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JESUS CON LOS PIES SUCIOS

Abril 29, 1961. Chicago, Illinois. U.S.A.



Abramos en el libro de San Lucas capítulo 7 y el versículo 40 :

Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dice: Di, Maestro.

Sabiendo que ese sistema está muy mal, ¿ pueden escucharme bien allá atrás? Nuestro Hno. aquí sentado tiene una mirada preocupada en su rostro porque sus... lo observé y me sentí apenado por él, y observé cómo ese canto lo levantó hace un rato cuando esa Hna. estaba cantando, como es que hay gracia. Nosotros creemos en la sublime Gracia de Cristo. Yo pensé que quizá esta mañana hablaría sobre un tema que quizá sería muy corto, algo así como un pequeño drama o algo parecido sobre uno de los hombres más notables en la ciudad. Ahora, eso es un texto extraño para tomar aquí en el desayuno de los Hombres de Negocios. Pero posible alguien no sepa lo que es un hombre notable. Así que me gustaría hablar acerca de uno.

El sol debió haber descendido cuando llegó el mensajero, había sido un gran día y Jesús había estado orando por los enfermos y predicando, la gente se reunía sólo para agarrarse de una palabra de lo que El decía. Yo hubiera amado haber estado allí. He pensado muy seguido cómo hubiera sido cuando oyera abrir sus brazos y decir, “Venid a Mí todos los que están cargados y cansados”. Quizás nunca viviré para ver el día cuando levanten esa vibración de escuchar cómo suena eso. Pero al no conocer el hebreo no podría entenderlo, pero espero que ese día El diga, “Bien hecho, Mi buen y fiel siervo”.

Y las multitudes estaban sin descansar y muchos no habían recibido la oración, y se preguntaban dónde estaría El el próximo día, porque no conocía a dónde lo llevaría El Espíritu al siguiente día. Y los discípulos estaban cansados, gastados de empujar a la gente para atrás y decirles, “No empujen, sólo sean reverentes y nuestro Maestro vendrá a Uds. tan pronto como El pueda”.

Y este mensajero vino y debió haber hablado digamos, que con Felipe, y debió haber dicho, “Tengo un mensaje para su Maestro, proviene de un hombre de negocios y yo debo darle este mensaje.”

Y Felipe debió haber dicho algo así, “Nuestro Maestro está muy agotado, porque ha estado ocupado todo el día, hemos sido testigos con nuestros ojos de los grandes milagros y maravillas que Dios hizo a través de El.”

Pero el mensajero no estaba interesado en qué eran los milagros sino en lo que su maestro lo había enviado a decir. Finalmente Felipe siendo un cristiano caballeroso, se abrió paso junto con el mensajero y llegó a la presencia del Maestro y le dijo, “Este joven tiene un mensaje de otra ciudad, donde vive un gran hombre... quiere hablar contigo acerca de su amo.”

Yo puedo ver los ojos cansados y preocupados de nuestro Señor cuando El se volteó y le dijo, “¿Qué es lo que tienes que decir?”.

Yo he pensado frecuentemente “¿Qué si yo hubiera sido el mensajero?”

Pero él dijo, “Mi amo tendrá una gran fiesta, y te da el honor, al escogerte de entre todos los hombres de que Tú seas su invitado especial para que vengas, y nos gustaría que nos prometieras asistir en tal y tal día. Quizás en una fecha anual. ”

Ud. sabe, yo creo que si yo hubiera estado parado allí tan cerca del Señor Jesús, hubiera olvidado todo lo que Simón hubiera dicho para decir... la primera cosa que yo hubiera dicho hubiera sido, “Señor, sé misericordioso conmigo, un pecador”. Pero esa es la manera que muchos de nosotros nos ponemos, sentimos que nuestros asuntos diarios y los llamados de nuestros trabajo es más importante que cualquier otra cosa. Y creo que si hubiéramos estado en la presencia de Dios, nuestro prestigio terrenal, nuestros asociados terrenos, nuestro mensaje o nuestro trabajo debería ser lo último. Llevemos nuestra confesión a El. Yo hubiera amado haberme postrado a Sus pies y haberle dicho, “Yo tengo un mensaje de mi amo, pero primero, también yo tengo un mensaje, “Sé misericordioso conmigo, oh Dios, soy un pecador, y sé que Tú eres el Hijo de Dios y he esperado por esta oportunidad, y ahora estoy aquí arrodillado ante Tus pies, sé misericordioso conmigo.”

Pero él, así como muchos de los jóvenes hoy tenían otras cosas en su mente. El estaba cansado y quería dar el mensaje Y sus piernas estaban sudorosas de haber corrido para llegar ahí, porque no sabía a dónde estaría el Maestro el siguiente día. Así que tuvo que encontrarlo en cierto lugar para poder hablar con El.

Quiero que note la actitud que Jesús tomó hacia el hombre. No hay duda que ese día, El miró con respeto a ese moderno adolescente, sabiendo que quizás él debería pedir perdón por sus pecados. Pero dejó correr eso en Su gran programa que tenía... El no tenía un programa terreno que yo sepa, sino hacer la voluntad de Dios en cada movimiento que El hacía, no conociendo exactamente a dónde lo llevaría El Padre al siguiente día, pero El estaba listo y deseoso de ir. Y en toda Su agenda tan ocupada y en todo lo que tenía que hacer, aún El volteó Sus ojos cansados hacia este mensajero y le dijo, “Ve dile a tu amo que estaré allí.”

Ahora, no dudo en mi corazón y creo que hoy también muchos de nosotros, que Jesús sabía qué le esperaba cuando llegara allí, porque El conocía los secretos de los corazones de los hombres. y sabía que había algo debajo de la manga de Simón, ¿Porque, cómo podía un hombre, siendo un fariseo tener compañerismo y desear ver a Jesús al cual odiaba? Los fariseos no querían nada con Jesús.

Y cuando Uds. ven gente como esa, gente del mundo que los invita a alguna fiesta en algún lado, los lleva a una fiesta de Navidad, alguno de Uds. cristianos que trabajan para el Señor, y tienen que trabajar allí para su vida diaria... cuando Ud. oye a su jefe quien bebe, fuma, cuenta chistes sucios entre la gente, que lo invita a cierta fiesta, él tiene algo debajo de su manga. La obscuridad y la luz no tienen compañerismo juntos.

Cuando ve a una niñita como de cinco años jugando con la abuela, hay algo incorrecto. Ahora, o ella es la mascota de la abuela, o la abuela tiene un saquito de dulces en algún lado, sus... Hay mucha diferencia en sus edades, la niñita quiere hablar de muñecas y todo lo demás, y la abuela, siendo una mujer de edad, tiene algo más de qué hablar. Ud. vea diríamos que la niña tiene las cartas debajo de la manga en algún lado, hay algo que está escondiéndole a la abuela. Y cuando el mundo trata de darle una palmada en el hombro y decir, “¿Tú tan solo vendrías aquí?” o algo así, entonces hay algo malo en algún lado.

Y Jesús sabía cuando este Simón fariseo lo invitó a una cena en un banquete, que había algo mal en algún lado. Pero a pesar de eso El quería ir. El siempre vendrá cuando es invitado, a pesar de las circunstancias y de lo que El sabe que sucederá. Ud. invítelo y El estará allí. Sí, Ud. puede depender de eso.

Ahora, cuando se acercó el tiempo de este gran banquete... Puedo imaginar ver a este fariseo que era rico. No había gente de clase media en esos días, así como es hoy en India, donde realmente está el pobre y el rico, aquéllos quienes son realmente ricos son ricos y aquéllos que son pobres son extremadamente pobres. No hay gente de clase media. Y el rico tenía todo el dinero, el pobre no tenía nada. Y a veces cuando esa gente rica podría dar un banquete, ellos realmente hacían un buen banquete.

Así que se fijó el día y luego se acercó, no había duda de que Simón puso la fecha cuando sus uvas estarían cosechadas, y habría un olor muy bonito alrededor del lugar, y de las grandes viñas de uvas cosechadas, y las abejas zumbando, y ellos matarían los corderos gordos y tendrían barbacoa. Y podían sacar realmente la elección de vinos, y regarlos en el jardín de enfrente, e invitar a sus huéspedes ricos, y tener realmente un buen tiempo, pero los pobres ni aún podían venir dentro de la puerta. Y cuando arribó el día, y se preparó todo el banquete, y los animales fueron matados, y los hornos de barbacoa humeaban con carne muy costosa, con muy buena salsa sobre de ellas. Yo me imagino que los pobres pasaban lambiéndose sus labios.

Entonces, para venir a una de esas fiestas Ud. tenía que ser invitado, tener una invitación. Y cuando Ud. venía, bueno, ellos siempre... Ud. tenía que ser bienvenido cuando llegara. Alguien estaba allí para encontrarlo, tomar su invitación, y ellos lo tenían a Ud. allí, aquél que suponía estar allí, y encontraban su nombre, y “Este es fulano de tal... ha llegado.”

Y mientras estaba estudiando recordé, cómo es que en oriente ellos se divertían en esos días, la única forma de viajar era por carroza, o montando a caballo, o caminando. El rico podía viajar en una carroza, algunos cabalgaban sobre la espalda de un animal, y otros caminaban. Y cuando Ud. caminaba, bueno, ellos tenían una vestidura suelta -algo así como una bata, colgaba sueltamente. Y debajo de esa vestidura tenían una prenda interior a causa de la caminata, y la vestidura suelta... entonces cuando Ud. venía a una casa donde era invitado, Uds. oyen lo que aún la iglesia, nosotros lo hacemos en nuestra iglesia, observamos el lavamiento de pies. Ahora ellos dicen que eso es tradicional, pero aún así es un llamamiento. Ellos dicen que en aquel tiempo lo hicieron como una tradición, y ellos lo hicieron. Pero Jesús nos dejó un ejemplo, y si El entonces lo hizo, es un mandamiento. Así que nosotros...

Cuando el.... el hombre que era el peor pagado en el trabajo, era lo que ellos llamaban “el lavador de pies” realmente él era un lacayo, ganaba más poco dinero que cualquiera de ellos, porque él sólo lavaba los pies de los invitados en la casa cuando ellos entraban.

Entonces yo pienso de nuestro Señor. A veces pensamos que somos algo, cuando el Dios del cielo, cambió su forma de Dios para convertirse en hombre, tomó la posición no del rey, sino de un lacayo de lavador de pies, para lavar los pies de sus discípulos, y secarlos con la toalla, estando El ceñido. Entonces si nosotros no tenemos el más grande honor cuando vamos a ser entretenidos... tenemos que ser visto por todos. Entonces pienso acerca de nuestro Señor, cómo es que El nos dio el ejemplo de tomar el lugar más bajo que había para lavar los pies de los invitados.

Ahora, Sus pies se ensuciaban así como caminaban, porque tenían sandalias o algo como las sandalias romanas que hoy usan. Esos eran considerados sus zapatos, y entonces también sobre sus miembros, porque la vestimenta interior estaba arriba, y la vestidura se agitaba por las pequeñas veredas que iban sobre las montañas... ellos no tenían los modernos caminos que tenemos hoy. Los animales caminaban por esas veredas también. Los camellos, mulas, caballos, y diferentes formas de viajar. Así que el camino se hacía polvoroso, se hundían en el polvo.

Y así como ellos caminaban en este polvo, esa vestidura se llenaba de polvo, levantaba tierra. Y mientras ellos sudaban, el calor del sol palestino es muy caliente, y al sudar ellos se ponían pegajosos, y el olor de los caballos, y de los animales yendo por el camino... ellos levantaban este polvo y se lo llevaban con ellos, olían mal porque al caminar en este polvo se pegaba a ellos.

Entonces cuando Ud. invitaba a algún huésped a su casa, la primera cosa que sucedía era hacer que este invitado fuera bienvenido, después de la invitación. Primero ellos tenían que ser invitados, y entonces antes de que pudieran realmente sentirse en casa, ellos tenían que estar preparados para eso. Sólo desearía tener tiempo para expresar lo que está en mi corazón acerca de nosotros cuando tenemos un avivamiento. Nosotros lo invitamos a El, pero yo me pregunto si lo cuidamos cuando El viene. ¿O lo apartamos a El a un lado?.

Entonces cuando el lacayo, lavador de pies, -así lo llamaríamos - cuando un hombre venía a la puerta, esa era la primer cosa que encontraba, porque él no olía bien y estaba todo cubierto de polvo. Así que la primera cosa que ellos hacían era quitarle sus sandalias, lavar sus pies, y entonces tomar sus sandalias y guardarlas, y darle un pequeño par de algo así como unas pantuflas, una cosa que él ponía en sus pies para caminar en esos hermosos tapetes importados en ese hogar de esa gente rica.

Y entonces la cosa próxima que hacían después que el lacayo lavaba los pies, él entonces agarraba el manto y tomaba un perfume que a veces era muy costoso. y el invitado levantaba sus manos, y él derramaba el perfume en sus manos, las lavaba totalmente, entonces lo ponía sobre su cuello, lavaba su rostro y su barba, y entonces tomaba una toalla y lo secaba, y aveces su cuello estaba quemado. Y este perfume era hecho de un incienso regio muy caro que la gente rica tenía. Ellos dicen que algunos de ellos aún era como el que trajo la reina de Seba a Salomón. Y es muy raro, se encuentra arriba de las montañas, lo hacen de un capullo de una rosa y ese se convierte en una manzana. Y ellos tienen que escalar muy arriba, y es muy raro hacer este perfume que la gente rica usaba para ungir a sus invitados cuando venían.

Y entonces tomaban la toalla y ellos limpiaban su rostro, y su cuello y entonces se sentía más fresco, y sus pies eran limpios y descansaba. Y entonces se sentía mejor para encontrar al amo de la casa. Entonces se iba al cuarto próximo a donde estaba el amo de la casa, y ahí se encontraban ellos. Ahora, cuando el invitado entraba él no se sentiría listo para encontrar al amo de la casa si sus pies estaban sucios y su cuerpo apestaba y olía como los animales que cruzaban en los caminos, y sus pies todos cansados y polvosos, y con su cuello quemado.

Después que era lavado, y se le quitaba el mal olor, y era perfumado y limpiado, entonces podía encontrar al amo. Entonces pondrían sus manos y se saludarían el uno al otro. Y cuando lo hacían, se saludaban cada uno con un beso en ambos lados del cuello así, (El Hno. Branham hace una demostración y dice, “perdónenme, no debería haber hecho el resto de la demostración”) Y después que él era lavado y perfumado en su cuello, no tenía polvo en él y no tenía el olor a estiércol sino que tenía el perfume, y él se sentía fresco, así que aquel que lo había invitado se sentía agradado de besarle en el cuello.

Y cuando él lo besaba, el beso era la bienvenida, “Entra, siéntete en todo como en casa” Eso era cuando él lo besaba y le daba la bienvenida, “Entra, todo es tuyo, eres uno de nosotros - perfumado y preparado- y ahora yo te he besado dándote la bienvenida, ahora sólo entra a mi hogar, ve al refrigerador, y toma algo de comer, recuéstate, has lo que quieras. Tú estás en casa ahora, porque yo te he dado la bienvenida.”

¿Cómo lo pudo pasar por alto ese lacayo lavador de pies? desearía poder haber estado ahí, yo lo hubiera cuidado, hubiera tenido listo un tazón de agua especial para El, me hubiera gustado haberle encontrado. No sé, algo debió haber pasado, porque él no estuvo ahí, lo pasó por alto. Y nadie Le besó, nadie Le lavó, nadie Lo preparó, nadie Le dio la bienvenida. Pero El vino de todas formas porque fue invitado.

Yo me pregunto a veces cuando lo invitamos, ¿Pensamos acerca de esas cosas, le damos la bienvenida?. No se avergüence de El, cuando El venga a su corazón adórelo, “Señor, ven a mi corazón”, entonces cuando El viene ¿Se avergüenza Ud. porque está parado en la presencia ante alguien más? Cuando Ud. oye a alguien tomar Su Nombre precioso en vano, está Ud. avergonzado de caminar y decir, “No haga eso, eso me lastima mucho porque El es mi amo, y Uds. están tomando Su Nombre en vano”.

Yo me pregunto si realmente Le damos la bienvenida, espero que lo hagamos. Hay muchos hoy que lo invitan a la ciudad para un avivamiento, y luego viene, y ellos solos dicen, “Oh, pasen esa cosa, no hay nada que hacer con eso”. Lo invitamos, pero nunca Le damos la bienvenida. A veces quizás pensemos que El diría algo que estaría en contra de nuestra creencia.

¿Por qué Simón no estaba interesado en El? ¿Cómo es que ellos fallaron con El? Pero ahí está El sentado en la esquina, justamente como una florecita, Su preciosa cabeza colgando hacia abajo y todos pasando al lado. Ellos estaban interesados en sus asuntos, y ahí estaba el pastor y ellos tenían su reunión social y su charla, pero ¿Qué acerca del pobre Jesús? Bueno, El no fue bienvenido. Nadie... porque ni aún le lavaron Sus pies, había un mal olor, El no era amado, El no era bienvenido.

Me pregunto si a veces en esta gran y hermosa cosa que llamamos santidad, dulzura -me pregunto si la vida que a veces presentamos a la gente no lo hace ser bienvenido también, a causa de nuestro carácter. No vivimos correctamente, o no somos el tipo de persona correcto para representarle. Nos regresamos, y retrocedemos, de esto, de aquello, y si El, ese extraño de Galilea viene a nuestra casa deberíamos de estar agradecidos.

Y aquí El estaba, sentado ahí en la esquina, y había dejado Su agenda tan ocupada, y estuvo aquí a tiempo. Jesús nunca falta a una cita, El las cumple todas, y Ud. puede depender de El en eso. Cuando El hace una cita, El está ahí para cumplirla. Y aquí está otra cita que vamos a tener que cumplir, porque El la preparó para nosotros, y esa es en el juicio, El va a estar ahí, y Ud. también. Todos tendremos que pararnos ahí.

Pero aquí estaba El en la esquina. Cuando pienso a veces en eso, sólo hace sentir mi corazón muy graciosamente, pienso, “Jesús sentado en la esquina con pies sucios”, así como el hombre francés lo llama a El, “Jesú”, Jesú con pies sucios, suena sacrílego, pero así estaba El, esa es la manera que ellos lo dejaron allí con pies sucios. Suponía ser un honorable huésped, ellos estaban tan ocupados con sus quehaceres, que Jesús se sentó con pies sucios. Yo me pregunto si estamos tan interesados hoy en ver que nuestros grupos crezcan más que el otro, que lo dejamos a El sentado en la misma manera , con los pies sucios, sin ser bienvenido.

En esa ciudad había una mujercita que vivía de una manera muy mala, era una mujer de la luz roja, de la prostitución. Ud. entiende. Y quizás ella llegó tarde a la calle esa mañana y contó su pequeño denario romano que quizás había ahorrado para comprarse un mejor vestido ese día. Y la manera en que había ganado su dinero era de muy mala fama, ella tenía un nombre malo entre la gente, pero aún pensemos que era una joven que había sido arrojada a la calle, no porque ella fuera delincuente quizás, sino porque había tenido padres delincuentes. Ellos no la cuidaron. Es la razón que muchas de ellas están en las calles hoy, no es la delincuencia juvenil, sino de los padres.

Estaba escuchando en esta mañana cuando salí de mi cuarto, que cinco pequeñitos perecieron anoche en un incendio en Chicago, porque una madre había dejado una niñita adolescente para que los cuidara, y la casa se quemó y los niños fueron quemados. Ella había salido a una fiesta en algún lado.

Mi esposa y yo pasábamos por la calle el día de ayer, y vimos como cuatro niñitos sentados en un carro, y a la niñita más grande que no pasaba de siete años con un pequeño bebé. Y uno de los niñitos quería ir con su mamá y ella se había bajado del carro y encendido un cigarrillo, cerró la puerta y dijo, “Tú siéntate ahí”. Y ella caminó hacia el centro y entró a una cantina, y una niñita de siete años sentada ahí en ese carro en las calles de Chicago, una calle muy ocupada - la calle Lincon- y ella sentada ahí con un pequeño bebé de pecho, y ese viento golpeando tan fuerte, yo mismo estaba casi congelado. A veces no sé, pero pienso que es la falla de los padres.

Quizás esta niñita fue criada en un hogar como ese, y ella había sido suelta en la calle. Si hubiera tenido una madre de oración como tuvo este Hno. alcohólico, las cosas hubieran sido diferentes. El dijo que su madre había orado por él. Déjeme decir esto, cuando el carcelero de Filipo fue convertido dijo, “¿Qué puedo hacer para ser salvo?” La mayoría de nosotros le hubiéramos dicho lo que no debía de hacer, como dejar de beber, robar, mentir, fumar. Pero no era esa su pregunta, sino, “¿Qué debo de hacer?”

Pablo le dijo, “Cree en el Señor Jesucristo, y tú y tu casa serán salvos.”

Ud. dice, “¿Cuando un hombre es salvo, eso salva su casa?”. No, pero si él tiene suficiente fe para él mismo ser salvo, él tiene suficiente fe para que su casa sea salva también, la misma fe que lo salvó. Eso es lo que esa madre pensó no hace mucho en la tumba, pero sus oraciones fueron contestadas.

Un padre y una madre delincuente hacen a un hijo delincuente, digamos que quizás esta damita tenía un padre y una madre que no cuidaron de ella, y ella se fue a la calle con la gente que no debía. Cuando lo hizo, se convirtió en una fugitiva, nadie se interesaba por ella.

Me dijeron que este pequeño predicador que está aquí sentado anotando, que tenía como cuarenta y cinco esquinas aquí en Chicago en donde a predicado, o donde ha enviado gentes a predicar. Dios bendiga ese muchacho, y que nos de más servicios callejeros. Así es como Ud. hace que esos borrachos entren. Algunos de nosotros llegamos a ser tan altos y tan llenos de clase para ya no pararnos más en la esquina, para ir a los lugares bajos. Jesús dijo, “Vayan a las cercas, y a los caminos, y por donde quiera y fórcenlos a entrar, la hora está a la mano”.

Pero quizás en esos días no tenían una calle en su ciudad, pero ella salió después de cerrar la puerta, caminando hacia abajo con unos pequeños pasos chirriantes ahí en un callejón, moviéndose hacia afuera, arreglándose así misma para encontrarse con la gente para ganar más dinero durante el día, en su forma de ganarse la vida. Y lo extraño era que no había nadie en la calle, todos parecían haberse ido. Así como ella pasaba por la calle se preguntaba, “¿Qué tipo de día de fiesta es éste?, ¿Qué hay de malo? Toda la gente se ha ido por alguna razón”.

Y ella quizás olió el aroma viniendo por el aire de ese cordero asado. Quizás no había comido por unos cuantos días tratando de ahorrar algo de dinero para conseguirse un vestido que se mirara más decente. Ella olió ese aroma y dijo, “Oh, alguien debe tener una fiesta en algún lado” Y ella siguió eso hasta que se acercó, y ahí afuera de las rejas de la gran mansión donde vivía Simón, mientras la fiesta acontecía, la gente pobre estaba parada ahí oliendo ese aroma y lambiéndose sus labios. Y los ricos estaban adentro tomando vino y preparándose para su cena.

Y esta mujercita se abrió paso, y cuando la vieron venir, ellos se hicieron hacia atrás, porque por supuesto, ella era de mala fama. Y ella finalmente se acercó hasta que llegó dentro de las rejas para ver si podía conseguir una vista y ver de dónde provenía ese aroma satisfactorio, mirar a dónde estaba el hoyo de la barbacoa para ver cómo era preparado el cordero. Y sólo pienso que quizás una vez en su vida se había sentado para tener una comida decente. Y probablemente ella recogió su hermoso cabello y lo arregló, Ud. sabe, porque ella estaba allá afuera en la calle.

Y ella miró todo a través de la audiencia, vio a Simón el fariseo estar allí parado con sus discursos ante los dignatarios de la ciudad. Ahí está el Dr. Ph.D, LL.D. El pastor fulano, con su asociado, y todos sus coros, dignatarios de las diferentes ciudades, estaban ahí parados, Ud. sabe, muy dignos.

Ella pensó, “Oh, mira eso, cómo es que el rico lo tiene todo” Al mirar alrededor pensó, “Bueno, te diré, por supuesto ellos siempre invitan a los de su propia clase, nosotros no tenemos ninguna oportunidad”

Pero después de un rato sus ojos se fueron a la esquina, y ahí estaba sentado una persona que no notaban. Y ella podía decir que El tenía polvo sobre de El. “Bueno, ¿Cómo entró El allí?, me pregunto quien es El”. Tenía Su cabeza agachada, nadie le ponía atención, así que ella pensó, “Yo me pregunto cómo es que El entró” Bueno, El debe haberse colado sin ser invitado, sus pies no están lavados, y su cara no está preparada, y nadie le está poniendo atención. “Yo me pregunto por qué”.

Y así como ella miró, El levantó Su cabeza y los ojos de ella se cruzaron con los de El. Ud. sabe cuando eso sucede, algo acontece. Ella lo miró en el rostro, ella dijo, “Nunca he visto a alguien que se mire como El, me pregunto quién podría ser El”. Y quizá ella le preguntó a alguien que estaba ahí parado, “¿Por qué está ese hombre ahí?”.

Bueno, aquí está uno de los miembros de la iglesia de Simón levantándose, así que él pudo haber dicho, “Oh, ¿No entiendes tú?, nosotros vamos a divertirnos hoy con El, Simón nuestro amo lo ha invitado aquí, ¿Sabes tú quién es El?” “No, yo me pregunto”.

“Oh, ese es el profeta galileo llamado Jesús de Nazaret”.

Y cuando el nombre golpeó el corazón de esa pequeña prostituta, ella dijo, “¿Jesús de Nazaret?”. “Sí.”

Y ella miró de nuevo a la esquina, y ahí estaba El sentado, y ella dijo, “Oh, pensar que El es invitado y no está preparado, ni Sus pies están lavados, recuerdo que ellos me dijeron que una mujer fue llevada acusada ahí en la calle... detenida por prostitución para ser apedreada así como yo lo sería, y El le perdonó cada pecado. Si yo solo pudiera hacer algo por El, quizás El perdonaría mis pecados. ¿Pero qué puedo hacer? Ni aún puedo llegar a las puertas, si yo tan solo pudiera llegar a El, le pediría que me perdonara”. Así que ella pensó, “El no está ungido, tampoco está lavado, ni aún ha sido bienvenido. Si tan solo yo pudiera llamar Su atención, yo lo haría sentirse bienvenido. El hablaría únicamente conmigo, y yo lo haría sentirse bienvenido”.

Así que ella se volteó, y salió a la calle con esos pasos chirriantes por detrás. Ella pensó en algo, y se inclinó a sus medias que había amarrado, y agarró esas piezas de plata romana y pensó, “Oh, no puedo hacer esto, si fuera a comprar este ungüento, El conocería exactamente cómo conseguí este dinero, porque ellos me dicen que El es el Mesías, y yo lo creo. Y si El es el Mesías sabrá que yo soy el tipo incorrecto de persona”. y ella tomó el dinero y comenzó a regresarlo en la caja, pero algo le dijo, “Esta es tu oportunidad, nunca pudieras volver a tenerla”.

Así que es una lección, nunca deje perder la primera oportunidad que tenga para encontrarse con El, no importa cuál sea el precio, cuando tenga que confesar que Ud. está equivocado, hágalo ahora porque eso va a ser conocido de todas formas en el día de juicio. Ella tomó la plata que estaba ahorrando y dijo, “Pero esto es todo lo que tengo, pero qué diferencia hay mientras yo pueda llegar a El.”

Y ella fue por la calle y entró a una tienda de perfumes, y sale el encargado, y por supuesto que él no saldría a causa de esa fiesta, porque pensó que perdería alguna venta. Ud. sabe, él dijo como aquéllos, “¿Qué ganancia hay si dejamos a José en el hoyo? vamos a venderlo y ganar algún dinero con eso.”

Ella tocó al empleado y él salió, vio lo que era y comenzó a voltearse, pero ella arrojó este denario romano sobre la... oh seguro, dinero. Cualquiera podría entrar ahora. El no la quería en su negocio hasta que descubrió que tenía dinero. Entonces cuando ella tenía dinero, oh, bueno, eso es diferente. Ud. vea, “¿Qué es lo que Ud. desea?”

“Quiero lo mejor que tenga, no quiero solo un ungüento o una caja de ungüento ordinario, pero quiero lo mejor que Ud. tenga en la tienda, es para una ocasión especial”. Eso es lo que Ud. tiene que darle a Jesús. Tome su primer oportunidad para llegar a El y darle lo mejor, dele su corazón, dele todo lo que Ud. tiene, porque quizás El no pase otra vez por este camino. Hagamos lo que podamos por El mientras podemos.

Así que ella agarró la caja de ungüento bajo su brazo y salió a la calle, y llegó a la reja, y ahí estaba Jesús aún sentado con los pies sucios, nadie le ponía ninguna atención. Ella pensó, “¿Cómo puedo entrar?” Unos cuantos minutos antes que el pan fuera hecho, y los vinos costosos se tomaran, y todo lo demás, ella debió haber visto que el que lavaba los pies se había ido, así que se deslizó dentro, y llegó a la parte de atrás. Ud. sabe, hay algo acerca de eso. Si Ud. alguna vez lo mira hará cualquier cosa para llegar a El. No importa lo que sea, si tiene que deslizarse por atrás de la carpa, o lo que sea, pero Ud., hará algo por acercarse a El. Si El le mira a los ojos y Ud. puede ver...

Y ella se deslizó en la parte de atrás, y rodeó a la multitud para alejarse de todos... porque ella tenía un hombre malo. Bueno, Simón la hubiera arrojado sobre la barda, pero no importaba, ella estaba determinada... iba a hacer un esfuerzo de todas formas. Alguien de la iglesia pudiera pensar que si Ud. va entre este montón de fanáticos, que será sacado por la puerta. ¿Qué diferencia hace eso? mientras Ud. llegue a Jesús ,esa es la cosa principal.

Ella vino y rodeó por el lado de la pared, y aquí estaba El sentado con Su cabeza agachada y su cabello polvoso, y Su cara y su barba toda polvosa, Sus pies con estas viejas sandalias de caminar puestas, Sus miembros polvosos y apestosos. Puedo verla a ella caer a sus pies, ella vino de la manera correcta, cayó a Sus pies. Ella lo miró y se asustó y pensó, “¿Qué si El dice quien eres tú?, ¿Qué estás tú haciendo aquí?” pero yo solo puedo verle a El estirar sus pies hacia afuera porque sabía que ella venía.

Ella dijo, “¡Oh, si El me ve y sabe que soy una prostituta!; El de todas formas lo sabe, pero me gustaría hacer algo por El, me gustaría mostrarle mi aprecio porque yo creo que El es Dios, y quiero mostrarle algo, algún aprecio”. Cuando ella lo miró, y El también...se dio cuenta que estaba a los pies de Jesús. Las grandes lágrimas comenzaron a caer de sus mejillas, ella le palmeó los pies, porque estaba a los pies de su Maestro. Comenzó a palmear sus pies y las grandes lágrimas de arrepentimiento comenzaron a caer descendiendo sobre Sus pies, ella estaba tan agradecida de estar a sus pies.

Y ella miró y Sus pies se habían humedecido con sus lágrimas, ella estaba llorando con la cabeza agachada y sus hermosos rizos debieron haber caído hacia abajo alrededor así, ella no tenía toalla y probablemente sus ropas estaban tan sucias para limpiar sus pies, así que tuvo que usar su cabello, y comenzó a lavar Sus pies y a besarlos. Ella estaba agradecida. Oh, nosotros deberíamos de sentirnos de la misma manera, no con alguna camisa almidonada. Muchos de nuestras Hnas. Pentecostales hubieran tenido que pararse sobre su cabeza para hacer eso, porque ellas se han cortado su cabello. Pero ella estaba lavando con su cabello sus pies y besándolos. Oh, ella estaba a los pies de su Señor, besando Sus pies.

Después de un rato Simón se volteó y miró y dijo, “¡Hmm!” su rostro se endureció y dijo, “Ahora, ¡Miren lo que está en mi casa! Yo invité a este fanático aquí y ahora vino una de Su misma clase, hay pájaros del mismo plumaje”. Ellos aún tienen esa misma idea y, estoy contento, me gustaría tener lágrimas para lavar sus... ¡Qué hermosa agua! Lágrimas de arrepentimiento lavando los pies de Jesús, lágrimas cayendo de las mejillas de una mujer de mala fama y lavando los pies de Jesús, el agua más dulce con los que alguna vez los pies fueron lavados, lágrimas de arrepentimiento cayendo sobre los pies de Jesús. Ahí estaba sentada esta joven y hermosa mujer.

Así que Simón volteó, sus barbas sobre su... y él dijo, “¿Ve?” Eso muestra qué profeta es El, si El fuera un profeta sabría qué tipo de mujer es la que le está lavando Sus pies”. (Oh Ud. viejo hipócrita, ¿Piensa que El no lo sabía? Dijo, “Ud. vea, les dije que no era un profeta”.

Vea, ellos tenían sus propias ideas acerca de la religión, acerca de Dios, pero estaba alejada de la cosa real como un millón de millas. Así es hoy, tenemos nuestros propios credos hechos y nuestros pensamientos acerca de ello, mientras seamos Metodistas, Bautistas, Presbiterianos o Pentecostales todo está bien, pero no para mí, yo tomaré las lágrimas de arrepentimiento, tomaré mi vida y todo lo que tengo, para ayudar a lavar ese nombre sucio de fanático alejándolo del genuino Señor Jesús, ese verdadero Hijo de Dios, que enseñan que El es hoy un fanático, o telepatía, o alguna persona con asentamiento mental.

Déjenme derramar en mi vida no solo lágrimas sino mi corazón, y todo lo que está en mí, y pararse y tratar de vivir lo que es correcto por Su Gracia, nunca comprometerse en ese hermoso evangelio, el Espíritu Santo que me salvó. Llámelo Ud. como quiera, para mí es sólo Jesús. Y el mundo le deja sentarse con los pies sucios, con un nombre sucio tal como fanático, alguna persona de mente delincuente o algo, la única clase que El tiene. Eso es lo que ellos piensan.

Simón estaba rojo en su rostro, y dijo, “Ahora, miren aquí, tenemos a este fanático aquí, deberíamos tener un entretenimiento con El y así probaría que El no es un profeta. El se llama así mismo un profeta, pero es sólo un telepatista, sólo está poseído del diablo, El es uno que dice la suerte y para ver que tengo razón, ahí está El sentado en la esquina con alguien de Su clase, esta mujer de mala fama parada allí lavándole Sus pies”. Quizá al lacayo o lavador de pies se le prohibió lavar Sus pies para que así ellos pudieran tener algún entretenimiento con El.

Muchos vienen a nuestro servicio sólo para reírse, pensando que hacen un “show” de El, pero El conoce su corazón. Pecador, algún día te pararás ante El. Recientemente se reunió aquí un grupo de gente, eran estudiantes para ministros, y cada vez que yo comenzaba a predicar ellos decían, “Aleluya, Bendito El Señor, Aleluya”. No sabiendo que el mismo Dios al cual ellos hacen burla será su juez algún día.

Pero ella continuó no importándole lo que Simón decía, ahora, Simón estando rojo en la cara y tosiendo con su “justa” indignación se levantó y estaba listo para explotar, llamó la atención de toda la gente así como él se volteó y se enderezó y dijo, “Hmm,” Fariseo de justicia propia, hipócrita, ese es el más grande granuja que conozco, un viejo creyente hechizo (manufacturado) espalda jorobada, el es más sobresaliente que todas las prostitutas y todos los adolescentes malvados que hay en el país, El alejará a la gente de Dios más que cualquier cosa, más que cada barra de cantina que hay en la calle.

Ahí está El sentado, entonces ella se levanta y toma la caja de ungüento y trata de abrirla, está nerviosa porque cuando voltea hacia arriba, El la está mirando, no se preocupe, El también lo está mirando a Ud., lo está haciendo ahora mismo. Podemos solo sentir Su presencia traspasante. Ella estaba nerviosa, trataba de quitar la tapa y sólo la derramó sobre su cabello y comenzó a ungirle. Oh, y esa multitud mirando, “Sí, miren allá, allí está El, nunca lo notamos antes, está sentado en la esquina y tiene una prostituta alrededor de El.”

Puedo oír a Simón decir, “¿No se los dije? Allí está su profeta, allí está El, vean, debería saber con qué tipo de persona está asociado.”

Oh, cuántas veces se me ha reprochado eso, “Hno. Branham, si ese Don fuera de Dios, Ud. no estaría con ese montón de Pentecostales.” Ellos son los que lo reciben, los que lo creen. Estaba hablando el otro día con un metodista, él vino a escribir una tesis sobre sanidad divina, dijo, “¿Por qué no viene a la iglesia metodista?”. Le dije, “¿Por qué no me invita?” El dijo, “Soy un pastor” Le dije, “Bueno, reúna sus diáconos y demás, y su presbítero de estado y a todos ellos y vea si me invitan”. El dijo, “Oh, ellos no harían eso Hno. Branham”. Le dije, “Eso es lo que pensé”. El dijo, “La única cosa que tiene en contra es que es Ud. un Pentecostal, Ud. dejó la iglesia Bautista y se convirtió en un Pentecostal.”

Le dije, “Ellos son los que lo reciben”. Eso es cierto, ellos son los que dejan limpiar los pies sucios de Jesús, defender el reproche, el Nombre de Jesús.

“Allí está, si fuera un profeta entendería con qué clase de persona se junta.”

Así que ella se asusta ahora, cuando ve que todos... se callan, y todos se ponen de pie para mirar. Puedo ver a las mujeres de sociedad con sus lentes sacándolos así, todos los dignatarios parados mirando con sus cuellos erguidos, Jesús no les pone a ellos atención, El ve quién le está ministrando, no le interesa cuántos títulos tengan, o a qué sociedad pertenece su iglesia en la ciudad, El quiere encontrar a alguien que le servirá.

Si es blanco, negro, amarillo o café, pobre o rico, siervo o libre, hombre o mujer, El quiere alguien que le ministre, Su causa hoy lo necesita, necesita que le laven, a El no le interesa cuántas organizaciones tenemos, cuántos hombres grandes levantamos, cuántas escuelas construimos. El quiere alguien que le ministre, alguien que viva la vida que pueda producir. (Ellos hablan de Jesús, entonces produzcan a Jesús). Alguien que ayuda a lavar el polvo del Nombre de Pentecostés.

La mujer estaba asustada, pensó, “¿Qué he hecho ahora?” Quizá lo vemos entonces... Si El hubiera movido un tacón, ella hubiera brincado y salido de ahí, pero El no lo hizo. El se quedó perfectamente quieto y la miró, El sólo estaba observando lo que estaba haciendo. .Ahora, cuando vino el silencio, ella se preguntó, “¿Qué pasó ahora?” Y ella miró hacia arriba, “¿Qué es lo que va a decir?” Lo veo levantarse, ponerse de pie.

Ella está en el piso, su hermoso cabello colgándole en su cara, las lágrimas cayendo por las franjas de su cara, sus grandes ojos estaban mirándole. “Oh, ¿me van a sacar?, ¿Qué va a hacer por este servicio? Oh, sólo quiero hacerlo porque sé que perdonó una vez a una mujer como yo. Y yo sé que El es Dios, y si sólo pudiera hacer algo... y porque lo hice, oh, tengo miedo de lo que va a pasar.”

El se levantó, miró alrededor y dijo, “Simón, tengo algo que decirte, (Oh, ¡Aleluya!). Tú me invitaste aquí para ser tu huésped y Yo dejé Mis avivamientos para venir y ser tu huésped. Dejé a aquéllos que estaban llorando y pidiéndome que me quedara para venir y ser tu invitado, porque tú me invitaste. Dejé aquéllos que estaban hambrientos y sedientos para venir aquí, y estuve aquí a tiempo (así como lo está El en estos últimos días). Llegué aquí justo al tiempo correcto, pero cuando llegué nadie lavó Mis pies porque no pudieron, y entonces no hubo nadie quien ungiera Mi cabeza, no hubo nadie que ungiera mi cuello y que limpiara mi cara para que así estuviera presentable ante la gente.”

“Y Simón, cuando entré a la puerta tú no estabas parado allí para darme el beso de bienvenida, no estuviste allí parado Simón, sino que estabas muy interesado en el programa del nuevo edificio y de las cosas que tú estás haciendo. Estabas tan interesado en conseguir más miembros en tu asociación y no estuviste allí para besarme, estuviste apenado de Mí ante esta multitud y no estuviste allí para darme la bienvenida, para besarme dentro de tu corazón, para hacerme sentir bienvenido.”

“Pero desde que esta mujer entró (El sabía quién era ella, ahora, ¿Qué acerca del profeta?) ella continuamente ha besado Mis pies, no ha cesado sino que ha estado besando, besando, besando Mis pies. Tú no me diste agua con qué lavar Mis pies, pero ella los lavó con sus lágrimas. Tú no me diste ningún ungüento, pero ella continuamente ha estado ungiéndome desde que ha estado aquí. Yo sé que ella es una mujer de la clase mala, pero te digo...” Oh, cómo El agachó a Simón, cómo hizo que se bajara.

Ahora, El se voltea a ella, y Sus ojos relampaguean sobre de ella. ¡Oh, déjenme escuchar esto! Que esto sea lo que El me diga en aquel día, “Tú fuiste el que me invitaste, Uds. miembros de iglesias me invitaron, pero no me dieron la bienvenida, no me lavaron mis pies, no me dieron nada con que limpiarme, no me dieron la oportunidad de hablar a través de Uds., y las demás cosas para hacer, Uds. no las hicieron porque estaban avergonzados de Mí. Me dejaron sentar en la esquina con los pies sucios, pero esta mujer lavó continuamente mis pies con las lágrimas de sus ojos, esa hermosa agua cristalina de arrepentimiento, me los limpió con el cabello de su cabeza. Verdaderamente te digo que sus pecados -los cuales eran muchos- son todos perdonados a ella”

Eso es lo que quiero que El me diga a mí, “Tus pecados -los cuales eran muchos- son todos perdonados”. No quiero ser presumido, no quiero pertenecer a tal y tal para que así ellos puedan decir, “El perteneció a esto”. Sólo quiero tomar mi vida y lavar Sus pies, lo que he dejado. Quiero en ese día oírle decir, “Tus pecados -los cuales eran muchos- son todos perdonados”.

Inclinemos nuestras cabezas por un minuto. Estamos en esta mañana en este desayuno como huéspedes invitados y Jesús está aquí. En gratitud, hay ojos que están llorosos y los pañuelos están limpiándolos. ¿Qué es? Es Jesús en la forma del Espíritu Santo. Oh, Simón, o mujercita, o hombre que nunca lo has aceptado, ¿Por qué no lo haces ahora? Esta es tu oportunidad. Mientras estamos orando, ¿Dónde estás? El te ve, conoce tu corazón. Mientras cada ojo está cerrado y las cabezas inclinadas, en este gran momento, ¿Cuántos que no lo conocen aquí les gustaría decir, Señor Jesús, me gustaría lavar Tus pies en esta mañana con mi arrepentimiento?” ¿levantará su mano rápidamente y dirá, “Ore por mí Hno. Branham?”.

Dios le bendiga, Dios le bendiga, a otros que levantaron su mano, diga... Dios le bendiga, a Ud., a Ud., otros aquí atrás a mi derecha, levante su mano y diga, “Jesús, oh Jesús, Tú eres mi Señor, me he parado muchas veces cuando me avergoncé de Tí, escuché a la gente usar Tu Nombre en vano y tuve pena de decir algo acerca de eso. Siento haber hecho eso, Jesús. Me estoy arrepintiendo, ¿Me recibirás?” ¿Levantará su mano y dirá, “Recuérdeme Hno. Branham mientras Ud. ora?”. Aquí atrás a mi derecha sobre la audiencia veo sus manos, Dios le bendiga Hno., Dios le bendiga Hna., otro más, Dios le bendiga Hno. ¿Habría alguien más? Sólo levante sus manos y luego bájelas.

Aquí enfrente de mí, Dios le bendiga, Dios le bendiga, Dios le bendiga a mi derecha, a mi derecha, Dios le bendiga señor, el Señor le bendiga hermana, Dios le bendiga a Ud. allá atrás, sí le veo casi alrededor casi detrás de la sombra ahí. Dios lo ve, Dios le bendiga. En todo el edificio, “Jesús, me arrepiento en esta mañana”.

¿Cuántos de Uds. miembros de iglesia ahora? Después de que treinta o cuarenta pecadores han levantado sus manos, ¿Qué acerca de Ud. miembro de iglesia que ha tenido la oportunidad ante otros de clamar el Nombre de Jesús, pero tuvo vergüenza y volteó su cabeza y se alejó?. Cuando ellos hablan acerca de la sanidad divina o de su poder, Uds. se avergonzaron un poquito de decir, “soy un pentecostal”. Ud. diga, “Jesús, dejo que te sientes aquí también, pero nunca lo volveré a hacer, me arrepiento, déjame lavar tus pies”.

Que los miembros de la iglesia levanten sus manos, aquéllos que han tenido vergüenza, Dios le bendiga, Dios le... eso es una confesión real. Dios le bendiga a Ud., a Ud., Dios le bendiga, sí, sí. Dios les bendiga a todos alrededor. Sí, miembros, Dios le bendiga, “Yo tuve la oportunidad, me dio vergüenza, estaba mi jefe, o mi vecino y ellos dijeron cosas malas acerca del servicio y yo no dije nada, sólo me mantuve quieto y me fui, pero desde ahora no lo haré más. Voy a pararme por el Nombre de Jesús, voy a hacerlo, Jesús, quiero que me tomes esta mañana, quiero que me digas que estoy perdonado”. Eso es bueno, Dios sea con Uds. Mientras tenemos nuestras cabezas inclinadas ahora, quiero que se arrepienta en su corazón.

...de un obscuro, a Ti cuya sangre puede limpiar

cada mancha. Oh cordero de Dios, !Yo vengo!,

¡Yo vengo! solo como soy, Tú recibirás

(El nunca lo rechazará) Recibe

Me recibirás,

(Nuestros pecados que son todos perdonados)

limpiarás, curarás.

Porque creo Tu promesa. Oh cordero de Dios,

¡Yo vengo! ¡Yo vengo!

[El Hno. Branham dice unas cosas y continúa cantando “Yo le amo”.—Editor]















Editado y Traducido en México por:

Fondo Para Alcance Misionero

Tabernáculo El Olivo

Calle Capulín N°27 Col. El Olivo

Tlalnepantla, Edo.de México. C.P.54110

1994

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