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5 octubre 2009 1 05 /10 /octubre /2009 22:41

ENFERMEDADES Y AFLICCIONES

Por William Marrion Branham

ENERO, 1950. LOUISVILLE, KENTUCKY. U.S.A.

Serie 1950

 

Quiero explicar algo... Algunas cosas vitales que Uds. deberían de conocer. Mi voz no es muy audible, así que probablemente tenga que llegar aquí. Si el Señor lo permite, el domingo por la noche quiero hablarles en un sermón evangelístico del Evangelio, el domingo por la noche. Y estamos esperando que el Señor haga algo grande esta semana. Una cosa es concerniente... Muchos aquí no entendían cómo es que esas tarjetas de oración son dadas al enfermo y al afligido. En tres años de intento, este es el único programa que encontré que realmente se observaba como que era bendecido de Dios.

Primero sólo salíamos y no teníamos tarjetas, y dejábamos que la gente se alineara. Y eso era en una congregación también, entonces yo oraba quizá por quince o veinte a la misma vez. Las multitudes venían a mí, y ellos tenían que apartarlas de mí.

Y entonces lo próximo, para comenzar era que debíamos de enviar las tarjetas de oración a los ministros primero. Y cada ministro patrocinador, quizá tenía más de cincuenta iglesias en el área que patrocinarían los servicios. Y cada ministro tenía al menos cien tarjetas. Cada ministro querría su congregación primero. El las daría a su congregación y probablemente las cuatro o cinco noches completas, sólo la congregación de un ministro podría entrar; el resto de ellos se sentían muy mal por eso. Entonces pensamos en tener la gente local, sólo gente local en la comunidad. Y a veces la gente venía como de siete u ochocientas millas a los servicios. Eso no era correcto.

La única manera que podíamos encontrar que realmente... Dejar que el Señor lo hiciera a Su manera, era venir y tener tarjetas de oración, cincuenta de ellas y sólo darlas a los grupos de la gente, y nadie sabría quiénes entrarían. Yo vi el tiempo en que daba cincuenta tarjetas y ninguno de ellos eran llamados. Principiaban en el servicio, y el Espíritu del Señor me dirigía ahí mismo entre la gente, y nunca usaba las tarjetas de oración.

Yo vi un tiempo que me sentaba sobre la plataforma y comenzaba a hablar, y duraba como una hora o más, mientras llamaba al primero, y entonces el próximo que seguía; y yo... Cada uno era sanado. Mucha gente corría para la línea entonces, yo hice esta declaración, es la verdad; ha sido bueno por cinco años... Por tres años ahora. Perdón. Cada persona que viene a esta plataforma y es sanada. Nunca ha habido nada. No importa cuán malo fuera tornado, y alguien que estuviera paralítico o afligido, siempre era sanado. Han habido casos muy serios. Pero yo... Quizá en una noche yo podría reunir tres o cuatro o cinco. Quizá alguna... Yo lo vi en Calgary, Canadá, donde habían reunidas como veinticinco mil personas, sólo dos...

Uno era un muchacho que había sido afligido por dieciocho años, su mano estaba pegada abajo de él, estaba en una silla de ruedas. Su madre había empeñado su anillo de bodas para tenerlo ahí; él había estado en siete u ocho servicios; nunca había obtenido una tarjeta. Finalmente arribó su tiempo para que él estuviera en la plataforma. El caminó allí, y a la siguiente mañana, él mismo se rasuró por primera vez en su vida. Me encontró allí afuera en la rampa a donde el avión vino a Vancouver y estrechó mi mano.

La siguiente fue la niñita que era católica. Una pierna estaba más corta cuatro pulgadas que la otra. Nosotros habíamos tenido una hora y algo así con ella. Y esta misma Biblia... Cuando ellos la trajeron allí, ella se iba por un lado. Yo puse esta Biblia sobre su cabeza, ella caminó tan normal como cualquier niña; para atrás y para delante y a través de la plataforma ante veinticinco mil personas allí sentados. Pero esas cosas, nosotros decimos que...

Yo no conozco a alguien aquí que tenga una tarjeta de oración, o quién será primero. Nosotros damos esas tarjetas y entonces entramos. Yo trataré de darle una idea. Mi hermano dice: "Daré cincuenta tarjetas." Yo entro al edificio, yo pudiera encontrar a un niñito y decir: "¿Puedes contar?" Diría: "Sí señor." Yo digo: "Empieza a contar." Quizá él contaría hasta diez, quince o veinte y se detendría. Donde se detuviera, yo comenzaría la línea de oración. Si él se detuviera en veinte, yo comenzaría la línea de oración en veinte; y quizá proseguir hacia delante o hacia atrás. Quizá la próxima noche yo contaría tanta gente en una fila y dividirla en dos, y ver qué número es, o algo así como eso.

En esta noche nadie sabe aún a donde comenzará la línea de oración, lo que parezca ser. A veces eso cae entre los paralíticos, a veces cae entre los enfermos. Yo no sé. Nadie lo sabe. Nosotros sólo damos las tarjetas y dejamos que el Señor dirija el resto, y eso así siempre ha obrado exitosamente. Esté en oración.

Creo que esto es todo nuevo para Uds. aquí, en todos los servicios en que yo he estado, esta es la segunda noche más pequeña de servicio que yo he tenido en cualquier reunión, desde que he estado en el campo. Usualmente, la segunda noche, en cualquier auditorio; es anunciado de alguna manera. Usualmente asisten siete, ocho o diez mil personas en la segunda noche. Por supuesto, es sólo un anuncio local que junta la multitud, porque es anunciado internacionalmente, así que muchos cientos vienen de un estado, y el otro de otro para formar la audiencia.

Mi siguiente servicio, después de aquí, será en Houston, en el Coliseo. Creo que sienta como a diecisiete mil personas, creo que ya ha sido anunciado por cinco periódicos internacionales. Ahí es donde la gente viene, viene de ultramar y todo lo demás.

Yo quiero leer sólo una pequeña porción de la Palabra esta noche, porque la Palabra de Dios nunca falla. Mis palabras fallarán, pero Sus Palabras no. Esto se encuentra en los Salmos 103, versículo del 1 al 3:

Bendice, alma mía, a Jehová; Y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.

Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus Beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;

Que el Señor agregue Sus bendiciones a esta Palabra de todo esto hablando de "Enfermedades y aflicciones", yo sólo deseo por unos cuantos momentos hacer unas declaraciones referente a ello. Y quiero que Ud. escuche y ponga atención.

Enfermedades y aflicciones son los resultados del pecado. Quizá no en su vida, pero en la vida de alguien más ante Ud. El Diablo es el autor de las enfermedades y aflicciones. Antes de que tuviéramos un Diablo no teníamos enfermedades o aflicción. Pero cuando Satán vino, él trajo con él enfermedades y aflicciones.

Muchas veces nos referimos a ellas como bendiciones. Yo no puedo pensar nunca que Dios obtenga una bendición de una persona enferma, a menos que fuera un pecador, dirigiéndolo a Dios. O traer a un hijo desobediente de regreso para ser reconciliado con su padre. Pero la enfermedad es el resultado del Diablo y de la caída. Hay...

Hoy tenemos los mejores doctores que hemos tenido, tenemos la mejor ciencia médica, los mejores hospitales que hemos tenido, y hay más enfermedades de las que hemos tenido. Y en el día que Ud. tiene la mejor ciencia médica que hemos tenido, ellos están constantemente construyendo instituciones para lo incurable. Exactamente cuando tenemos los mejores trabajos científicos sobre aflicciones y enfermedades que hemos tenido, están construyendo instituciones año tras año para lo incurable.

Pero nunca hubo nada que viniera antes de Jesucristo, el Hijo de Dios; pero El fue algo más que encajó en ello. Y El es el mismo hoy, así como lo fue ayer, y será por siempre. Y El prueba eso. Y Uds. ven eso noche tras noche. Y si no es así, entonces Ud. tiene un derecho a dudar. Alguien dijo: "¿La sanidad perdura?" Ella dura así como su fe dure. Pero cuando la fe falla, entonces su sanidad fallará. ¿Diría Ud. que cada persona que viene al altar y es convertida sería un cristiano todos sus días? Pudiera ser en esta noche un hijo de Dios, y mañana ser un hijo del Diablo. Eso es cuando pierde su fe en Dios, y lo que lo envía de regreso.

Y cualquier poder que pueda sanarle en esta plataforma puede mantenerle bien, esa es la razón que digo que nada viene aquí sino lo que es enviado aquí. Fuera de aquí; es de acuerdo a su fe como eso permanece. Yo he visto que gente que viene a la plataforma, totalmente ciega y lee esta misma Biblia, y en menos de cinco días regresa de nuevo tan ciego como estaba. ¿Por qué ellos leyeron aquí? El poder del Diablo reconoció el don de Dios y él tuvo que salir. Ahora, eso es un... Yo sé que es una declaración real para ser. Pero yo sé donde estoy parado y sé en Quien he creído, y conozco Su poder para sanar.

Alguien dijo no hace mucho cuando estaba en Phoenix. Las líneas de oración estaban allí en las calles, ni aún podían entrar al auditorio, iban en la línea. Y alguien dijo: "¿No tiene Ud. miedo, Hno. Branham, pararse ante todas esas cosas y darse cuenta que los críticos están parados allí y los reporteros de los periódicos y todo lo demás para criticar? Yo dije: "Yo no tengo miedo mientras yo sienta que El está cerca. Pero si yo no lo siento a El, yo me saldría de la plataforma y me iría a casa." Nadie puede hacer nada, tiene que venir de Dios.

Por ejemplo, nosotros tomamos la... Para hablar por unos cuantos momentos del cáncer. Parece ser uno de los enemigos mayores hoy. ¿Qué es el cáncer? ¿De dónde viene? Tumor, catarata, úlcera, pulmonía, tuberculosis; todos esos nombres son nombres médicos que la ciencia médica les ha dado. La Biblia declara que son diablos. Por ejemplo cáncer, ¿Qué es un cáncer? Eso usualmente viene de una herida.

Todas las cosas naturales de la tierra tipifican lo espiritual. Todo en lo natural tipifica lo espiritual; la mayoría de Uds. saben eso. Por ejemplo, es como cuando un bebé nace, y cuando un hijo es nacido de Dios; cuando un bebé, cuando un hijo es nacido en el reino de Dios... La Biblia dice: "Hay tres que dan testimonio en los Cielos: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. [Alguien llora varias veces.—Editor] Ahora, es alguien que está enfermo o algo así. Sólo préstenme su atención; si no fallará estas cosas, Ud. probablemente fallará su sanidad también.

Hay tres que dan testimonio en el Cielo. Ahora, cuando estamos... En nuestra conversión... Los elementos vienen del cuerpo de Jesucristo cuando El murió; ahí había agua, sangre y espíritu; y esas tres cosas forman el nuevo nacimiento. ¿Es eso cierto ministros? Hay tres elementos que forman el nuevo nacimiento: Agua, sangre y espíritu. Para formar el nacimiento natural, cuando un bebé nace... ¿Qué es lo primero? Agua, sangre, vida. Todas las cosas naturales tipifican lo espiritual.

Y un cáncer, en lo natural es un diablo. El tipifica a un buitre que come cosas muertas. El cáncer viene de una rotura. Por ejemplo, mi mano, ella no tiene ningún tipo de cáncer sobre de ella. Y pudiera tener algo. Bueno, lo que causa a un cáncer es un... Una célula, un germen en mi cuerpo que resbala, es herido, o algo que entra. Y de ese germen, o célula, de ahí principia una multiplicación de células, y eso forma un cáncer. Y eso comienza a comerse hacia dentro del cuerpo.

Ahora, cada vida, cada pedazo de vida que hay, viene de un germen. Ud. mismo viene de un germen de vida. Una vez Ud. era sólo un pequeño germen de donde Ud. vino; tan pequeño que no podía ser visto por el ojo natural. Ud. vino de su padre, Ud. no es nada; nada de la sangre de su madre del todo. La célula de sangre viene del sexo del macho. Y entonces ese germen, ese se convierte para multiplicar células. Y todo es de su género. Un germen de un perro traerá un perro, de un pájaro a un pájaro, un humano a un humano; si nada interrumpe el programa de Dios, eso traerá un hijo perfectamente normal. Y crecerá para ser un adulto perfecto y normal si nada lo interrumpe. Pero cuando algo interrumpe eso, entonces está atado para que lo malo interrumpa al programa de Dios.

Dios no intentó que Ud. estuviera enfermo. Dios lo hizo a Ud. en Su semejanza. El quiere que Ud. esté sano. El ha hecho todo lo que El puede para mantenerle sano.

Y Satán está en contra suya; por lo tanto, cuando este cáncer principia, o este tumor, o lo que sea, él comienza a multiplicarse de un germen, así como un tumor se convierte en maligno y todo lo demás. Es un cuerpo, así como Ud. es de un cuerpo. Si tiene un espíritu así como Ud. es un espíritu, únicamente es que no tiene alma. Pero eso tiene una vida, así como Ud. tiene una vida. Y por lo tanto entonces está en Ud., en su carne; ahí hay dos vidas, una es Ud. y la otra es otro ser, multiplicando células, haciendo crecer un cuerpo, así como Ud. creció en un cuerpo.

¿Es eso cierto? Bueno, ¿Qué hace eso? El Diablo. El germen es una vida, primero, el germen es una pequeña célula con vida en ella. Y esa vida únicamente puede venir de dos fuentes: O viene de Dios o del Diablo. Y Ud. viene del germen de vida por Dios. El cáncer, tumor y lo demás viene del germen de vida por el Diablo. Y él está tratando de destruir su vida. El come la corriente sanguínea y él trabaja en diferentes formas.

Por lo tanto, yo sé que ellos son diablos. Jesucristo los llamó diablos. Y lo que El dijo es la verdad. Ellos son el Diablo. El es un atormentador. El está aquí para destrozar su cuerpo, para comerlo, para destruirlo a Ud., para acortar su vida si puede.

Eso es cuando este Angel de Dios viene a donde yo estoy... Yo no sé nada acerca de alguno de Uds.; pero es la razón que El le dice a Ud. el tipo de enfermedad que tiene en su cuerpo, porque esa vida está sujeta a la vida que Dios ha enviado para discernirla. Y entonces las cosas que Ud. ha hecho en su vida, eso es hecho por el poder de Dios. Y yo puedo llamar lo que sea o lo que haya sido. Y Ud. puede verlo por una demostración de resultados físicos. Ud. puede ver al paciente, cuando su cuerpo se endereza y se hace normal, o sus ojos se abren o sus oídos oyen.

Ahora, ¿Qué es? Ud. dice un nombre; así como aquí el niñito, —yo creo que algunos de Uds. estaban en el tabernáculo hace unas cuantas noches para ver. En una fotografía aquí a donde el periódico "Tribuna de Chicago," habló de nueve mudos que estaban ahí sentados, que vinieron del hospital. Nacieron sordos y mudos; uno de ellos estaba sordo, mudo y ciego. Ahora, quizá alguno de los directores les ha leído esas notas a Uds. Ahora, esa gente, los periódicos así como el "Tribuna de Chicago." Ellos no son fanáticos. Esos casos tienen que ser absolutamente examinados antes de que puedan ser colocados en un periódico como ese, o en "El sol de Waukejan," o el "Despacho postal," o uno de esos periódicos. No es un fanatismo, no es una hechura, no es una creencia mística o una teoría. Es el poder de Dios y El está aquí para confirmarlo esta noche y lo hará. Y tan pronto como nuestra audiencia entre en una mente y en un sólo corazón.

Y si este grupo de gente que está aquí sentada, quizá por los que se va a orar en esta noche al venir a la plataforma, si ellos están en un corazón y en un acuerdo en los próximos cinco minutos no habrá uno de ellos en esas sillas o camillas, si ellos creen que esta es la verdad... Y así como ellos vienen uno por uno en esta noche a la plataforma, si hubiera alguno que no se levantara de esas sillas de ruedas, y caminara de esta plataforma normal, entonces Ud. puede decir que estoy equivocado.

Y refiriéndome a Dios de nuevo, Quien es infalible, Ud. será sanado. Ahora, El está aquí para hacer Su obra buena. Y cada palabra que Dios dice es verdad. Pero Ud. tiene que creerla, tiene que saberla. Algunos vienen y dicen: "Yo creo." Ellos piensan que creen, pero Ud. descubre que uno de cada mil realmente cree. "La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven."

Nosotros somos controlados en nuestros cuerpos por cinco sentidos, ¿Cuántos saben que esa es la verdad? Veamos su mano, cinco sentidos: Ver, probar, sentir, oler y oír; eso controla al hombre natural. Ahora, hay otro hombre en lo interior, el cual es el hombre de fe, el espíritu. El tiene dos sentidos: Uno de ellos es fe, el otro incredulidad. Lo cual hace el número perfecto de Dios, siete; siete sentidos que Ud. tiene. Ahora, la mayoría de Uds. aquí ciertamente jurarían por sus cinco sentidos. Ahora, note esto sólo un momento.

¿Se pararía aquí sólo un momento doctor Cobble? Ahora, creo que hay un hombre parado ante mí, usando un traje, él tiene lentes puestos y una corbata roja. ¿Cuántos creen que estoy correcto? Déjenme ver sus mano. Bueno, ¿Cómo sabe que hay un hombre parado aquí? Porque Ud. lo ve. ¿Es eso cierto? Ahora, esa es la única manera, el único sentido que yo tengo ahora que me dice que hay alguien parado aquí; es porque lo veo, la vista lo declara.

Bueno, ahora yo no lo veo, pero aún creo que él está aquí, [El Hno. Branham voltea su cabeza del Hno. Cobble pero lo toca.—Editor] Ahora Ud. dice: "Decirlo es creerlo." ¿Lo es? Yo creo que el doctor Cobble está parado aquí ahora. Yo no lo veo, porque estoy poseído con un sentido individual, fuera de la vista, y que es llamado "Tacto," y yo siento que él está aquí, y sé que es el doctor Cobble. No es el doctor Bosworth, porque el doctor Cobble tenía un pequeño testamento en su mano y ese aún está ahí. Y yo dije eso una vez y alguien se deslizó sobre mí. Pero noté que el doctor Cobble tenía esta Biblia en su mano, y es el doctor Cobble. Ahora, la única forma que yo podría decir que él estaba parado allí es por el sentido del tacto. Y yo sé que es verdad.

Pero ahora yo no lo siento a él del todo. Ese sentido está muerto para mí. Pero yo sé que él está aquí porque yo lo veo. ¿Ve lo que quiero decir? Hay dos sentidos distintos del cuerpo que dicen que él está aquí; uno de ellos yo lo veo, el otro yo lo siento. Ahora, eso sucede... Sólo párese aquí un momento, hermano.

Ahora, yo tengo otro sentido, y es el sentido del oído. Toque alguna música de algo. [La pianista comienza a tocar.—Editor] ¿Cuántos creen que hay música tocando? Veamos su mano. ¿Lo ve Ud.? ¿Cuántos ven esa música? ¿Ud. lo huele, lo prueba o lo siente? Bueno, ¿Cómo sé yo que hay música? Ud. posee... ¿Qué si alguien no tuviera el sentido del oír aquí ahora? Ellos no sabrían que esa música está siendo tocada; ese sentido está muerto para ellos, ellos no podrían oírla, porque no pueden oírla. Pero Ud. tiene un sentido de oído ahora y sabe que está tocando, porque Ud. lo oye; Ud. no puede verlo, no puede sentirlo, no puede olerlo, no puede probarlo; pero puede oírlo.

Ahora, fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven, prueban, sienten, huelen, u oyen. Pero el sentido de la fe es sólo tan real como es su vista o cualquier otro de sus sentidos. ¿Ve lo que quiero decir? Ud. lo cree. Ud. sólo... No hay ninguno que pueda hacerlo dudar, porque Ud. está poseído con ese sentido que le dice que así es.

Ud. dice: "Esta camisa era blanca." ¿Qué si yo le dijera que era roja? Bueno Ud. no lo creería porque es blanca. Su sentido de la vista dice que es blanca, su ojo dice que así es.

Bueno, ahora si Ud. cree, está Ud. aquí para que se ore, quien quiera que Ud. sea; si Ud. cree en esta noche que va a ser sanado, así sea tan firme como su vista dice que la camisa es blanca, la obra es hecha ahora mismo. Gracias doctor Cobble.

Eso es correcto. Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que Ud. no ve, prueba, siente, huele u oye; es otro sentido. Está en otra esfera. No es nada natural.

Ud. no puede tener algo de Dios, sino solamente por fe. Por fe las murallas de Jericó cayeron, por fe Moisés rehusó ser llamado el hijo de la hija de Faraón. Pero por fe Gedeón hizo esto y aquello. Por fe es la única manera que... Y sin fe es imposible agradar a Dios. Y si Ud. quiere agradarle, Ud. debe venir a El con fe, creyendo que Su palabra es verdad.

¿Por qué es que me paro y hago esta declaración de palabras y digo que nada puede venir a esta plataforma sin ser diagnosticado y decir las enfermedades, los secretos de los corazones? Y no importa cuán paralítico esté, no hay nadie que haya estado en otros servicios, que no sepan cada vez ellos son sanados. ¿Por fe? Cuando el Angel me encontró dijo: "Si tú haces que la gente sea sincera..." O: "Si tú eres sincero y haces que la gente te crea, nada se parará ante tu oración." Yo lo creo, y si puedo hacer que Ud. haga lo mismo, Louisville, Kentucky, tendrá un estremecimiento como nunca lo tuvo. Ese es un reto.

Pero lo que estoy tratando de hacer en esta noche, es hacer que Ud. vea lo que quiero decir. Entonces, cuando Ud. viene aquí, es liberado, párese sobre la Palabra, El es el sumo pontífice sobre su confesión. Dios no puede hacer nada hasta que Ud. primero confiese que El es. Entonces cuando Ud. confiesa eso, entonces lo cree, actúa sobre de eso y permanece con eso. Y Dios lo sacará a Ud. ¿Cree Ud. eso? Verdaderamente. No hace mucho tiempo aquí en Fort Wayne, Indiana...

A propósito, tengo una pequeña declaración, (doctor Bosworth, ahí en mi bolsa de mi abrigo, ellos se la traerán a Ud.) de alguno de los servicios que apenas tuvimos en "Nosotros la gente." Creo que fue de una niñita ciega. Y ellos lo publicaron, y va a salir en "Nosotros la gente." Ahora, un libro que va a ir por todo el mundo, de un reportero de un periódico que hizo una crítica y dijo: "La niña reclamaba que ella fue sanada, y no lo fue." Y la niñita consiguió la declaración del doctor, y todo lo demás así, y se publicó. Y entonces ellos lo examinaron y ahora eso ha salido en "Nosotros la gente." Dios se moverá, y no hay nadie que pueda... Dejaré que el doctor Bosworth se las lea mañana en el servicio de la noche. Eso es enviado por el periódico de Fort Wayne aquí.

La señora Bosworth en servicios a donde ellos estaban yendo, algunos de ellos estaban diciendo... que había un hombre sentado ahí con una esclerosis múltiple. Había estado paralizado por diez años. El tenía parálisis de invalidez. Eso había venido a su espina. El era un hombre de negocios de la ciudad. Y ellos no sabían... Lo tenían sentado allí. Y ellos habían visto muchos en las sillas de ruedas, y gente afligida siendo liberada. Y esa noche una niñita con ojos cruzados allá en la parte trasera del edificio habían visto mucha gente liberada con ojos cruzados. Yo nunca había visto algún niño con ojos bizcos que viniera a la plataforma que no fuera sanado. Y vimos más de trescientos casos de ojos cruzados que fueron sanados en menos de seis meses. Tuvimos registro de eso. Cuarenta mil testimonios de enfermos, de fechas, de sanidades, testimonios, firmados por doctores y todo lo demás.

La hora está aquí gente, el tiempo está aquí. Yo digo esto, y Ud. puede clasificarme como un fanático si desea hacerlo. Yo creo que esto indica la venida de Jesucristo. Amén. Porque habrá señales y maravillas. Y la cosa es que si Ud. no está en el Reino de Dios, si no presiona hacia El, seguramente no tendría algún conocimiento de lo que estoy hablando, o Dios no honraría mi oración para hacer lo que El hace. Y Ud. que está afuera del Reino, busque a Cristo como su refugio ahora, mientras es tiempo, y mientras Ud. tiene la oportunidad. Yo nunca olvidaré una declaración una vez estando parado en la...

A propósito, para terminar de decirles de la niñita en Fort Wayne, la señora Bosworth dijo: "Querida..." (Ella estaba vendiendo literatura atrás del edificio). Ella salió de allí llorando y dijo: "Señora Bosworth," (ella es la esposa del hermano Bosworth). Dijo: "Yo vi todas esas gentes de ojos cruzados siendo sanados." Ella era una dama joven, como de dieciocho, con ojos cruzados. Dijo: "Si Ud.... Si yo sólo pudiera llegar allí en esa línea de oración... Pero ni aún puedo conseguir una tarjeta." La compasión de la señora Bosworth fue con ella. Ella dijo: "Querida, si tú caminas a donde puedas verle a él, y exactamente... Sólo—no sólo lo imagines ahora; sino cree con todo tu corazón que es un don de Dios, yo te aseguro que él te llamará en unos momentos."

Y yo estaba orando por los enfermos en la plataforma, tenía mi espalda volteada a la niña. De repente yo sentí eso entrar, fe moviéndose. Miré alrededor y no podía levantar eso ahí. Había muchos sólo parados ahí apretadamente. Y supe que eso estaba viniendo de allí, y traté de discernir que tipo de espíritu era. Vea, su fe se había movido a esa categoría. Y cuando volteé, finalmente la encontré. Oh, es lo doble de la distancia de este edificio. Ahí estaba ella. Ella tenía un abrigo verde puesto. Yo dije: "La dama joven que está allá parada atrás con ojos cruzados y un abrigo verde, no tema ya más, Dios la ha sanado." Sus ojos se enderezaron perfectamente. Ese es uno de los casos que sucedieron de esa manera.

Ahora, si podemos entrar al servicio, si Uds. pueden unirse y arrojar eso que Ud. piensa que es esto. Si sólo puede hacerlo a un lado. No venga especulando, venga creyendo y vea si esas mismas cosas no acontecen aquí mismo en el edificio.

La primera vez cuando conocí al hermano Bosworth aquí, fue en Miami. Estábamos teniendo servicios. El doctor Bosworth es internacionalmente conocido, tiene cuarenta años de experiencia en enseñanzas sobre sanidad Divina. El pensaba que algún día Dios enviaría el Don a la iglesia. Y entonces cuando él oyó que yo estaba aquí, él sólo pensó: "Bueno, ahí está de nuevo, solamente alguien predicando sobre sanidad Divina." El vino a los servicios en la noche, y al entrar al servicio... Estábamos teniendo lo que ellos llaman la línea rápida. Había miles ahí parados.

Esa tarde, dos muchachitos en la estación de radio WBAY, habían sido entrevistados, ellos habían nacido ciegos. Ambos tenían su vista. Y los tenían en el programa de radio entrevistándolos.

Así que el hermano Bosworth salió al servicio, y sucedió que mientras la línea rápida comenzaba, ahí había miles que tenían que pasar esa noche, y no era nada sino poner las manos sobre de ellos al pasar. Y empujaron a una niñita por ahí, yo nunca la olvidaré, ella era muy hermosa; era una niñita de cabello rubio, con un diente enfrente, y tenía un poquito de maquillaje nuevo sobre su cabello, o como Ud. llame esas cosas que las mujeres se ponen en sus cabellos. Ellos la empujaron... Ella estaba en muletas, que tenía sobre su cintura aquí. Y la empujaron a través de la línea. Y yo puse mis manos sobre de ella. Ella salió de la plataforma, y la empujaron de nuevo. Bueno, la niñita... Y ella se mantuvo pasando ahí. Y entonces alguien la pasó por ahí, y ellos pusieron las manos sobre de ella. Y mientras ella pasó de nuevo, ella miró hacia arriba, algún tipo de esas pequeñas sonrisas abiertas, Ud. sabe, y enseñando esos dientes. Y algo sólo dijo: "Detén la niña." Yo dije: "Querida." Yo vi que ella no tenía fe para sanar en ese momento.

Pero vea, para eso es el Don. Ud. note aquí en la plataforma cómo es que a veces Ud. tiene que trabajar. La gente dice: "Oh yo creo Hno. Branham." Pero aquí están ellos, aquí abajo, y aquí es a donde ellos deberían de estar; acá arriba. Bueno, entonces esas cosas de decirles sus enfermedades y los secretos de su corazón, la fe se levanta hasta que hace que la persona le crea. Eso es lo que El dijo: "Si tú haces que la gente te crea, entonces sé sincero cuando oras, y ningún demonio podrá pararse allí entonces." El tiene que conocer al Maestro. Y... Yo sé que El me dijo eso. Y cuando puedo hacer que ese paciente llegue a un lugar que su fe venga a esto, eso es lo que me da una fe perfecta. Y nunca he visto eso fallar; y nunca fallará. No puede fallar.

Y entonces cuando la niña fue puesta allí a través de eso. Yo dije: "Querida, párate detrás de mí." Y ella se paró allí atrás, sólo sosteniéndola. Ella se agarraba de mi abrigo. Yo dije: "Tú ora querida." Y ella tenía su cabecita inclinada orando. Y el Hno. Bosworth estaba sentado, hablando de todo esto, todavía un poquito escéptico, observando; porque él estaba ahí afuera sólo observando lo último del servicio acontecer. Y ella estaba... Era la última noche, creo que lo era. Y ella estaba agarrándose de mi abrigo, y yo sólo me mantuve orando. Me olvidé de ella, me volteé de nuevo y dije: "Querida, manténte orando." Así como eso.

Y después de un rato, comencé a sentir que esa fe comenzó a asentarse, como un latido de corazón, "pumbpumb—pumb", y cuando eso comenzó a—a ir así, me volteé y le dije: "Ahora querida." Y puse mis manos sobre ella y le pedí al Señor Jesús. Le dije a la madre: "Ahora, quíteles las muletas." Ella dijo: "Pero Hno. Branham, le diré, ella..." Yo dije: "Dama, Ud. no dude eso, haga lo que se le ha dicho que haga." Ella caminó allí y le quitó las muletas. Y ella regresó sosteniendo esas grandes muletas ante esa gente, tan normal como podía estar, perfectamente normal de esas piernas, ¿Es eso cierto doctor Bosworth? Y ella salió con ellas del servicio. Sólo unos momentos me mantuve...

Oh, lo doble de la distancia, o quizá más de este edificio, bajo esa gran carpa de circo a donde la gente estaba parada; salió hacia la carretera, allí en los jardines Princes. Entonces regresó, y yo me mantuve... Sentí que algo comenzó a asentarse, comenzó de nuevo: "Whew, whew." Yo supe que eso fue la fe. Yo no podía decir de donde venía exactamente. Yo me mantuve volteando, mirando; pero la gente pasaba tan rápidamente y ellos estaban llorando, tratando de tocarle y cosas como esa.

Después de un rato, yo noté allá atrás a un hombre con una camisa blanca puesta. Yo esperé, y descubrí qué tipo de espíritu tenía él atado. El hombre estaba paralítico. Se había caído de un caballo unos años antes. Era un negociante en Miami. Su mano estaba paralítica hacia arriba de su brazo, él había venido como un crítico para criticarme en el servicio. Y entonces él comenzó a tener fe. Me detuve y le dije: "Señor, Ud. allá atrás, en la cuarta fila, con una camisa blanca puesta, póngase de pie; Jesucristo le ha sanado." Y cuando se paró, sus manos allí fueron levantadas. Su pequeña esposa maquillada, Ud. pensaría que ella era una fanática al oírla gritar, así como el hermano dijo en esta mañana en su transmisión. Y allí estaba él perfectamente liberado.

El Hno. Bosworth investigó el caso y vino a mí. El le preguntó al hombre todo acerca de eso. Y cuando él vino para encontrarlo, él dijo... El me preguntó: "¿Cómo supo que ese era el hombre?" Yo le dije: "Señor, yo comencé a debilitarme, supe que eso venía de algún lado." Y él tomó el micrófono y dijo: "Eso prueba que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por siempre; eso lo prueba. Ahora, el Don que estaba en Jesucristo estaría en este océano completo aquí, golpeando contra la orilla. El don de nuestro hermano sería como una cucharada de agua tomada de ello. Pero las mismas químicas estarían en la cucharada de agua; la misma clase de químicas que están en el océano entero." Eso es cierto. Y yo sentía debilitarme a mí mismo. Y allí estaba el hombre perfectamente liberado.

Ahora, eso ha sucedido cientos de veces. Y hay gente en este edificio, creo que han estado en otros servicios para testificar. Tengo muchos amigos aquí que han estado en otros servicios; pudieran testificar y decir que es la verdad. Levanten sus manos si Uds. están aquí. Ahora, Ud. puede ver. La Biblia dice: "En boca de dos o tres testigos."

Ahora, cuando Ud. puede tener la misma cosa aquí en Louisville, no hay necesidad que alguien se vaya de aquí sin haber sido perfectamente liberado. Quizá no tenga el tiempo para todos en la plataforma, pero todos pueden beneficiarse por eso. Si Dios puede probar a Sí mismo estar aquí, ser Dios, y lo que... Ha confirmado que lo que yo dije es la verdad, entonces crea en Dios, entonces actúe sobre su fe y ponga su fe como una acción viva; y Dios irá a trabajar sobre Ud. aquí mismo, y le sanará.

Ahora, en Hot Springs... Creo que fue en Little Rock. Una noche las ambulancias se habían juntado tanto, que eso impedía el tráfico en las calles, habían traído la policía para ponerlos en las esquinas, sólo abajo del castillo en Hot... en Little Rock, Arkansas. El reverendo Brown era uno de los pastores allí, si Ud. desea tener su testimonio, escriba al reverendo G. H. Brown, calle Victoria 505, Little Rock, Arkansas. Y escuche eso. Hablar acerca del poder demoníaco... Yo sólo... Ese era como mi cuarto o quinto servicio, como a eso de las once de la noche mi mano se había entumecido.

A veces cuando yo voy a casa, mis manos están tan entumecidas, hinchadas, que tengo que pasar agua caliente sobre de ellas por casi media hora, para que vuelva a sentirla de nuevo. Eso es en lo físico. Y hay un reloj, y yo tomo cientos de manos humanas con él puesto, y eso detiene ese reloj hasta que se muere. Tengo un reloj Longines ahora, salido de fábrica, y yo lo tomé para ver qué reacción física hace, o qué cosa mecánica hace. Yo no sé.

Pero el señor Brown dijo: "Hno. Branham, venga al sótano del auditorio." El dijo: "Tengo un caso aquí que Ud. nunca ha visto como eso." Bueno, bajé un poco mientras estaba descansando. He visto algunas vistas horribles, pero nunca vi algo como eso. He ido a los hospitales a donde las jóvenes usaban bacinicas, y las vaciaban sobre sus rostros, estando locas. Vi algunas cosas horribles, pero nunca algo así como esto. Ahí en el piso estaba una mujer como de treinta o treinta y cinco años muriéndose, postrada, de apariencia robusta. Y sus piernas estaban pegadas una con la otra así, y ellas estaban sangrando.

Y había un hombre parado sobre los escalones, (así como un buen hermano de Arkansas) con un par de overoles y una camisa azul. Amigos, yo diría que a veces lo mejor de los latidos de los corazones están debajo de eso. Eso es cierto, eso es verdad. Yo creo. No me gusta ponerme uno así, pero me gustan las verdaderas modas antiguas de hombres y mujeres. (Eso es cierto) Salvos por Dios, nacidos doblemente. Y él estaba parado allí, con ropas de apariencia desgastadas puestas. Yo dije... Caminé allí. Dije: "¿Cómo está?" Y él dijo: "Buenas noches, ¿Es Ud. el Hno. Branham?" Yo dije: "Sí señor." Dijo: "Yo pensé que Ud. era." El sistema de micrófono estaba bajándose, ellos tenían un montón de ruidos en otro lado.

Pero ellos no podían sostener esta mujer con nada. Se necesitaban como ocho o diez hombres para traerla allí. Ellos no podían ponerla en una ambulancia. Ellos no podían hacerlo. Y enviaron a alguien en un carro y ella pateó y rompió todos los vidrios del carro. Y ellos trataban de sostenerla en el carro. Y ahí estaba ella acostada sobre su espalda. Los doctores le habían dado algunas inyecciones por el cambio prematuro de vida. Ella había entrado a esto, y ahí estaba postrada sobre su espalda.

Yo dije: "Bueno, caminaré y veré si siento algunas vibraciones." El dijo: "Hno. Branham, no vaya allí, ella le mataría." Dije: "Pienso que no." Y solamente seguí así. Yo caminé allí, ella estaba acostada mirándome, como batiendo sus ojos para comenzar. Y dije: "Buenas noches." Ella nunca dijo nada, yo tomé su mano y le dije: "Buenas noches." Dijeron: "Ella ni aún sabe su nombre, Hno. Branham, no lo ha sabido por dos años." Y la tomé de su mano, y sólo por las bendiciones de Dios yo había sido guarda. Ella sólo me dio una nalgada con ambas manos, así. Y ella hubiera probablemente roto los huesos de mi cuerpo. Y yo alejé mi pie de allí y la agarré del pecho. Ella sólo me jaló hacia abajo. Me alejé de ella. Y entonces cuando corrí de ella hacia las escaleras, vi algo que jamás había visto antes. La mujer con sus dos piernas elevándolas en el aire así, venía acechándome, sobre su espalda, así como una víbora. Podía oír cómo se arrastraba sobre el piso.

Ahora, eso es el Diablo. Ud. puede decir otra cosa, lo que quiera, pero esa mujer estaba atada por el Diablo. Ella vino a mí sobre su espalda como una serpiente y se levantó y golpeó el piso de esta manera. Se volteó, puso sus grandes y fuertes miembros en contra de... Pateó de esa manera. Y ahí estaba una banca para sentarse. Ella la golpeó con su cabeza, y la sangre salió de su cabeza. Y despedazó una parte de eso, y lo agarró en su mano y lo arrojó a su esposo y golpeó la pared. Y el aplanado de la pared, donde ella lo golpeó con una terrorífica... Maniática, con veinte veces más de fuerza, probablemente... Y ahí ese gran... Ella era una grande mujer de un buen tamaño.

Y entonces ella comenzó a hacer un sonido muy curioso, "E—e—e—e—e, e." Así. La miré y pensé: "Bueno, nunca he visto algo... Dios tenga misericordia sobre ese pobre ser humano atado de esa manera." Y el hombre comenzó a llorar, él caminó y puso sus brazos alrededor de mí y dijo: "Hno. Branham, ¿No hay vibración?" Dijo: "Yo no sé que voy a hacer." El sólo comenzó a llorar y dijo: "Ella tiene cinco niñitos en casa, ella había sido una buena mujer y me había ayudado a quebrar esos viejos terrones para levantar cosechas de algodón." Y dijo: "Cuando ella se enfermó, yo hice todo lo que podía hacer; vendí mi hacienda para poder llegar aquí, Hno. Branham, yo tenía sólo una cosa que me había quedado: un par de mulas. Y las vendí para llevar al hermano para que la trajera aquí por doscientas millas, a traerla aquí. Y ahora ella ha roto los vidrios del carro. Eso es por qué sus piernas están sangrando." Dijo: "Ella ha estado sobre su espalda por dos años, y aún ni sabe su propio nombre." Dije: "Bueno, hermano, seguro, Dios puede sanarla."

Y en ese momento ella se volteó y dijo: "William Branham, tú no tienes nada que hacer conmigo. Yo la traje aquí a ella." El dijo: "Bueno..." Dije: "Esa no es ella, es el Diablo hablando en ella." Eso es cierto. Ellos lo reconocieron, ellos sabían. El dijo: "Bueno, Hno. Branham, esa es la primera palabra que ha hablado en dos años." Dije: "El Diablo sólo está usando sus labios, así como fue con Legión." Ella vino arrastrándose hacia mí y dijo: "Tú no tienes nada que hacer conmigo." Arrastrándose así.

Dije: "Hermano, ¿Cree la historia que Ud. me oyó decir acerca de la venida de ese Angel?" El dijo: "Con todo mi corazón." El lo dijo así como arrojó sus brazos alrededor de mí.

Caminé al escalón de la esquina, y oré con todo mi corazón al Señor Jesús y dije: "Dios, mira a esa pobre mujer, con cinco niñitos inocentes en casa, sin madre para que los alimente." Dije: "¿Qué puede suceder? Oh Dios, ten misericordia." Y el Espíritu del Señor vino, y le pedí al Diablo que dejara a esa mujer. Se volteó él alrededor, y dije: "¿Cree Ud. ahora?" El dijo: "Con todo mi corazón. ¿Qué debo de hacer con ella, Hno. Branham?" Dije: "Llévela de regreso, llévela de regreso al sanatorio. Si Ud. no duda alguna cosa de lo que le he dicho, vigile lo que va a suceder."

Dos meses más tarde, yo estaba en Jonnesboro, Arkansas, ahí hubo muchas cosas sucediendo. Como veintiocho mil gentes se habían reunido en la ciudad. Y yo estaba hablando, y vi a una mujer presionando y meneando sus manos hacia mí. Ella dijo: "¿No me reconoce Hno. Branham?" Dije: "No, hermana." Ella estaba sentada así, y todos... Dijo: "Yo... Discúlpenme todos Uds." Dijo: "Yo sólo quería verle." Y vi a alguien riéndose, era su esposo. Y ahí estaba ella justamente tan normal y en su mente correcta, con sus cinco niñitos, sólo tan perfecto como podía estar. Ellos la llevaron de regreso. Ella nunca golpeó el carro otra vez. Regresó y la pusieron de regreso en la celda acojinada. La siguiente mañana ellos entraron para alimentarla, y ella estaba sentada. Y a la cuarta mañana, la dieron de alta como persona, y fue enviada a casa con sus hijos. "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre."

Miren amigos, los demonios reconocen el poder de Dios a veces ante ministros y ante cristianos. ¿Sabía Ud. eso? Muchas veces... Lea la Biblia. Cuando el sacerdote dijo: "Oh, El es Belcebú." El Diablo dijo: "Sabemos Quién eres Tú, el Hijo de Dios, el santo de Israel." ¿Es eso cierto? Ud. recuerda cuando Pablo y Silas, cuando los ministros dijeron que ellos eran impostores, ese pequeño y viejo adivinador dijo que ellos eran hombres de Dios que tenían el sendero de vida.

Si no estoy equivocado, el reverendo Hooper, de Phoenix Arizona, está aquí sentado atrás del edificio. El podía verificar esa declaración. ¿No estaba Ud. ahí esa noche reverendo Hooper? Hay un hombre allí que estaba cuando eso aconteció. Escríbale al reverendo J.H. Brown, calle victoria, 505, en Little Rock, Arkansas, y pregúntele por el testimonio. Deje que el sanatorio testifique de eso. Eso es uno de los miles.

Sólo una vez más, el día después de esto, el Angel del Señor vino al edificio... Entonces comencé la línea de oración.

Yo estaba allí en El Dorado. Estoy para estar aquí en la pista de carreras por dos noches. Tan pronto como dejemos aquí iré a Shreveport, y entonces a El Dorado, y hacia abajo. Yo estaba en una iglesita, ellos dijeron: "Si Ud. viene a hablar a esta iglesia..." Miles habían asistido y habían llenado la ciudad, y el reportero había sido convertido por esta fotografía; el guardia del hotel, ambos a la misma vez. Ellos querían saber cómo encontrar a Jesús. Habían sido miembros de iglesias por años, pero cuando vieron la obra de Dios, vieron lo que Dios estaba haciendo con eso, entre Sus pueblos... Ellos me tenían en un pequeño cuarto, y yo estaba predicando.

Y cuando salí allí, había cuatro hombres reunidos alrededor de mí. Me acompañaron a la puerta. Y me paré en la lluvia ahí afuera. Tenían pequeñas cubiertas sobre sus amados y todo lo demás, porque la gente estaba esperando por varias cuadras. No había lugar para ir, ni aún se podía entrar. No había lugar en ningún lado, ni en los lugares privados. Ellos tenían periódicos allí, y con carpas, para cuando una lluvia viniera; niñitos inválidos esperando su turno para entrar a la línea de oración. Le digo hermano, esa es la gente que ama a Dios. Eso es cierto. Yo nunca olvidaré tantas cosas fenomenales, místicas que han sucedido a través de la línea. Yo salí del edificio, y la gente estaba llorando, presionando, tratando de llegar a donde él estaba, así de esa manera. Ellos tenían esta línea moviéndose hacia el carro.

Yo me mantuve escuchando a alguien gritar: "Misericordia, misericordia, misericordia." Miré alrededor y podía oírlo por todos lados; parecía como algo que sólo saltaba en mi corazón. Miré, y estando parado a un lado de... En Arkansas tienen una ley. El hombre de color y el blanco no pueden estar juntos, y estando ahí parado, estaba un hombre de color, tenía una gorra sostenida en sus manos. Estaba parado en la lluvia golpeándole en su cara. Y su esposa gritando: "Misericordia, misericordia, misericordia."

Pensé en ese viejo ciego Bartimeo, y comencé a caminar y parecía como algo sólo me decía que no hiciera eso. Cientos de ellos presionando. Dije: "Quiero ir a donde está ese hombre de color." Ellos dijeron: "Hno. Branham, Ud. no puede hacer eso." Dos de ellos eran policías. Ellos dijeron: "Ud. comenzaría un problema racial ahora mismo." Dijo: "Ud. no puede hacer eso." Dije: "Pero el Señor me dice que vaya hacia donde él está."

Y yo sólo me salí a un lado y fui. Ellos formaron un pequeño círculo, y los escuché decir cuando vino esa vieja esposa: "Aquí viene el predicador, querido." Me acerqué un poco más a donde él estaba... El dijo: "¿Es Ud. predicador Branham?" Y dije: "Sí señor." Comenzó a tocarme en la cara con su mano. Y dijo: "Predicador, ¿Tiene un minuto para oír mi historia?" Dije: "Sí señor." El dijo: "Predicador, mi vieja madre era una mujer muy religiosa, ella nunca me dijo una mentira en su vida. Ella ha estado muerta por diez años ahora. Yo nunca escuché de Ud. en toda mi vida. Aún así, yo vivo como a cien millas de aquí. Y anoche... Yo he estado ciego por muchos años. Y anoche desperté y parado al lado de mi cama estaba mi vieja madre. Y ella dijo: ‘Querido hijo, ve a Dorado, Arkansas, y pregunta por alguien llamado Branham.’ Dijo: ‘El Señor le ha dado un don de sanidad Divina. Tú recibirás tu vista.’" Oh, yo sentí mi corazón como que crecería de este tamaño. Y vi que Dios estaba hablando. Si alguien no lo cree, Dios lo declarará algún día a los honestos de corazón. El lo hará.

Puse mis manos sobre de él, dije: "Hermano, el Señor Jesús, que envió esta visión a Ud., está parado aquí ahora para sanarle." Y quité mis manos de él. Tomé su mano, y la catarata estaba muerta. Las lágrimas comenzaron a... Caían de su mejilla. El dijo: "Te doy las gracias Señor, gracias Señor." Ella dijo, su esposa: "Querido, ¿Ves?" Dijo: "Sí." Dijo: "Oh, ¿Realmente ves, querido?" Dijo: "Sí." Dijo: "Ahí está un carro rojo." Oh, ella sólo comenzó a gritar así y entonces me agarraron, me sacaron del carro. Más tarde yo descendí de un avión cerca de Memphis, Tennessee, en una noche. Y comencé a caminar y escuché a alguien gritar: "Hola predicador Branham?" Fui allí y ¿Quién era? Ahí estaba él, normal, podía leer su Biblia o cualquier cosa.

Yo pienso: "Sublime gracia, cuán dulce el sonido que salvó a un pecador, a un miserable..." El es el mismo en esta noche así como lo ha sido, El está aquí amigos. La única cosa que les estoy pidiendo es que crean que les he dicho la verdad. Y vigilen el poder del poderoso Dios obrar, así como El dijo. Si eso no lo hace, entonces diga que el hermano Branham es un falso profeta. Y si lo hace, entonces crea en Dios por su testimonio. Inclinemos nuestras cabezas.

Nuestro Padre Celestial, oh, yo creo que algún día cuando vengamos al fin del viaje, y yo venga a Tu casa, oro que Tú me dejarás entrar, y tendré un asiento en algún lado allí con toda esa gente querida que he conocido. Nosotros podremos platicar sobre las cosas, los recuerdos y de esas grandes cosas que has hecho por nosotros. Y cuán maravilloso, a través del viaje del peregrino aquí, es el verte y saber que estás cerca y que estás aquí en esta noche para liberar a estos enfermos y gente afligida.

Señor, en este tiempo, nosotros no sabemos a quién has escogido en esta línea, Tú conoces a alguien aquí. Hay cincuenta personas que tienen tarjetas, Señor. Tú proveerás, Tú sabes quién está aquí para venir. Y nosotros lo encomendamos en Tus manos, Señor.

Ahora, bendice a cada uno. Y que puedan esos, Señor, quienes no pueden estar en la línea de oración, cuando ellos vean a otros que son afligidos y atormentados, así como ellos son libertados. Oh Dios, oro que su fe se elevará y creerán. Y oh Padre, permite que haya un viejo avivamiento sobre toda la ciudad, Señor. Que cada iglesia tenga avivamientos, y almas perdidas entren creyendo sobre Tu Hijo amado. Permítelo querido Dios.

Ahora Padre, Tú conoces la debilidad del hombre, y nosotros conocemos el poder de Dios. Y oro que enviarás Tu Angel, el que me separó de la matriz de mi madre, trayéndome hacia esta vida, y que ha ordenado esto para este propósito. Que se pare aquí en esta noche. Querido Dios, sobre la hechura de esta gran declaración, que ha sido hecha ante miles y cientos de gentes. Tú nunca has fallado todavía, y sé que no fallarás en esta noche. Pero Tú permitirás en esta noche que cada pecado secreto del corazón será dicho a la gente, sus enfermedades se le serán dichas, los demonios que están atándoles, y cada uno será liberado, ¿O no Padre? Porque confiamos en Ti y Te amamos, y creemos en Ti, y te lo pedimos en Tu nombre, y para Tu gloria. Oye la oración de Tu siervo ahora, Padre, te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

Muy bien, la línea de oración puede pasar ahora. [Un hermano viene al micrófono y dice: "Quiero que esas tarjetas de la B-85 a la B-100 se paren en la línea de acuerdo a su número a mi derecha, y Uds. a mi izquierda, y Uds. a mi derecha, aquí en la plataforma. Y en la plataforma se paren de la B-85 a la B-100. Los demás pueden permanecer sentados.—Editor]

Pudiera decir, mientras en la línea la gente, cada uno de aquí sabe que... Estamos tratando de decir esto, que Ud. debe ser reverente. No seremos responsables... Tengo que decir esto por ley cada noche. Yo no soy responsable por ningún crítico en el servicio. Estas cosas van de un lado a otro, especialmente lo epiléptico y todo lo demás así. He visto gente que viene a los servicios perfectamente normal, veo uno con espasmos sentado aquí, y este sale normal y el crítico sale paralítico. Los he visto venir casi veintiocho a la misma vez, cayendo con epilepsia en el piso. Esos poderes demoníacos encontrarán un lugar para ir.

Y amigos, esa es la Biblia. ¿Cuántos saben que es doctrina de la Biblia? Veamos su mano. Esto es sólo la Iglesia del Nuevo Testamento en acción. ¿O no amigos? El poder del poderoso Dios para libertar.

Y mientras ellos están alineando a la gente, pienso en aquellos que están en sillas de ruedas, ellos sólo desean que Ud. permanezca quieto, ellos vendrán y... Cuando su número de tarjeta esté listo, ellos le llamarán. Ahora, quiero que todos recuerden esto, Ud. siempre es bienvenido a los servicios, todos. Pero cuando le pido que incline su cabeza, Ud. debe de hacerlo. Y entonces cuando yo... No levante su cabeza hasta que me oiga decir sobre este micrófono, o al Hno. Bosworth parado aquí, o levantar su cabeza. Si Ud. hace eso antes, no seremos responsables por lo que suceda.

El señor Hooper sentado aquí cerca, él estaba en... Como que lo he visto en otros servicios, él estuvo en Phoenix, Arizona con nosotros, a donde él era uno de los policías de la ciudad que estaba ahí sentado en el servicio. El dijo: "Bueno, eso es un buen caso de psicología." Dijo: "Yo sólo... Nada que hacer con eso." Yo me mantuve sintiendo al hombre. El estaba sentado a mi derecha. Yo dije: "Alguien en mi derecha está con su cabeza alzada." Y no la agachaba. Uno de los ujieres le dijo: "Mantenga su cabeza agachada." El era un oficial de la ciudad. Así que él dijo: "Yo no tengo que hacerlo." "Muy bien." Así que ellos sólo me trajeron la palabra de regreso.

Y yo tenía un niñito aquí, y él tenía ropas con alfileres y una capa, envuelto alrededor de eso, tratando... El tenía una epilepsia, tenía una ahí mismo en la plataforma. Entonces cuando un epiléptico viene, él sólo arroja eso. Y dije: "Muy bien, señor, yo le pedí a Ud. Eso es todo lo que puedo hacer." Yo oré y dije: "Señor, no dejes que este niño inocente sufra por ese hombre, por su desobediencia, deja al niño." El hombre sólo sonrió y prosiguió.

Como dos días más tarde, él vino —comenzó a tener un sentimiento raro y dijo: "Oh, sólo soy yo pensando eso, eso es todo." Dijo: "Es sólo mi imaginación, está tomando lo mejor de mí." Trató de zafarse de eso. Un día más tarde, los oficiales lo recogieron del centro de la ciudad, estaba caminando alrededor y alrededor. Como seis semanas más tarde él vino y... Yo estaba teniendo un servicio con Charles Fuller, en Long Beach. Si alguno de Uds. estuvo allí, Ud. sabe como es que muchos estuvieron allí. Literalmente había miles allí parados arriba y abajo de la playa. Así que ellos... El no podía llegar allí. Fue a los Angeles, y no podía llegar allí. Y finalmente, en una noche lluviosa ahí en San Modesto, él cayó en el sendero en el camino; tenía la barba crecida sobre su rostro, se veía horrible. Y ahí estaba él. Su esposa dijo: "Hno. Branham, algo tiene que ser hecho." Dijo: "El—él ni aún come. No podemos darle agua." Oh, él se miraba horrible, estaba ahí sentado, y sus ojos vacíos.

Yo entré y él comenzó a hacer: "Humm." Alejándose de mí de esa manera. Yo les dije que cerraran las puertas. Y nosotros estábamos cansados, habíamos estado el sábado por la noche en el Club House por horas, lidiando con los enfermos. Yo tenía al hermano Brown y al hermano Moore para que cerraran la puerta, para mantener a la gente alejada. Su esposa estaba lodosa a causa de haber caído en el camino, y se agarró de las piernas de mi pantalón. Y yo ni aún podía moverme. Ellos no podían zafarme, porque ella me tenía agarrado para ir con su esposo. Como cuarenta y cinco minutos más tarde, eso lo dejó. El puso sus brazos alrededor de mí y me abrazó, puso su sombrero sobre su cabeza así, apretó mi mano y se fue a casa como un hombre sano.

Les digo amigos, si yo fuera un crítico, yo ni aún me sentaría alrededor de donde eso estuviera. Yo estoy aquí para ayudarle, no para hacerle daño. Bueno, ahora, sólo recuerde eso. Si Ud. mantiene su cabeza inclinada, si algo sucediera, yo no soy responsable por eso entonces. Ahora, Ud. no podría decir de eso porque yo sabré cuando Ud. venga aquí. Pero ahora, Ud. sea reverente, esté en oración. Cuando le pida que incline su rostro, Ud. mantenga su cabeza agachada. Ud. lo hizo anoche muy amablemente, y Ud. haga lo mismo en esta noche. Todo estará bien. Ud. está... Tenga sus líneas listas. Inclinemos nuestras cabezas sólo por un momento.

Padre, entiendo que este es un gran tiempo, es un tiempo cuando estamos encarando cara a cara con el adversario, y aquí está el paralítico, el afligido, gente moribunda. Aquí hay gente que está parada en la línea, quizá con un cáncer o con problemas en el corazón. Yo no sé lo que está mal con ellos ahora, pero Tú le dirás a Tu siervo. Y oro, que Tú liberarás a cada uno de ellos perfectamente bien. Y que pueda Satán ser sacado cada vez, y que él pueda ser expuesto ante la audiencia. Que pueda cada uno ser amable, Señor, cooperando, todos cristianos. Que podamos tener un gran servicio en esta noche. Que pueda el poder del Espíritu Santo sólo barrer a través del edificio; sana a cada uno que está en el edificio, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Cantemos, sólo una vez, si puede. "Sólo creed..."

(Cada uno ahora tan reverente como pueda.)

Todas las cosas son posibles, sólo creed;

Sólo creed, sólo creed,

todas las cosas son posibles, sólo creed.

Me pregunto si pudiéramos cantarlo ahora.

Ahora yo creo...

¿Cuántos creen?

Sólo levanten sus manos mientras lo cantan.

Ahora yo creo,

[Cinta en blanco, la línea de oración comienza.—Editor]

(Alabe al Señor.)

Tiene un cáncer o un problema femenino, y sólo un momento, ellos ambos se miran igual. Es un problema femenino. Eso es lo que es. ¿Es eso cierto? Sí, es casi un cáncer, eso es lo que es. La vida no ha sido una cama de flores para Ud., ¿Lo ha sido? No, Ud. ha tenido muchos problemas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enfermedades y Aflicciones

Este mensaje es una predicación directa del Hno. William Marrion Branham y fue grabada inicialmente en cinta con la voz del Profeta de esta Edad, y de allí traducida al español por Fondo para Alcance Misionero, lo más fiel posible a la cinta original, y apegándose lo mejor posible a nuestro idioma, y a la forma de expresarse del Mensajero. Cualquier error en la impresión no es intencional. Esta obra de traducción es sólo para ayudar a que el Mensaje de este día final sea traducido e impreso lo más posible, y llegue a la simiente predestinada.

Estos Mensajes están siendo impresos gracias a los esfuerzos de algunos creyentes de este Mensaje.

Si alguno desea reimprimir o copiar estos mensajes, por favor no quite estos datos y este logotipo, ya que somos responsables de esta traducción. Le agradeceremos nos comunique, y de ser posible le enviaremos el máster original.

Traducido y Editado en México por:

FONDO PARA ALCANCE MISIONERO

TABERNACULO EL OLIVO

Hno. Julián Córdova Cervantes

Capulín Nº27 Col. El Olivo. Tlalnepantla, Edo. De México.

C.P.54110. MEXICO.

Publicado en 1998

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