que hacer algo, porque no es correcto que tome su tiempo." Así que le escribí una carta.

Y fui a trabajar esa mañana, estaba trabajando en la compañía de servicio público. Y yo estaba muy nervioso al ponerla en el buzón, era un domingo en la mañana. Yo la arrojé en el buzón, y pensé todo ese día en eso. Yo pensé: "Oh, en esta noche, oiré de eso en esta noche, su madre me llamará y me va a censurar duramente." Y fui. Esa noche todo estuvo bien.

Y yo la iba a ver el miércoles para llevarla a la iglesia. Así que recuerdo, entonces, vino el miércoles, y yo estaba esa noche tan nervioso. Yo no sabía qué hacer. Yo pensé: "¿Qué voy a hacer cuando yo llegue allí?" Así que le pregunté a mi madre: "¿Ha llamado Hope?" —"No" "¿Recibiste alguna carta?" —"No." "Bueno, quizá se atoró, y no salió del buzón." Así que pensé: "Algo está sucediendo aquí." Así que salí y toqué el claxon afuera. Ella salió y dijo: "Entra." Y pensé: "Oh, me va a meter allí a donde está su madre ahora, y entonces yo realmente voy a tener problemas." Dije: "¿Estás tú lista?" Ella dijo: "Vamos a caminar a la iglesia." Yo pensé: "Oh, bueno." Así que dije: "Muy bien." Y nos fuimos. Y la señora Brumbach me miró y dijo: "Hola Bill." Dije: "¿Cómo está Ud.?" Así que yo estaba tan nervioso como podía estarlo. Así que pensé que algo iba a suceder en cualquier tiempo. Ud. sabe cómo se siente Ud. cuando está bajo esas tensiones.

Así que salimos y fuimos a la iglesia. Honestamente, yo ni aún oí lo que el Hno. Davis dijo esa noche. El sólo predicó y no supe lo que él dijo. Yo estaba asustado de que algo sucediera. Y la miré y pensé: "Oh bueno, ella es muy bonita." Y yo… "Ella va a decirme que esto es todo, tan seguro como el mundo, porque yo podía decir lo que yo sabía que ella iba a decirme: "Permanece en casa en esta noche después." Así que yo tenía todo preparado para lo que ella iba a decirme, y yo…

Y después de que terminó el servicio de iglesia, comenzamos a caminar de regreso. Era una noche de luna llena muy bonita. Estábamos caminando por la calle, y yo levanté mi vista para ver la luna brillar a través de los arbustos. Proseguimos, Ud. sabe. Y yo la miré, y pensé: "Bueno, no me gustaría que esta fuera la última noche, pero creo que si la es." Y yo continué caminando. Ud. sabe. Y dije: "¿Cómo estás en esta noche?" Ella dijo: "Muy bien, ¿Cómo estás tú?" Pensé: "Apúrate, dama, dime algo, antes de que me desmaye. No te acerques tanto a casa." Caminamos un poquito más lejos. Yo dije: "Bueno, de seguro que es una noche muy bonita." Ella dijo: "Sí la es." Pensé: "Bueno, apúrate, di algo…" Ud. sabe, las mujeres pueden mantenerle así, bajo ese suspenso.

Y yo caminé adelante, y pensé: "Bueno, ella se está acercando mucho a casa." Yo dije: " A—a… ¿Recibiste alguna carta esta semana?" Ella dijo: "Ajá" Eso fue todo. Y yo dije: "¿Recibiste mi carta?" Ella dijo: "Ajá." Bueno, yo estaba ciertamente quemando energía entonces. Yo dije: "Bueno, ¿La leíste?" Ella dijo: "Ajá." Bueno yo dije: "¿Qué piensas de eso?". Ella dijo: "Estuvo bien." "Whew", yo dije: "¿La leíste toda?" Ella dijo: "Sí, la leí toda." Dije: "¿Qué piensas de eso?" Ella dijo: "Está bien." Bueno, nosotros nos casamos. Ahí estaba. Yo no sé cómo, nosotros solamente nos casamos. Así que…

Bueno, la próxima prueba vino en cuanto tuve que pedirle a su madre y a su padre. Bueno, yo sabía que era apropiado hacer eso. Así que… yo nunca olvidaré a Charlie Brumbash. El pudiera estar sentado aquí en esta tarde por lo que yo sé. Y su madre era una clase de mujer muy remilgada. Una mujer muy fina, pero ella pertenecía a los rangos altos. Ud. sabe. Así que Charlie era un buen viejo hermano humilde. Y yo pensé que sería mejor pedirle a él y dejar que él le pidiera a ella. El es un… Así que pensé que podía acercarme mejor al hombre que de lo que de todas maneras yo pudiera hablar con la mujer. Así que dije… Una noche yo estaba partiendo, Hope dijo: "¿Ya le pediste a papá?" y yo dije: "No". Ella dijo: "Bueno, tú deberías de hacerlo." Dije: "Yo sé que debería, pero yo no…" Hope dijo: "Pienso que eso estará bien."

Así que cuando iba a irme esa noche, él dijo: "Te veo más tarde Billy." Yo dije: "Bueno, Charlie." El dijo… Yo dije: "¿Puedo hablar con Ud. un poquito?" Yo dije: "Venga aquí afuera sólo un minuto." Caminó afuera del portal. Yo estaba sudando y temblando. Y yo Dije: "Charlie, quiero pedirle algo." El dijo: "Oh, tú puedes tenerla Bill. Prosigue, y sé bueno con ella." Oh, yo amo a este hombre. Yo lo amo hasta este día. Yo le dije: "Charlie, yo no puedo darle la forma de vivir como Uds. lo hacen, no puedo darle ropas como Ud. le compra. Pero yo le prometo esto, yo la amaré con todo mi corazón, trabajaré hasta que mis manos sangren para que ella viva. Y seré tan verdadero a ella como pueda. El puso sus… El era un alemán. El puso su grande mano sobre mí y dijo: "Bill, yo preferiría que tú la tuvieras y que fueras bueno con ella, a alguien que tenga mucho dinero y la tratara mal." Yo dije: "Gracias Charlie."

Nosotros nos casamos. No teníamos nada para empezar de muebles y todo lo demás. Solamente teníamos… Les diré lo que teníamos: Un pequeño y viejo lugar que rentábamos, mi renta me costaba como cuatro dólares al mes. Y fui a un viejo lugar allí y alguien nos dio una vieja cama antigua que se dobla. ¿Recuerda Ud. esas viejas camas que se doblan? De colchón de paja, paja delgada en ellas… Y entonces teníamos una pequeña y vieja mesa que compramos en Sears, y sillas; tuvimos que pintarlas. Y así que las pinté. Y teníamos dos tapetes de linóleum, lo obtuvimos de Johny Jobbers. Eso sólo era un lugar de segunda mano allí en Jeffersonville. Mencioné eso para que ellos puedan obtener el beneficio de eso. Así que teníamos… Pienso que costaba un dólar y cuarto cada una.

Y fui con el señor Weber, él era un vendedor de chatarra y compré una estufa para cocinar. Y le di un dólar y algo por ella. Y tuve que pagar un dólar y setenta y cinco centavos por conectarla. Obtuve una hielera de la compañía de luz por cincuenta centavos, y un día la tomé de un mercado. Y así nos amueblamos.

Pero amigos, eso sólo era un paraíso sobre la tierra. Nos teníamos uno al otro. Yo me había convertido en ese tiempo, y me había convertido en un ministro, yo estaba predicando. Y yo amaba al Señor con todo mi corazón, y nos amábamos uno al otro. Y eso es todo lo que nos interesaba.

Y escuche. La felicidad no consiste en cuántos bienes del mundo Ud. posea, sino cuán contento esté Ud. con la porción que se le permite. Eso es cierto. Recuerde eso. Eso es todo lo que teníamos. Nosotros éramos felices y amorosos. Yo tenía una pequeña iglesia allí que ellos construyeron para mí, el pequeño tabernáculo que hoy se para todavía como un memorial. Y teníamos todo tipo de multitudes de gente viniendo de lejos y cerca, alrededor del país para oír el Evangelio siempre. Y lo estábamos haciendo maravillosamente.

Y recuerdo que un pequeño muchachito nació en nuestro hogar. Yo lo llamé Billy Paul. Yo quiero que él esté conmigo en los próximos servicios en Carlsbad, tan pronto como deje Arkansas aquí. Así que, él tiene catorce años de edad ahora. Y un poquito más tarde, como once meses vino otra pequeña y amorosa y dulce llamada Sharon Rose. Justamente antes de que Billy naciera, habíamos ahorrado suficiente dinero, que yo estaba… Quería tomarme un poquito de tiempo. Y nosotros… Fuimos a Dowagiac, Michigan, a un servicio, y el—con un anciano que tenía barba y cabello blanco, llamado John Ryan. Así que fui allí, y en el camino de regreso vi una señal, grandes multitudes de gente por dondequiera cuando pasaba por Mishawaka. Yo pensé: "¿Qué son esa gente?" Y yo fui allí, y allí había algunos de ellos en carros Ford modelo T, y algunos en Cadillac’s. Y ellos me dijeron que eran… Yo no tenía lugar dónde estar. Y ellos dijeron que Ud. era… Que había una conferencia aconteciendo allí. La gente Pentecostal teniendo una conferencia. Los P.A.D.J.C., creo que era así, la denominación de Pentecostés así lo llamaba.

Bueno, vi todo tipo de gente. Yo pensé: "Bueno, ese es un servicio religioso, creo que entraré." Bueno, yo nunca oí tanto ruido en toda mi vida. Así que… Oh, ellos no tenían modos de iglesia, estaban gritando, y yendo con eso. Yo pensé: "¿Qué es esto en el mundo?" Y miré alrededor de allí, y ellos tenían un tabernáculo. Alguno de Uds. pudiera conocer el nombre del hombre. Su nombre es Rowe, el reverendo Rowe. ¿Alguien conoce al reverendo Rowe? Sí alguien aquí lo conoce. El reverendo Rowe, fue en su iglesia.

Bueno, ellos estaban palmeando sus manos y gozándose, y danzando. Y bueno, yo dije: "¿No es eso horrible, gente danzando en la iglesia?" Yo dije: "Eso es una vergüenza." Yo estaba sentado en una silla de escarnecedores, suficientemente seguro. Así que pensé… Algo como que me detiene un poco. Y pensé: "Bueno, ahora." Yo estaba contando mi dinero, tenía dos dólares y quince centavos. Y salí y tomé… Pensé: "Bueno, no puedo rentar un cuarto, porque no tengo dinero. Pero voy a quedarme. Tengo suficiente dinero para comprar gasolina y llegar a casa." Así que salí esa noche y dormí en un campo de maíz. Y yo sé… No tenía buenas ropas. Y a la siguiente mañana, bueno, yo fui al servicio.

Y ese día, oh, los ministros predicaban… Y yo noté que esa noche ellos llamaron y dijeron: "Cada predicador venga a la plataforma." Como 150 o más predicadores subieron a la plataforma. Ellos estaban teniendo una conferencia internacional. Todos ellos estaban sentados sobre la plataforma. El dijo: "No tenemos tiempo para que todos testifiquen." Yo subí. El dijo: "Sólo diga quién es y de dónde viene." Y llegó mi turno, y dije: "Evangelista, William Branham, Jeffersonville." Y me senté.

Bueno, descubrí que era el ministro más joven en el grupo de ellos. Así que entonces, esa noche yo pensé… que ellos tenían un… Ellos trajeron todo tipo de predicadores. Y escogieron a un anciano de color para traer el mensaje esa noche. Muy anciano, con un poquito de cabello alrededor de su cabeza. El tenía puesto un viejo abrigo de predicador. Tenía un collar de terciopelo, como un abrigo cortado. El pobre y viejo individuo salió a la plataforma así. Y oh, yo me sentí apenado, yo quería subir y ayudar al anciano. Y él salió… Y ellos tenían que tener la conferencia allí para no tenerla en el sur, porque tenían gente de color, gente blanca y de color junta.

Y el viejo individuo estaba parado allí, Ud. sabe. Y todos los ministros que habían predicado ese día de lo que Jesús había hecho y todo lo demás. Pero él nunca tomó… El tomó su texto en Job, en algún lado ahí donde dice: "¿Dónde estabas tú cuando Yo puse los fundamentos del mundo, y cuando la estrella de la mañana cantaban juntas, y los hijos de Dios gritaban de gozo?" Bueno, a donde los ministros estaban trayendo las actividades de la iglesia sobre la tierra, El fue hacia los cielos más allá y se fue como a diez millones antes de que el mundo fuera formado, y regresó hacia abajo al arco iris horizontal con El.

Y al llegar él allí, salió de él un gran grito, y brincó hacia arriba, y golpeó juntos sus talones, y dijo: "Gloria a Dios, Uds. no tienen aquí suficiente espacio para que yo predique." Yo miré eso y dije: "Bueno, si eso hace a un anciano actuar así, ¿Qué haría eso conmigo si yo recibo más de eso?" Yo dije: "Quiero algo de eso. Eso es lo que quiero. Si eso hace que un anciano actúe así, bueno, ¿Qué haría eso por mí?" Así que salí esa noche en el campo de maíz, y comencé a orar. Yo dije: "Señor, déjame recibir algo de eso." Así que dije: "Tú me has dado favor con esa gente." Y oré toda la noche allí en el maizal."

Y tomé mi… Tenía unos pantalones de tejido rayado con relieve. Mis otros estaban… Se ensuciaron allí en el maizal. Así que los puse sobre mi asiento. Saqué los dos asientos de mi carro y los junté, y planché mis pantalones esa noche. Y tenía mi camiseta de igual tela. Nadie me conocía, así que yo sólo los puse allí. Una camisa de esa tela y una pequeña y vieja camiseta, y unos pantalones, más bien. Y los puse allí y a la siguiente mañana me levanté, los hice que brillaran.

El servicio comenzaba a las diez de la mañana. Tuvimos desayuno tras desayuno. Y yo no iba a comer con ellos porque no tenía dinero para dar. Yo no quería comer con ellos. Pero ellos me dieron la bienvenida y todo lo demás. Yo no conocía a nadie allí, sino a un pequeño individuo, olvidé cuál era su nombre. El tocaba un violín, un pequeño individuo de cabello ondulado.

Así que a la siguiente mañana entré, me senté. Y así que después de un rato caminé, miré allí y otro hombre, (un hombre de color) se sentó junto a mí, un montón de gente allí sentada. Así que yo estaba allí. Este… Ellos dijeron: "Vamos a comenzar los servicios." Ellos estaban hablando, haciendo sus… Vendiendo literatura, y lo que ellos tenían. Y él dijo: "Hubo un ministro sobre la plataforma anoche de Jeffersonville llamado Branham." Dijo: "El era el más joven sobre la plataforma. Queremos que él venga y traiga el mensaje de la mañana." Misericordia, bueno, yo nunca había visto un micrófono. Ellos ahí tenían un micrófono. Y yo pensé: "¿Qué? Bueno, yo no podría… Con estos pantalones y esta camiseta." Y me agaché lo más que podía, así.

El volvió a anunciar. Dijo: "¿Alguien sabe dónde está William Branham de Jeffersonville?" Dijo: "Queremos que él suba y nos traiga el mensaje". Había sentados allí casi como mil quinientas personas. No oí antes de eso, yo estaba sentado allí, no señor. Esto... yo estaba demasiado asustado para levantarme. Así que yo sólo me senté muy agachado. Y así que... y él anunció dos o tres veces... y dijo: "Alguien allí afuera, estamos buscando a William Branham". Yo pensé: "... Algo me dijo: "Eso es por lo que tú oraste anoche. Y si tú quieres conocer esa gente, levántate". "Señor, yo no puedo hacer eso, mis pantalones de tejido rayado y mi camiseta". Yo dije: "No". Así que yo estaba allí sentado, y cuando él lo anunció de nuevo, este hombre de color me miró y dijo: "¿Conoces a ese hombre?" ¡Oh!, hablar de eso, yo dije: "Que tenía, yo sabía que yo tenía que mentir o algo, o ser—decirle a él. Yo dije: "Mire, mire amigo. Ahora, guárdelo para Ud.". Yo dije: "yo soy él. ¿Ve?. Pero..." El dijo: "Bueno, ponte de pie hombre blanco, sube allí". Yo dije: "No, yo tengo puestos... mire estos pantalones aquí". El dijo: "Esa gente no le interesa lo que tú tienes puesto. Ellos quieren oírte". Y yo dije: "Mire, yo no puedo subirme allí, yo no... Ud. manténgase quieto". El dijo: "Si alguien sabe..." El dijo: "Aquí está él, aquí está él". Bueno, "Aquí está él". Yo pensé: "¡Oh!", yo sólo podía sentir mi corazón salir, y mis rodillas muy débiles y mis brazos parecían como que se iban a caer. Bueno, eso se miraba como algo que me levantó, y fui allí caminando hacia arriba, sólo tan consiente, con pantalones de tejido rayado y camiseta.

Llegué allí y dije: "Amigos, yo no conozco mucho acerca de...". Ante esos predicadores quienes realmente podían predicar ¡oh!, yo dije: "Yo sólo quiero decir que amo a Jesús, y—y ha—y ha..." Ud. sabe, algo como eso. Y así que "...yo comencé a bajarme, y él dijo: "Bueno, háblanos un poquito Hno. Branham", me volteé y dije: "Yo no sé que decir", y comencé a pensar de un texto, "Y entonces él lloró", el hombre rico que...cuando él levantó sus ojos en el infierno. Y yo tomé ese texto. "Y entonces él lloró". Y yo me paré a hablar, y la primer cosa que Ud. sabía, algo me golpeó, bueno, estuve perdido fuera de este mundo por un rato, y todos comenzaron a gritar.

Yo fui afuera cuando el servicio terminó, y un gran hombre de Texas con un... con botas de vaquero puestas, y un gran sombrero de vaquero dijo: "Yo soy un predicador". Yo pensé: "Bueno hermano, mis pantalones de tejido rayado después de todo no son tan malos. El tenía esas botas de vaquero y un gran sombrero de vaquero, y ¿era él un predicador?". Y él dijo: "Oí que dijiste que eras un evangelista. Me gustaría que vinieras para un avivamiento por dos semanas ahí en Texas". Yo anoté su nombre. Y dije. "¡Oh!, mi Señor, Tú estás haciendo grandes cosas para mí". Y yo anoté todo eso, Ud. sabe.

Y un pequeño individuo con esos pantaloncitos de jugar golf puestos caminó y dijo: "Yo soy de Florida, me gustaría que viniera por un par de semanas". Bueno, yo vi que después de todo ellos eran gente común. Así que lo primero que -un indio... una mujer vino de la reservación india, quería que yo fuera allí, bueno, yo tenía suficientes invitaciones que me durarían un año. Yo salté a ese viejo carro Ford, y casi me volteo y tomé el camino.

Llegué a casa, mi esposa me encontró, Ud. sabe yo dije: "¡Oh! querida, tengo algo que decirte. Me encontré con la crema de la cresta". Yo dije: "Gente quienes gritan y se regocijan y brincan para arriba y para abajo, ellos no se avergüenzan de su religión. Yo dije. "Lo mejor que tú hayas visto". Ella dijo: "¿adónde están ellos?. Y yo le dije: "Mira aquí, tengo mucha cuerda aquí". Yo dije: "Bueno, yo puedo predicar y predicar y predicar, y ¿sabes qué? Ellos me aceptaron". Dijo: "¿Es eso cierto?". Yo dije: "Mira, yo voy a dejar mi trabajo y comenzar a salir". Y ella dijo: "Bueno, no tenemos suficiente dinero". Yo dije: "¿Cuánto dinero tenemos?". Ella dijo: "Nosotros tenemos doce dólares allí, para el pago del Ford". Yo dije: "Bueno, tú sabes, la Biblia dice "No tomes nada cuando vayas" ¿Ve?. No tomes ninguna capa, si tú tienes dos capas dale una a tu hermano, El dijo: "Yo estaré contigo", yo dije: "Así es, ¿Quién irá conmigo?". Ella, bendito sea su corazón. Ella dijo: "Sí, yo permaneceré contigo". Así que yo fui y le dije a mi mamá, mi mamá dijo: "Eso está bien querido, si tú sientes eso".

Bueno, yo fui y se lo dije a su madre y eso no trabajó muy bien, y ella dijo: "William, ella es tu esposa, tú puedes llevártela si quieres, pero yo no quiero que mi hija ande entre ese montón de basura". —Umm, ¿basura?. Amigos, yo descubrí esto, que cuando ella pensó que era basura, era la crema de la cresta. Eso es cierto. Y yo digo eso con respeto. Dijo: "ahí con ellos donde hay ese borlote y gritadero y conduciéndose así". Dijo: "¿Porqué no vas allí y eres un pastor. Y que alguien te construya una iglesia y todo eso". Eso no... ¡oh! Bueno, así que Hope comenzó a llorar... y yo dije: "Bueno..." Ella dijo: " Yo iré contigo". Pero de todas maneras yo no quería... le dijo a ella que... como eso la lastimaría, así que yo sólo lo deje pasar, proseguí. Amigos, la niñita que era tan buena para estar conmigo en esa basura, yo la enterré un poquito después de eso. La pena se asentó allí.

Me apuraré en unos momentos que me quedan, quince minutos. Allí donde la pena me golpeó. Ahora, deje mi... deje que mis errores sean de ejemplo. Ud. prospere por lo que yo tuve que sufrir. A veces Ud. me ve parado aquí sobre la plataforma, riendo... Ud. no sabe lo que hay aquí adentro. Eso es cierto. Le digo: Ha habido un precio que he pagado, que nadie conoce sino sólo Dios.

Ahora mismo, rápidamente mi esposa enfermándose, la primera cosa, perdí a mi padre. Yo corrí a la casa para verle, lo levanté sobre mis brazos así, él me miró, sonrío. Un doctor le había dado una dosis de medicina que lo mató. Y una sobre dosis de estricnina para su corazón, y eso lo mató. Por supuesto. No hay nada que decir acerca de eso. El de la funeraria cubre los errores de los doctores a veces. Yo no tengo nada en contra de los doctores, pero digo que no hay nada que decir acerca de eso.

Pero una mujer aquí, no hace mucho confió en Dios allí en California por su bebé que había muerto, y cada periódico y revista lo publicó a través del país. Y a la misma vez donde alguien no tuvo la fe suficiente para liberación, alguien criticando eso, y todos los revistas y periódicos, y Dios ha sanado a miles, y tiene que pagarles para que lo pongan en el periódico.

Pero mire aquí. Déjeme decirle algo. La Biblia dice: "Venid, y razonemos juntos". ¿Es cierto?, escuche. A la misma vez que esa fotografía estaba siendo llevada a través del país diciéndole a la gente que no se puede confiar en sanidad divina, los doctores pierden miles de casos y no había nada diciendo de eso. ¿Es eso cierto?. Escuche, venga y razonemos juntos. La salsa para el pato es la misma para el ganso. Eso es... y déjeme decirle a Ud., si a una persona se pierde por la sanidad divina sin tener suficiente fe para recobrarse, y eso es catalogado como fanatismo, entonces si los doctores perdieron un caso, llámelo fanatismo. La salsa para el pato es la misma para el ganso. ¿Es eso cierto?, eso es cierto. Pero amigos, lo que la ciencia medica y los ministros deberían de hacer es reunirse y cooperar juntos, sabiendo que todos estamos trabajando por el bien de la gente y para la gloria de Dios, y trabajar junto. Eso es lo que deberíamos de hacer.

Pero, de todas maneras, mi padre, él fue matado por ese doctor, le dio una sobre dosis de medicina y lo mató. Y entonces, mi hermano estaba manejando sobre el lado de un carro, y se quebró su cuello, murió en los brazos de mi otro hermano. Mi cuñada murió. Mi esposa se enfermó, y estaba... ¡Oh!, la inundación de 1937 vino y hubo dolores, yo nunca la olvidaré. Mi esposa estaba postrada al borde de la muerte. Yo fui y estaba orando por ella, haciendo todo lo que yo sabía. Y cada vez que yo oraba parecía que... yo fui y le dije a mi iglesia: "Ella va a morir". Dijeron: "No, eso es sólo..." Yo dije: "Ella va a morir, tan cierto como cualquier cosa". Mis bebés, ambos de ellos estaban enfermos, la inundación vino y todo lo demás, las casas se rompieron, y fueron arrastradas, miles de litros de agua barrieron esa parte del país. Y ellos se llevaron a mi esposa al hospital de gobierno, un hospital temporal. Y yo estaba en mi deber de patrullaje. Y yo manejaba para arriba y para abajo de las calles, tratando de sacar a la gente.

Y yo nunca olvidaré una noche horrible. ¡Oh! Dios, cuando yo pienso de eso, ahí en esa hora crítica. Yo tenía allí una camioneta de patrullaje, y yo estaba llevando un bote. Y estaba viniendo por el camino. Y alguien me dijo: "Allí en la calle Shestnut, el bordo de contención a punto de romperse". Y dijo: "Hay una mujer clamando por misericordia ahí, y nadie puede llegar a ella".

Bueno, yo fui criado en el río, y yo pensé que podía hacerle un bien con ese bote, así que yo me subí y lo puse en el agua, y salí. Y miré allí, y vi a esa madre. Eran como las once de la noche, ella estaba gritando: "Misericordia, ayúdenme, ayúdenme". Parada sobre un techo, yo me subí allí y trate de cruzar el bote. Y se fue hacia bajo y salió por el otro lado, el agua corriendo allí por la calle. Y regresé y traté... Y finalmente yo me golpeé con el bote. Y la madre se desmayó, yo la levanté, la puse en el bote, había cuatro o cinco niñitos, yo los tomé y los subí y jalé hacia atrás y finalmente llegué a la orilla. Y tan pronto como llegamos a la orilla, alguien dijo: "Mi bebé, mi bebé". Bueno, yo pensaba que la mujer había dejado un bebé allí, y volví a regresar. Y tan pronto como llegué allí, yo corrí a través de la casa, vine a descubrir que su bebé... que era una niñita como de dos o tres años y es de la que ella estaba hablando, y yo no lo sabía.

Y cuando yo estaba allí, y el dique se rompió en la calle Shestnut, se derramó allí, y el edificio se fue, y yo brinqué en mi bote, y tenía que correr mi mano en el agua para romper mi bote... entré hacia la corriente y no podía hacer que funcionara. Y flotamos hacía abajo. Llegamos a la calle Marquet y grandes olas golpeaban por los lados, yo pensaba que en cualquier minuto me hundiría hasta el fondo. Yo sabía... allí en ese bote me arrodillé y dije: "¡Oh! Dios, yo sé que te he desobedecido!". Y yo creo amigos que si hubiera regresado allí con esa gente que me hablaban, el Don de sanidad hubiera sido manifestado allí mismo. Eso estaba en el programa de Dios. Pero yo fallé en caminar en lo que El me dijo que hiciera. Yo escuché lo que la gente me dijo que hiciera en lugar de lo que Dios me dijo que hiciera. Nunca haga eso, Ud. siga lo que Dios le dice que haga. Y entonces la pena vino allí.

Y yo oré y dije: "¡Oh! Dios, yo sé que te he desobedecido, si Tú sólo me ayudas, Yo no quiero morir. Yo no quiero ahogarme aquí en este río. Por favor, Dios, deja que este motor se encienda. ¿Lo harás por favor?". Y yo jalaba esa cuerda, y estaba congelado, y yo le di un par de veces, y ese bote se movía y brincaba, y se deslizaba, y entró en la corriente principal. Yo no sabía que iba a sucederme. Y yo trataba y trataba y eso no iniciaba. Y oré de nuevo y dije: "Dios, mi pobre esposa está ahí enferma, mis bebés están enfermos, y me estoy ahogando en el río aquí, ¡Oh! ¿Dios, qué puedo yo hacer? Y yo dije: "Si Tú sólo me ayudas Señor". Y tiré de nuevo la cuerda, y eso trabajó y allí se fue. ¡Oh!, yo comencé a irme por el río y llegué al—vine a salir hacia Clarksville. Y yo vine alrededor y regresé y tomé mi camioneta. Y alguien dijo: "¿Sabías que el gobierno soltó eso cuando ese dique se rompió?. Y yo fui rápidamente como podía al hospital.

Me encontré al hermano George de Ark allí, él dijo: "¡Oh! Hno. Bill (puso sus brazos alrededor de mí) él dijo: "Parece como que las cosas están cerca", él dijo: "Hno. Bill, si no te vuelvo a encontrar de nuevo, yo te encontraré en la mañana". Esa fue la última vez que lo vi en vida. Eso es cierto. El partió un poco después, yo le dije: "¿Dónde está Hope?" Dijo: "Yo no sé". Y yo corrí allí, y encontré a uno de los oficiales del gobierno. Yo dije: "Señor, ¿Qué pasó con los hospitales?" Dijo: "Todos aquí desaparecieron". Yo dije: "Alguno de ellos... se ahogaron?". Dijo: " No, ellos fueron llevados en un tren a Charleston".

Y yo corrí y tomé mi carro y tomé la autopista 62 que iba a esa pequeña ciudad, Charleston. Y cuando llegué allí, había como cinco millas de agua que habían pasado a través de Lancassange Creek y se había cortado. Y yo fui y tomé mi bote, y yo no podía ni aún remar esa agua, y yo comencé allí, y el bote se volteaba alrededor así. Y yo puse las... en este ángulo, y sólo le di todo el gas que podía, y yo golpeaba esas olas así, pero eso era tan rudo, y Ud. venía al lado de esos troncos y arrojaba mi bote hacia atrás de esta manera, y yo regresé detrás del edificio del gobierno, y allí yo estaba, atrapado como en una pequeña isla y ahí estuve por días sobre esa isla, pensando.

Alguno de ellos dijeron que los pilares se habían caído debajo del puente allí, y todos los que iban en ese tren se ahogaron, la esposa, dos hijos, y todos. Yo pensé: "¡Oh! Dios. Cuán nervioso estoy, caminaba ahí en los pisos, y yo no sabía que hacer, yo pensé: "¡Oh!, yo quiero saber si ellos se han ido".

Y después de un rato, tan pronto como yo pude llegar a—el agua había bajado lo suficiente para que así ellos me cruzaran. Yo llegué a Charleston. Yo estaba mirando. Encontré a un viejo amigo mío, y él dijo: "No, ese tren nunca fue arrastrado". Dijo: "Ellos pasaron a través de eso, pero yo no sé donde están". Y yo fui allí, y el despachador me dijo: "¿Una madre y dos niños enfermos?, yo los puse para ser llevados a Columbus, Indiana, pero Ud. no puede llegar con ellos". Dijo: "El agua se cortó de este lado". Y caminé de regreso al camino, frotando mis manos, llorando y diciendo: "¡Oh! Dios, llévame a mí, no me dejes sufrir. Deja... llévame Señor. No dejes que tenga que pasar por esta agonía".

Caminando ahí por el camino, un hombre se acercó en un carro y dijo: "Yo sé lo que busca". Dijo: " Está buscando a su esposa, ¿o no?". "Yo dije sí". El dijo: "¿No me conoce?", dijo: "Me voy a casar con Mary Jean . Y yo dije: "Sí, lo recuerdo". Dijo: "Su esposa está muriéndose en la iglesia bautista en Columbus, Indiana". Yo dije: "Seguramente que no". Dijo: "Sí, ella tiene tuberculosis, y Ud. ni aun la conocería, y el doctor dice que ella va a morir. Ella está postrada a un lado de mi novia". El dijo: "Yo sé como llegar, si quiere ir". Yo le dije: "Vamos hermano". Y yo recuerdo esa noche cuando corrí hacia el edificio allí, ellos hicieron un hospital Bautista, y había abrigos del ejército por todos lados.

Y yo corrí allí, había botas a donde hicimos que corriera el agua. Y comencé a gritar: "Hope, Hope, ¿Dónde estás querida? ¿Dónde estás? Y junto a mí directamente, miré allí y vi una vieja mano huesuda alzarse. Corrí rápidamente a ella y agarré su mano entre mis brazos y dije: "¿Están vivos los niños?" Ella dijo: "Sí." Dijo: "Me veo terriblemente, ¿no?". Yo dije: "No, querida, tú te miras bien." Dije: "Bueno, tú vas a estar bien." Sentí que alguien me palmeaba en la espalda, miré, y allí estaba uno que parecía un doctor. El dijo: "Venga aquí. ¿Es Ud. su esposo?". Y yo dije: "Sí señor." El dijo: "¿Es Ud. el reverendo Branham?". Le dije: "Sí." El dijo: "Bueno, señor, odio tener que darle las nuevas, pero su esposa está muriendo. No la excite o algo así." Le dije: "Doctor, seguramente que no." Dijo: "Sí." Dijo: "Ella se está yendo." Dije: "Oh, ¿Qué es doctor?" Dijo: "Tuberculosis, ella morirá rápidamente. Solamente—sólo hágala sentir tan bien como Ud. pueda." El dijo: "Y sus dos bebés están enfermos, yo los estoy atendiendo aquí en otra habitación." Bueno, yo regresé y dije: "Querida, tú te ves bien."

Y un amigo doctor, el doctor Sam Adair, allí en Jeffersonville. Tan pronto como él me dejó, yo los traje de regreso a casa; y allí ellos estuvieron hasta que los bebés se compusieron. Mi esposa gradualmente se fue yendo. Finalmente la llevamos al hospital. Yo tenía doctores que la venían a ver. Y allí no había nada que pudiera ser hecho. Ella tomó tratamientos neumotoráxicos y todo lo demás. Y nada podía ser hecho. Y recuerdo estando allí parado, y esos hoyos a su lado, poniendo ese tubo allí, y llegando a un pulmón. Escuche, si yo tuviera... Ella tomó mi mano y lloró, y las lágrimas corrieron de sus mejillas. Ella me miraba, solamente sufriendo. Nunca se le ayudo ni un poco. Si yo hubiera hecho eso, nunca hubiera pasado por eso de nuevo. Eso está bien. Y así como ella agarró mi mano...

Pero sólo para mostrarle el camino difícil del transgresor. Yo nunca lo olvidaré. Yo estaba tratando de trabajar para pagar la cuenta de eso. Y entonces todo de... Un día yo estaba afuera, y oí una llamada que vino y dijo: "Si quieres ver a tu esposa viva, ven enseguida." Yo corrí al hospital, y nunca lo olvidaré. Me quité mi sombrero y me subí a la camioneta, yo corrí rápidamente. Y aquí venía caminando el doctor Adair. Dios bendiga su pequeño y viejo corazón. El es un hombre muy bueno.

Y él venía caminando. Nosotros habíamos comido y pescado juntos; éramos amigos íntimos. Y él venía caminando por el hospital. Yo vi que me miró, y vi sus grandes lágrimas cayendo por sus mejillas, y él se volteó a los lados. Y corrí hacia el cuarto. Yo dije: "¿Qué es lo que pasa doctor?" Yo dije: "¿Ella no ha muerto?." El dijo: "Creo que sí." Dije: "Venga, vaya conmigo doctor." El dijo: "Billy, no me pidas que haga eso." Dijo: "Hope es como mi hermana." Dijo: "Yo no puedo entrar allí, no me pidas que lo haga." Y la enfermera vino y dijo: "Venga Hno. Branham, aquí. Beba esta pequeña porción de medicina." Yo dije: "No, no la necesito." El dijo: "Tómala Billy, eso descansará tus nervios." Yo dije: "No, no la quiero." Dije: "No." El dijo: "Enfermera, Ud. entre con él." Dije: "No, no quiero a nadie, voy a ir yo solo, voy a entrar." Dije: "Yo la amo, y voy a entrar." Yo caminé a la puerta, la abrí y allí estaba ella cubierta así, con una sábana puesta sobre su cara." Jalé la sábana hacia bajo; mi corazón sólo se partió... Yo puse mi mano sobre de ella, su respiración sobre su frente se sentía pegajosa. Yo dije: "Hope, Hope, querida." Dije: "Háblame una vez más. Bueno, sólo háblame una vez más. Hazlo." Y yo la estaba moviendo.

Amigos, si yo viviera cien años, yo nunca olvidaré lo que sucedió. Esos dos grandes ojos cafés me miraron. Ella estaba tan débil que no podía decir nada, estaba sonriendo, tomó su dedo y lo movió. Y yo me agaché, y ella dijo: "¿Por qué me llamaste querido?" Dije: "Bueno, ellos... Yo no sé." Ella dijo: "Oh, yo estaba en otra tierra, eso era tan pacífico, yo no estaba sufriendo." Ella dijo: "Había grandes pájaros como un gran... Había un hombre vestido en blanco, uno en cada lado llevándome a mi hogar." Oh amigo, hay una tierra en algún lado. Yo creo que así como ella estaba muriéndose, sus ojos se abrieron para ver ese paraíso más allá. Ella regresó por un momento. Entró la enfermera y dijo: "Enfermera, venga, yo espero que cuando Ud. se case, tenga un esposo como el mío." Yo le dije: "Oh querida, yo no he hecho nada." Ella dijo: "Oh, bendito sea tu corazón." Ella me palmeó la espalda. La enfermera que estaba allí salió llorando. Ella dijo: "Bill, quiero decirte unas cuantas cosas." Dijo: "Yo me voy." Dijo: "No llores." Le dije: "Muy bien."

Ella dijo: "No dejes que mis bebés anden de pilar a poste, y tengo algunas cosas que quiero confesarte." Dije: "¿Qué es?" Dijo: "¿Recuerdas una vez que ibas a pescar y yo te llamé, y esa noche nosotros íbamos a ir a Forth Wine para un servicio?" Le dije: "Sí." Ella dijo: "Tú fuiste a comprarme unas medias." Le dije: "Sí, las recuerdo." Ella dijo: "Ellas eran la clase de medias equivocadas, querido. No eran las correctas."

Bueno, lo que fue, es que yo había ido a pescar. Yo fui a casa y tenía que ir a Forth Wine. Yo iba a predicar esa noche en Forth Wine. Su padre vivía allí; así que yo iba allí a predicar, y ella... Ud.... Hay dos diferente clases de medias de mujer que Ud. compra; una es llamada un... Nómbrelas, alguien. Es chifo-... ¿Chifón? Eso es cierto. ¿Y cuál es la otra clase? ¿Rayón? ¿Es raymon, o raymón? ¿Rayón? ¿Cuál es el mejor? Chifón. Bueno, ellas costaban sesenta centavos entonces. Y ella se estaba bañando y dijo: "Billy, corre a la tienda y cómprame unas medias."

Yo dije: "Muy bien." Y yo iba allí por la calle. Ella dijo... Ahora recuerde, yo no sabía nada acerca de ropa de mujer. Y ella estaba diciendo: "Cómprame Chifón." Y yo iba por la calle diciendo: "Chifón, chifón, chifón, chifón." Alguien dijo: "Hola, Hno. Branham." dije: "Hola, chifón, chifón, chifón." Y encontré a Orville, Spawn allí. Y él dijo: "Billy, los peces de este largo están mordiendo allí..." "Oh" yo dije: "Tengo que hablar con él." Y olvidé lo que ella había dicho.

Bueno, yo no iba a ir a la tienda Penney’s, porque no conocía allí a nadie. Pero yo tenía una amiga allí que venía a mi iglesia llamada Telma Forth. Ella trabajaba en una tienda de diez centavos, y yo sabía que ellos ahí la vendían. Y fui ahí y Telma dijo: "¿Qué es lo que quieres Bill?" Dije: "Quiero unos calcetines para Hope." Dijo: "Ahora, Hope no usa calcetines" Yo dije: "Seguro que sí." Ella dijo: "Ella usa medias." "Eso es cierto, eso es cierto." Pensé: "Oh, yo ya mostré mi ignorancia." Y dije... Ella dijo: "¿Qué clase quieres?" Y dije: "¿Qué clase tienes?" Ella dijo: "Tengo chifón y rai-..." ¿Rayón eran las baratas? Ella dijo: "Tengo rayón." Dije: "Esas son las que quiero. Eso es lo que quiero." Ella dijo: "¿Hope quiere de rayón?" Yo... Todo sonaba parecido: rayón, chifón. Yo no sabía la diferencia. Ella dijo: "Sí." Y así que ella me dio... Las compré, las puso en una bolsa.

Yo dije: "Quiero el estilo completo." Ud. sabe, lo que tiene detrás de ellas; Ud. sabe, que... Yo no sé. Yo dije: "El estilo completo." Y así que... Oh, la moda, moda completa; eso es lo que era. Y dije: "Esa es la clase de medias que quiero." Así que ella me las preparó y las puso en la bolsa, y costaban únicamente veintinueve centavos. Y dije: "Bueno, dame un par de ellas." Ella dijo: "¿Estás seguro de eso?" Dije: "Eso es lo que ella quería."

Así que regresé, y yo... Por supuesto, Ud. sabe cómo se sienten los hombres tan alzados con sus mujeres. Y dije: "Mira aquí." Dije: "Yo soy el hijo de Abraham, soy un pequeño judío, tú fuiste sobre el río a comprar, y le compraste un par de juegos de medias con lo que compras una; y sobró dinero." "Sólo... Soy hijo de Abraham, sé cómo comprar." ¿Ve Ud.? Ud. sabe, así. Y Dios bendiga su corazón, ella en esta noche está en su tumba, y probablemente con nieve sobre de eso. Pero no todo está ahí junto. Yo pienso en ella. Eso es cierto. Y ella se ha ido. Y cuando ella dijo que ella quería... Yo me sentí raro cuando ella llegó a Forth Wine y quería otro par de medias. Pero ella era suficientemente dama para no decirlo.

Y me dijo: "Billy, se las daré a tu mamá, esas eran para una mujer más anciana que yo." Y dije: "Bueno, Dios te bendiga, querida. Yo no sabía eso." Y dije: "Eso está bien." Ella dijo: "¿Recuerdas esa vez que querías ir a cazar, y estábamos en Louisville.? ¿Viste ese rifle 22 que querías? ¿Y qué costaba tres dólares y algo, enganche, y tú no tenías el dinero para pagarlo? ¿Eso fue hace dos años?" Dije: "Sí, recuerdo eso." Ella dijo: "Billy, yo siempre quise comprarte ese rifle." Dijo: "Yo no estaré contigo sino sólo unos cuantos minutos más."

Pero ella dijo: "Cuando regreses a casa, busca arriba de la vieja cama bajo ese papel, yo he ahorrado algunos centavos para comprar el rifle." Ella dijo: "¿Me prometes que lo comprarás?" Oh, cuando regresé a casa y encontré esos dos dólares ahí abajo, como que eso me mató. Dije: "Seguro." Pero dije: "Querida, tú no te vas a ir." Ella dijo: "No me gusta dejarte." Pero dijo: "Yo debo, no quiero hacerlo." Ella dijo: "Está todo bien." Dijo: "Otra cosa que te voy a pedir, no permanezcas soltero." Dije: "Oh, oh, no me pidas eso." Dijo: "Prométeme que no permanecerás soltero, mis hijos tendrán un hogar para ir, no andar rodando por donde quiera." Y dije: "Querida, no puedo hacer eso." Y ella dijo: "Prométemelo, ¿Lo harás?" Dijo: "Yo—yo me iré un poquito más fácil"

Y ella no lo quería más de lo que Ud. desearía tomar un trago. Ella dijo: "Yo sólo odio tener que dejarte a ti y a los bebés, pero oh, Bill, es tan maravilloso irse así." Y dije: "Bueno, haré lo mejor que pueda." Ella dijo: "Otra cosa, tú te das cuenta por qué me estoy yendo, ¿O no?" Oh, eso es lo que hiere. Ella dijo: "Yo no hubiera escuchado a mamá, yo hubiera escuchado a..." Dijo: "Hubiera sido diferente, ¿O no?" Dije: "Eso es cierto, querida." Dije: "Oh, ¿Qué es lo que haré?" Ella dijo: "Has esto, no te avergüences de esta religión del Espíritu Santo, es la cosa más grande por la cual morir en el mundo." Ella dijo: "Permanece y predica mientras..." Dijo: "Prométeme que irás hacia los campos, a donde nosotros suponíamos haber ido." Y dijo: "Prométeme que harás todo lo que puedas." Dijo: "Y dile a todos que es glorioso cuando tú te preparas para irte de aquí. Es maravilloso." Y dije: "Oh querida, es tan bueno ver que te vas así." Ella dijo... Yo dije: "¿Dónde quieres que te coloque?" Ella dijo: "Llévame sobre la colina."

Dije: "Yo te llevaré allí a Walnut Ridge, y enterraré tu cuerpo ahí en la colina." Y dije: "Querida, te prometo que voy a ir, si Dios no... Me conserva, voy a ir hacia el campo, y nunca me detendré hasta que la última gota de sangre de mi vida se haya ido de mi cuerpo para hacerlo, o tratar de hacer una expiación." Y dije: "Hasta que haga todo lo que pueda para vivir correctamente, lo haré correctamente." Y dije: "Mira." Ella dijo: "Adiós." Y dije: "¿Te vas?" Y dije: "Busca en esa mañana, para que así podamos unirnos ahora." Y dije: "Sí... En esa mañana, quiero ir al lado Este de la puerta." Y dije: "Quiero que tú estés allí, y cuando... Será terrible ahí abajo..." Yo dije: "Si muero antes de que El venga, yo estaré durmiendo allí." Dije: "Nos reuniremos, pero si estoy en el campo en algún lado y soy tomado." Dije: "Tú ve allí y espera a los niños, y párate allí al lado de la puerta. Y entonces cuando veas a Abraham, Isaac, Jacob venir, comienza a gritar: ‘Bill, Bill,’ tan fuerte como puedas." Dije: "Yo te contestaré allí." Ella levantó sus manos débiles y le di el beso de despedida. Esa fue mi última cita con ella. Yo estoy en mi camino. Eso es cierto. Algún día, algún día yo iré.

Cuando la llevamos a la funeraria, yo fui a casa. Yo no podía estar satisfecho en ningún lado. Yo fui con mi mamá, y yo... Estaba llorando. Yo fui a casa. Mamá dijo: "Quédate aquí." Yo dije: "No, yo me voy a casa." Nosotros no teníamos muebles, pero lo que había era nuestro." Y así que fui a casa para recostarme. Y entonces, el hermano Frank Broy vino y dijo: "Billy, odio decirte eso." Dijo: "Bueno, yo estuve justamente allí." Dijo: "Eso no es todo, tu bebé también está muriendo." Dije: "No puede ser." El dijo: "Sí, lo está." Y me llevaron al hospital para ver a mi pequeña Sharon, mi niñita. Yo no podía llamarla... Yo quería ponerle un nombre de la Biblia. Yo nombré a mi muchachito Billy Paul por mí y por San Pablo. Y entonces yo quería llamar a la niña con un nombre de la Biblia. Y yo no podía llamarla la Rosa de Sarón, así que sólo la llamaba Rosa Sarón. (Sharon Rose)

Y fui al hospital, y el doctor me encontró y dijo: "Billy, ella está muriéndose, no entres allí." Y me paré allí hasta que después que la enfermera mostró su espalda, y corrí adentro y fui a donde ella estaba y la miré. Y allí estaba la pequeña cosa recostada... Yo nunca olvidaré. Ella sólo tenía ocho meses de edad.

Y recuerdo que yo solía venir a casa. Yo... Ella se sentaba allí en el jardín, y yo sonaba mi claxon así, al doblar la esquina. Y ella hacía: "Goo, goo, goo." Sólo estiraba sus... Yo amaba a esos pequeñitos.

Y ella estaba sufriendo tanto, que movía una de sus piernitas para arriba y para abajo en espasmos. Y miraba como que su pequeña mano estaba ondeando. Y la miré y dije: "Sherry, querida, ¿Conoces a papá?". Yo estaba tratando de hacerme fuerte. Dije: "¿Tú conoces a papá querida?". Y sus pequeños labios comenzaron a temblar. Y cuando ella me miró, ella estaba sufriendo tan duramente que aún sus ojos se cruzaron. Oh, cuando yo vi esos tiernos y pequeños ojos azules cruzados... [Cinta en blanco.—Editor]

Pero yo no lo sabía entonces, pero yo lo entiendo ahora. Nunca ha venido un niño con ojos cruzados a la línea, sin que yo piense en eso. No ha habido uno que pase sobre la plataforma que haya sido sanado también. Yo no sabía el dolor que tenía que traer. Pero nunca pensé de eso hasta que lo vi.

Esos ojitos cruzándose. Y ella estaba sufriendo tanto, que yo me arrodillé y dije: "Oh Jesús, por favor, yo estoy apenado por hacer lo que hago." Dije: "No te la lleves de mí, yo la amo con todo mi corazón. Por favor Dios." Parecía como que una gran cortina negra venía cayendo, yo supe que ella se había ido. Me levanté, puse mis manos sobre su cabeza y dije: "Dios te bendiga mi pequeño y dulce ángel. Voy a ponerte en los brazos de tu madre. Y el Angel vendrá a llevarte a casa en unos cuantos momentos." Pero algún día papá te verá."

Yo levanté mi cabeza, y dije: "Dios, Tú diste y Tú quitas, yo no sé por qué Tú me estás despedazando." Dije: "Aunque Tú me despedazaras, yo voy a confiar en Ti así como lo hizo Job. Yo voy a creer en Ti." Y dije: "Yo... De alguna forma estás rompiendo mi corazón, yo no sé cómo voy a sostenerme más tiempo." Pero dije: "Dios, te encomiendo su pequeña alma, tómala Señor Jesús, ponla sobre el altar con la madre. Y algún día déjame venir a verlas." Y así como hice eso, los ángeles de Dios dulcemente vinieron y tomaron su pequeño aliento y se la llevaron para estar con su madre. Yo la enterré con la madre, las puse debajo de la tierra.

Cuando yo estaba allí, el Hno. Smith, un predicador Metodista amigo mío, tenía algunas terrones en su mano, caminó allí, yo estaba parado. El puso su brazo alrededor de mí y dijo: "Billy, (Me abrazó) querido muchacho." Dije: "Oh Hno. Smith, mi alma está... Oh, yo no sé qué hacer." Y le oí decir con esas lágrimas cayendo sobre el pequeño cadáver. Dijo: "Las cenizas a las cenizas, polvo al polvo, tierra a la tierra." Y pensé: "Dios, ¿Qué puedo hacer?" Sonaba como que el viento soplaba a través de los pinos, sonaba como que oía un canto decir: "Hay una tierra más allá del río, la cual llamamos por siempre dulce, y solamente alcanzamos esa orilla por fe, uno por uno alcanzamos el portal uno a uno, allí para morar con lo inmortal, algún día ellos tocarán las campanas doradas por ti y por mí."

Yo me alejé de la tumba con el corazón quebrantado, fui a casa. Yo no podía descansar. Pasaron los días y yo podía soportar lo de mi esposa, pero ese... Esa niña era la elección de mi corazón. Yo no sabía qué hacer, una niñita dulce y pequeña... Y entonces yo pensé: "Oh, lo que haré lo haré rápidamente ahora."

Un día yo fui... Estaba trabajando para el servicio público. Escalé en un poste una mañana muy temprano para tomar una cosa del poste, yo estaba parado allí, y estaba cantando: " En el monte allá lejos, estaba una vieja y cruenta cruz..." Yo iba a... Y sucedió que al mirar, el sol salió. Yo estaba colgado en ese poste trabajando con esos brazos cruzados, miré al lado, y ahí se miraba como que mi figura estaba colgando sobre de ese... Se miraba como una cruz allí. Y pensé: "Oh Cristo de Dios, sí, fueron mis pecados los que te clavaron a Ti allí, y estoy apenado por lo que he hecho." Dije: "Dios, ¿Cómo pudieras Tú tratar con una persona como yo? Tú quebrantaste mi corazón, me moliste, me despedazaste, ¿Pero qué puedo hacer?"

Yo me puse muy nervioso. Tenía un par de guantes de plástico. Muchos de Uds. electricistas saben... 2300 de fuerza corriendo allí en ese cable. Y pensé: "Mira aquí, yo puedo poner mi mano en ese cable, y en unos minutos estaré con Sharon." Me quité mi guante y dije: "Dios, yo he perdido mi mente o algo." Dije: "Sherry, querida, no puedo aguantar más. Papá viene para estar en el hogar contigo." Dije: "Míralas..." Dos mil trescientas corriendo allí, rompería cada hueso en su cuerpo por la electricidad. Dije: "Nuestro Padre que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre." Y la primer cosa que Ud. sabe, yo estaba sentado sobre el suelo. Yo no sé.

Creo que si ese Don no hubiera sido pre-ordenado, ese hubiera sido el fin de su Hno. Branham ahí mismo. Pero Dios tenía algo más para hacer. El tenía que cortar ese corazón y dejar que El supiera, hacer que yo supiera que El es el que gobierna y reina.

Yo fui a casa. Yo no podía soportarlo, yo no podía trabajar. Fui con mi mamá, y ella me dijo: "Querido, entra, déjame calmarte." Dije: "Yo me voy a casa." Y me fui a casa, y el tiempo estaba frío. Yo saqué la correspondencia del buzón y me fui. Estaba tratando de... nosotros no teníamos mucho en nuestra casa. Yo tenía un viejo asiento puesto ahí atrás. Pero ella había vivido allí conmigo. Nosotros habíamos estado juntos, y ese había sido nuestro hogar. Y eso... No importa cuán pequeño fuera, pertenecía a ella y a mí. Y eso era de nosotros.

Todo eso hubiera costado tres dólares en muebles, pero eso pertenecía a ella y a mí. Y eso tenía un valor así como cualquiera de los hogares más finos que hubiera en el mundo, porque era nuestro. Y fui a la cocina, y del piso surgía el frío helado, y nunca lo olvidaré, abrí la correspondencia. Y la primera carta que abrí decía: "Señorita Sharon Rose Branham." Era su pequeño ahorro de Navidad. El banco sabía que ella nunca lo tomaría así que... Un dólar y ochenta centavos. Me lo enviaron a mí. Oh, yo no podía permanecer. Yo me quebranté y comencé a llorar. Ya estaba anocheciendo. Yo me arrodillé sobre el piso y comencé a orar y a orar. Y yo... Oh que hora. Yo difícilmente podía soportarla.

Me fui a dormir y soñé que estaba en el Oeste. Y cuando estaba en el Oeste, estaba caminando a través de la pradera. Y estaba silbando ese canto: "La rueda sobre la carreta está rota, la señal del rancho se vende." Yo estaba silbando así, y vi una vieja pradera, y una rueda rota. Y estando allí por esa veleta, estaba la niña más hermosa de cabello rubio con sus ojos azules muy bonitos brillando, vestida de blanco. Y yo tenía mi sombrero puesto... Mi sombrero. Y pasé allí y dije: "Hola señorita." Y puse mi sombrero hacia atrás así. Ella dijo: "Hola papá." Y miré alrededor, yo dije: "¿Papá?". Ella dijo: "Seguro." Dije: "Bueno jovencita, perdóneme." Yo dije: "Yo... Tú tienes la misma edad que yo, ¿Cómo puedo yo ser tu papá?". Ella dijo: "¿Papá, no me conoces?" Y yo dije: "No, me temo que no." Ella dijo: "Tú no sabes dónde estás papá." Y dije: "Bueno, yo... ¿Qué me quieres decir?" Ella dijo: "¿Dónde está Billy Paul?" Ese es su pequeño hermano. Y dije: "Yo... ¿Qué es esto?" Ella dijo: "Papá, en la tierra, yo fui tu pequeña Sharon." Dije: "Sharon, ¿Mi bebé?" Ella dijo: "Sí papá." Dijo: "Recuerda, nosotros aquí somos mortales, cuando venimos aquí no somos ya más bebés, nosotros somos todos de una edad." Y dije: "Oh querida, ¿Eres tú Sharon?" Ella dijo... Yo dije: "¿Dónde está mamá?" Dijo: "Ella está allá en tu—el nuevo hogar." Dije: "¿Hogar?" Dijo: "Sí." Yo dije: "Bueno querida, hay algo equivocado aquí." Dije: "Los Branham nunca tuvimos hogares. Somos más que gente vagabunda." Y dije que: "Nosotros no tenemos hogar." Ella dijo: "Pero papá, tú tienes uno aquí."

Yo miré alrededor a mi derecha, y ahí estaba un gran y hermoso hogar. Y ahí había luces brillando alrededor. Dijo: "Mi mamá te está esperando, yo voy a esperar aquí a Billy." Dije: "Muy bien querida." Yo corrí tan rápido como podía, mi sombrero estaba en mi mano. Corrí hacia arriba del escalón. Cuando llegué allí, Hope usualmente me encontraba saliendo con sus brazos extendidos. Y yo fui y corrí subiendo esos escalones tan rápido como podía. Y llegué a arriba de los escalones, y ella venía aquí vestida de blanco; ese cabello negro colgándole hacia abajo. Ella venía corriendo hacia mí, levantó sus brazos. Y yo corrí a ella, arrojé mi sombrero hacia abajo, y solamente me arrodillé al lado de ella.

Ella puso su mano sobre mi cabeza. Ella dijo: "Bill, ¿De qué estás preocupado, querido?" Dije: "Hope, yo no puedo soportar esto ya más." Dije: "Yo he visto... ¿Es esa Sharon Rose allí abajo?" Ella dijo: "Sí Bill." Ella dijo: "¿De qué estás preocupado?" "¿Te estás preocupando por mí y por Sharon?" Y dije: "Querida, yo no puedo soportarlo. Y yo..." Ella dijo: "Ya no te preocupes, no te preocupes; nosotras estamos mucho mejor aquí que lo que tú estás." Y dije: "Eso pudiera ser. Pero..." Yo dije: "Hope, ¿No se ha hecho ella una mujer muy bonita? ¿No estamos orgullosos de ella?" Ella dijo: "Seguro." Ella dijo: "¿Estás cansado?" Y dije: "Querida, yo sólo he estado predicando y orando por los enfermos tanto tiempo." Y esa es la manera en que yo sabré que me iré. Ha venido -eso todavía no venía. Yo dije: "Yo sólo he estado predicando y orando por los enfermos y estoy tan cansado que difícilmente puedo sostenerme." Ella dijo: "¿Por qué no te sientas?" Y miré, y ahí estaba una gran silla puesta. Y la miré, y ella me miró y me dijo: "Yo sé lo que estás pensando." Aquí una vez, yo... Nosotros teníamos esas tres viejas sillas, o dos viejas sillas en la casa... "Yo no puedo soportarlo." Dije: "No puedo..." Ella dijo: "Oh," Dijo, ella prosiguió.

Muy bien, en un año y seis meses, y aún previo a eso. Yo perdí a mi padre, a mi hermano, a mi esposa y a mi bebé sólo en un poco tiempo; exactamente uno tras otro, uno, dos, tres. Y eso es sólo lo último de eso. Mi padre murió en mis brazos. Mi hermano se mató en un poste de teléfono enfrente de... Y esa noche al venir a casa, yo le dije a mi madre, estaba toda despedazada también. Papá apenas se había ido, así que fui allí a casa y entré y traté de pasar... Yo sólo quería... Mi madre quería que yo me quedara en casa, y también mi suegra quería que yo viniera allí. Y si Ud. tiene un hogar propio, no habría... No hay un lugar que le satisfaga más que eso.

Y yo fui allí, y traté de dormir pero estaba frío. Y yo tenía esta pequeña estufa allí en la cocina, un cuarto allí y el frío y la nieve entraban por debajo del piso. Y yo iba allí en la noche, y trataba de cocinar. Había un pequeño y viejo catre allí. Y yo entré. Esa noche, yo nunca la olvidaré. Yo fui por la esquina y recogí el papel y el correo en el buzón, y entré a la casa. Y ahí no había... No teníamos ningún mueble, pero ellos querían quitármelos. Pero amigos, no era mucho, pero lo que era, pertenecía a ella y a mí. Y nosotros los habíamos tenido juntos. No importa cuán pobre yo fuera, eran nuestros, yo no quería deshacerme de ellos. Nosotros habíamos vivido juntos, ella había cuidado de ellos.

Yo vi sus ropas colgando detrás de la puerta, no podía olvidar. Recogí mi correspondencia y la leí. Yo estaba quedándome en un viejo y frío cuarto. Y yo había estado trabajando. La primera que abrí decía: "Señorita Sharon Rose Branham." Eran ochenta centavos de ahorro de Navidad, y había sido enviado a mí. Oh, ahí estaba todo de nuevo. Yo no podía pararme y pensar que pudiera ir más lejos... Me arrodillé y comencé a llorar y a orar. Fui al siguiente cuarto y bajé la caja, y saqué mi revolver, un 38; le puse seis balas en él, yo había estado cazando. Regresé al cuarto y dije: "Dios, yo me estoy volviendo loco, yo no quiero traer reproche, yo me estoy volviendo loco; prefiero cometer suicidio que volverme loco. Así que voy a encontrarte a Ti ahora." Y yo me encontré... "Padre, perdóname por el pecado, no puedo soportar más. Tú no estás consolando mi corazón, no puedo soportarlo más tiempo." Yo jalé el gatillo, y lo puse al lado de mi cabeza. Me arrodillé allí en ese viejo y sucio catre, Dije: "Nuestro Padre que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre." Comencé a apretar el gatillo... "Venga a Tu Reino, sea hecha Tu voluntad." Y yo lo apretaba con toda mi fuerza, y el gatillo no caía. Y yo dije: "Oh, ni aún puedo quitarme mi propia vida." Yo tiré la pistola a la pared, pero eso se fue y disparó a través de la casa así. Pensé: "Oh Dios, ¿Qué puedo hacer? Parece que estoy muriéndome." Arrojé mi cabeza sobre la cama y me dormí. Ahora, sólo unos momentos para cerrar.

Caí dormido, y soñé que estaba de regreso en el Oeste de nuevo. Yo pensé que estaba... que tenía un... Caminando por la pradera. Yo estaba cantando un canto: "La rueda sobre la carreta está rota..." Ud. ha oído esa canción. Yo miré y ahí estaba una vieja veleta de la pradera. Y la rueda estaba rota sobre de ella. Yo pensé: "Bueno, qué sabes tú." Y miré parado allí junto al... Una niña muy hermosa de largo cabello rubio colgándole, vestida de blanco nevoso. Y yo tenía un gran sombrero puesto. Yo me lo quité y dije: "¿Cómo está Ud. señorita?" Y comencé a caminar. Ella dijo: "Hola papá." Miré alrededor y dije: "¿Papá?" Dijo: "Sí." Y dije: "Bueno, dama, tú eres de misma edad que yo. ¿Cómo podría yo ser tu papá?" Dijo: "Bueno, ¿No te recuerdas papá? Tú enseñaste de la inmortalidad." Yo no enseño que ellos serán pequeños bebés en el cielo, yo enseño una inmortalidad. No haciéndose viejos y... Si un bebé cuando llega allí es un bebé y es un bebé por siempre... La inmortalidad no decae allí.

Y ella dijo: "¿No recuerdas que tú enseñaste sobre inmortalidad?" Ella dijo: "Allá en la tierra yo era tu pequeña Sharon Rose." Dije: "Querida, ¿Tú no eres Sharon?" Ella dijo: "Sí." Dijo: "¿Dónde está Billy Paul?" Ese es su pequeño hermano. Yo dije: "Oh, cómo es que ella... Querida, yo no lo entiendo." Ella dijo: "Papá, tú no sabes dónde estás." Dije: "Bueno, si eso... ¿Yo no estoy en la pradera?" Ella dijo: "No, voltéate a tu derecha." Y yo miré para atrás y había una grande y hermosa luz saliendo del lugar que jamás... Ella dijo: "Esto es el Cielo, papá." Ella dijo: "Mamá está allá en casa esperándote." Yo dije: "¿Hogar? ¿Quieres decir que yo tengo un hogar?" Yo dije: "Querida, nunca hubo un Branham que fuera rico y que tuviera un hogar propio." Dije: "¿Quieres decirme que yo tengo un hogar?" Ella dijo: "Pero papá, tú tienes uno ahora. Esa es la razón que yo... Aún si yo tuviera que recordar esa cabaña de dos cuartos, yo preferiría vivir en esa casa de dos cuartos que tenía y permanecer con Dios que vivir en el mejor hogar que tenga en Miami. Y yo dije: "Oh querida, ese no es mi hogar." Ella dijo: "Sí, mamá está buscándote."

Comencé a caminar hacia eso, cantando ese canto: "Mi hogar." Y pensé: "Las luces estaban viniendo alrededor de un grande y hermoso palacio. Subí los escalones, y miré, viniendo bajando a través de allí, y ella vino con unas vestiduras blancas nevosas puestas, su cabello oscuro bajándole alrededor de sus hombros, sus ojos obscuros parecían como el esplendor de su juventud. Ella murió a sus veintidós años. Ella vino aún caminando para encontrarme, y tenía sus brazos abiertos. Y yo corrí rápidamente hacia ella e incliné mi cabeza y dije: "Oh querida, yo no entiendo." Ella dijo: "¿Encontraste a Sharon?" Yo dije: "Sí, ¿No es ella una niña hermosa?" "¿No es ella -nuestra pequeña niñita una niña muy bonita.?" Ella dijo: "Seguro que sí." Dijo: "¿O no está Billy?" Yo dije: "Querida, espera un minuto. Este... Hay algo equivocado aquí, tan natural como yo estoy aquí parado, hay algo equivocado." Ella dijo: "Billy, tú estás cansando, ¿O no?" Dije: "Sí." Dijo: "Tú has estado orando por los enfermos."

Y yo no había orado por los enfermos en esos días, así que es la razón que yo sé. A veces yo paso aquí en el púlpito amigos. La otra noche cuando estaba con Uds. aquí, pasé completamente entre Uds.. Yo paso ante muchos por veinticuatro horas a la misma vez. Y yo sé que alguna de estas noches me voy a ir. Eso es verdad. Yo pesaba ciento cincuenta y ocho libras, ahora peso ciento veinte. Yo antes usaba un abrigo de talla treinta y ocho, y ahora tengo uno de veinticuatro. Yo me voy, pero yo quiero ser fiel, y no hacer esas cosas que yo hice de nuevo. Ella dijo: "Tú estás cansado y has estado orando por los enfermos." Yo dije: "Eso es cierto." Ella dijo: "No llores ahora." Ella solía consolarme, y yo pienso que todas las cosas irían bien. Ven a casa y llora por eso. Ella puso sus brazos alrededor de mí, me palmeó y dijo: "Billy, no llores." Ella dijo: "Ponte de pie." Y yo me levanté. Dijo: "¿No te vas a sentar?" Miré allí, y había una gran silla muy bonita que estaba allí. Y miré esa silla y me volteé para verla a ella. Ella dijo: "Sé lo que estás pensando."

Y en la tierra, nosotros compramos una silla. Yo me cansaba tanto de predicar, y entonces predicaba a la mitad de la noche, y hacía llamamientos al altar y todo lo demás, y yo compré una silla, esa costó quince dólares con noventa y cinco centavos. Y yo pagué dos dólares de enganche, y podía pagar un dólar y cuarto al mes, creo que era eso. Y yo... Ud. sabe, amigos, todos Uds. saben cómo Uds. llegan a estar en momentos o en lugares difíciles. Y yo fallé en dar dos de mis tres pagos, y no podía pagar mi dólar y cuarto. Y esa era la única pieza buena de muebles que teníamos en la casa. Y a mí me gustaba estar allí, y estarme en la silla y descansar la noche, quizá hasta las doce o una de la mañana, descansar un poco, y quizá leer mi Biblia. Y yo me atrasé y no podía hacer... Ellos me enviaron una notificación de que estaban viniendo a recoger la silla. Y yo recuerdo como ella se vio en problemas para darme esa noticia. Ella era una niña muy genuina. Y ella se ha ido, pero yo la amo de igual manera. Y ella dijo: "Odio tener que decirte algo querido." Nosotros no teníamos nada que pudiéramos vender o hacer el pago. Dije: "Querida, a mí no me interesa lo de la silla, sólo déjalo ir."

Ella la mantuvo lo más que pudo. Finalmente ella tuvo que decirles que vinieran a recogerla. Y yo recuerdo el día cuando ellos -cuando ellos vinieron y se la llevaron. Esa noche ella me tenía un pastel de cereza preparado. Era... A mí siempre me han gustado mucho los pasteles de cereza. Y ella estaba tratando de hacerme... Ud. sabe, ella tenía a los muchachos buscando gusanos para pescar, y ella... Y yo sabía que había algo equivocado. Así que después que la cena terminó, entramos al cuarto. Yo dije: "Entremos." Ella dijo: "No, vamos a pescar." Ella no quería que yo viera que la silla ya no estaba. Así que entonces... Yo dije: "Entremos al cuarto." Así que puse mis brazos alrededor de ella y caminé hacia el cuarto. Y cuando caminé allí, esa silla ya no estaba. Entonces ella recargó su cabeza y comenzó a llorar. Yo dije: "Eso está bien."

Ella me dijo entonces allí: "¿Recuerdas esa silla que vinieron a recoger?" Dije: "Sí." Ella dijo: "Pero querido, ellos nunca vendrán a recoger esta, está pagada." Oh amigos, miren... Creo que Ud. piensa que yo soy un bebé. Pero mire, alguien me dijo: "Hno. Branham, ¿Cuándo descansa Ud.?" Yo tengo un lugar para descansar. Uno de estos días voy a cruzar allá al otro lado. Yo tengo una silla allá para sentarme en... Cuando el tiempo termine. Oh, perdónenme.

Oh Dios, ten misericordia. Así como mi mente se regresa a esos días. Pienso hoy que su tumba está cubierta con nieve, mi preciosa y querida niña estando allí... Yo estoy pensando en una mañana de pascua cómo el pequeño Billy y yo nos arrodillamos al lado de la tumba a donde papá colocó las flores. Yo le prometí a ella... Dios, yo te prometí a Ti, si Tú me perdonabas, yo haría todo lo que pudiera hacer por Ti. Ayúdame. ¿Lo harás Dios? Es tan difícil que la gente vea, Padre, y crea. Oh, ¿Me ayudarás ahora? Tú sabes que yo no quiero ser un bebé ante esta gente, pero oh Dios, yo oro que Tú me dejarás ser fiel hasta ese día cuando Tú me llames para venir a casa. Descansa su preciosa alma, descansa el alma de mi niña. Dios, déjame ser el padre, el esposo, el hijo que Tú querías que yo fuera. Querido Dios esta tarde, mientras estamos aquí, si hubiera alguien que no te conoce, yo oro que Tú le perdonarás también a ello. Padre, te lo pedimos en Tu Nombre.

Perdónenme amigos, yo sólo no puedo seguir con esto, pero... Estoy cansado y agotado hoy. Tengo que tomar un avión después del servicio en esta noche, quizá sea la última en que esté.

Pero allí espera por mí una mañana feliz, un mañana feliz, donde las puertas de perla girarán y se abrirán y cuando yo cruce este valle de penas, quiero acampar sobre el otro lado.

¿No quiere ir a allá también? ¿Cuántos aquí hoy les gustaría encontrarme al otro lado? ¿Es una promesa? ¿Es una cita? Yo me pregunto, desde las profundidades de mi corazón, yo raramente hago esto, pero yo siento cómo hacerlo. Yo me pregunto si hubiera alguna persona que no es salva ahora, que sólo se parara y dijera: "Hno. Branham, ore por mí ahora, si Dios oye..." Dios le bendiga hermana. ¿Alguien más? Dios le bendiga hermana. Ud., y Ud., y Ud., y Ud., párese. Eso es cierto. Todos Uds. que no han recibido el Espíritu Santo pónganse de pie y diga: "Ore por mí Hno. Branham." Eso es cierto. Dios les bendiga.

Mire a la audiencia... Sólo permanezca parado un momento. Cada uno de Uds.. Los que no son salvos oh... Oh misericordia. Hay una tierra más allá del río... Sólo permanezca parado. Hay un lugar donde nos encontraremos de nuevo. Hay como cincuenta o setenta y cinco personas ahora aquí, si Dios oye mis oraciones para abrir los ojos del ciego, sanar al sordo y al mudo, ¿No piensa qué El oirá mi oración si oro por Ud.? ¿No piensa qué El lo hará? Muy bien. ¿A cuántos más aquí les gustaría unirse en esta oración, sólo levantarse? ¿Cuántos más están aquí que no son salvos, se pondrían de pie? Mientras tocan el piano, me pregunto si Ud. sólo se levantaría aquí, ¿Y dejarme estrechar su mano en el altar? Déjeme estrechar su mano. Párese aquí y oremos juntos. Dios quiere salvarle. Venga aquí y déjeme estrechar su mano mientras la música toca. Dios le bendiga hermana, Dios le bendiga hermana; permanezca allí donde Ud. está en el altar. Dios le bendiga hermana, Dios le bendiga a Ud. también, y a Ud.. Dios los bendiga niñitos amorosos, Dios bendiga sus pequeños corazones. Dios le bendiga hermano y hermana. ¿Por qué no viene Ud. y se reúne alrededor del altar, por qué no viene Ud. también? Gente que no es salva...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No Tenemos Ciudad Permanente (Historia De Vida)

FONDO PARA ALCANCE MISIONERO

TABERNACULO EL OLIVO

Hno. Julián Córdova Cervantes

Capulín Nº27 Col. El Olivo. Tlalnepantla, Edo. De México.

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